Archivo de la etiqueta: Alojamientos

Las Cabañas Piedra Caliza de Tandil.

Para nuestro viaje a Tandil buscábamos quedarnos en un lugar tranquilo, lejos del ruido del tránsito, con pileta y espacio verde para que el bebé pudiera seguir explorando, y que nos permitiera tener cierta independencia a la hora de comer sin atarnos a horarios fijos ni obligarnos a tener que ir a cenar afuera. Así es que, buscando opciones con PreViaje, encontramos las cabañas Piedra Caliza.

Es un complejo de cabañas con capacidad para 2 y 4 personas, dependiendo de cada construcción, muy bien rankeado en Maps. Lo primero a considerar es la ubicación, ya que está algo alejado de la ciudad, por lo que necesariamente tenés que ir en auto. Para evitar demasiadas idas y vueltas al centro lo mejor es planificar lo que uno va a necesitar y comprarlo de una sola vez. Ahora, si buscás tranquilidad, Piedra Caliza es un lugar ideal.

Nosotros estuvimos en una cabaña para 2 personas, que básicamente es un amplio y bien distribuido monoambiente. Mesa, un par de sillones y una cama grande y cómoda dominan la habitación. La cocina está bien equipada, tanto con utensillos como con electrodomésticos. Importante destacar que funcionan muy bien: la heladera enfría sin problemas y el horno calienta de maravilla. A la tostadora, ponela al máximo si no querés que el pan te quede paliducho. El único problema de la cocina es que la mesada queda prácticamente anulada porque encima tiene una viga donde apoya el calefón, y obviamente resulta incómodo si querés cocinar algo (aunque sospecho que la mayoría de los huéspedes en tren de vacaciones ni lo notará).

Luego está el baño, que sí, como en casi toda cabaña que visité, es chico y un poco incómodo. Pero la ducha compensa, porque es un 10 felicitado.

Cuando hablo del baño de los alojamientos me gusta comentar sobre la limpieza, y en el caso de Piedra Caliza hay que decir que estuvo muy bien cómo recibimos la cabaña. Luego, la mantención corre por cuenta del visitante, y para estadías mayores a 5 días ya proveen de una limpieza general. Sino, lo que sí tenés siempre incluido es el recambio de toallas, papeles y bolsas de basura, tanto como lo pidas.

En nuestro caso habíamos reservado cuna, bañera y sillita para el bebé (que están sujetas a disponibilidad, así que si las vas a necesitar es importante informarlo antes de hacer la reserva), y todo estaba ya listo para cuando llegamos. No hubo que pedir nada ni recordar ningún detalle de la reserva que habíamos hecho hacía más de un mes.

El predio es amplio y cada cabaña cuenta con un pequeño espacio verde (excepto la de la planta alta por razones obvias) y de su parrilla (que en el caso de las de 2 personas es muy chica), además de espacio techado para el auto. También hay juegos para niños, y un estanque con peces que es buen entretenimiento si vas con chicos.

Y, no debo olvidarme, la pileta: otro de los puntos altos del complejo, que siempre está impecable y tiene un buen perímetro de seguridad para que los chicos no accedan sin que un adulto se de cuenta.

Otro punto fuerte es el desayuno, que cada mañana tiene algunas pequeñas variantes. Es un desayuno seco (el café e infusiones las preparás vos mismo en la cabaña) servido en una bandeja que contiene panes (cada día un tipo de pan diferente) y alguna factura o torta. El jugo de naranja que ves en la foto es exprimido de verdad. Se sirve desde las 8 de la mañana y no hay horario de cierre, así que cuando te despertás avisás y te lo alcanzan.

El punto a mejorar es sin duda el wifi, que estando en la última cabaña llega con una señal bastante débil y durante la noche suele perderse totalmente.

Finalmente, destacar y agradecer la cordialidad de los dueños, siempre atentos a las necesidades que uno pudiera tener, y a dar las mejores sugerencias, tanto sea sobre los paseos a realizar como dónde comprar o salir a comer.

Piedra Caliza es una muy buena alternativa para alojarte cuando vayas a Tandil. Desde este link accedés a su Instragram, y desde este otro a su ubicación en Maps. Para más información, vistá su página web desde acá.

Alojamiento en Pampas del Sur, Hotel de Campo.

A principios de septiembre nos escapamos unos días de la ciudad para respirar un poco de aire de campo. El objetivo estaba claro: quería pasar unas mini vacaciones fuera del centro urbano y que el bebé tuviera un primer contacto con la naturaleza y, en particular, con los animales de granja que hasta ahora sólo conocía por dibujos en los libros.

Después de buscar opciones de alojamiento que aceptaran niños y que no estuvieran a más de una hora de viaje, elegimos Pampas del Sur, en Cañuelas.

Pampas del Sur ofrece alojamiento de miércoles a domingo en unas cabañas construidas en bloques de a cuatro. Son rústicas, con poco mobiliario y en el interior predomina la madera, especialmente en la gran barra que hace las veces de respaldo de la cama y que nos fue de gran utilidad.

Detrás de la cama (que hay que decirlo, era super cómoda y amplia), y en un pequeño desnivel de 2 escalones, está el placard empotrado y, en el extremo, una tabla de madera que funciona como escritorio. Hacia el otro lado, el baño, cómodo también y equipado con bañera (fundamental para bañar al bebé) y, detalle no menor para el invierno, con calefacción.

Al nivel de la cama la habitación está equipada con una amplia mesa baja, algunos puffs, una pequeña heladera, TV, y, por supuesto, la practicuna que habíamos pedido especialmente al momento de hacer la reserva. La calefacción es con al aire acondicionado frío / calor y un caloventor eléctrico empotrado, que sinceramente a mi me generaba algunas dudas al reservar, pero que la verdad funcionó muy bien. Más considerando que el fin de semana que fuimos fue de lluvia y frío.

Cuando entrás la habitación está en perfectas condiciones de limpieza. Luego, el protocolo Covid marca que no hay servicio de mucama, salvo que vos lo pidas específicamente. También podés pedir simplemente el recambio de toallas diario.

El predio de Pampas del Sur es enorme, y tiene de todo para aprovechar el campo al máximo. De hecho, no hace falta que vayas a alojarte, también tienen la opción de ir a pasar el día y realizar diferentes actividades. Pero si te alojás tendrás más tiempo para recorrer los espacios verdes, visitar la granja o aprovechar la pileta (en verano).

La climatizada, de hecho, es para uso exclusivo de los huéspedes alojados. El protocolo Covid marca turnos de 40 minutos por burbuja familiar, pero nosotros llegamos un jueves y no había nadie alojado, así que pudimos aprovechar del agua todo el tiempo que quisimos.

Los días de semana te podés alojar con media pensión, que solo incluye el desayuno. Durante los fines de semana, en cambio, la única modalidad que ofrecen es pensión completa, y durante el almuerzo podés degustar un muy buen asado estilo parrilla libre, que el día que fuimos nosotros era super tierno. Las mozas van bandejeando los diferentes cortes a medida que salen y vos elegís con qué querés seguir. Postre, una bebida, e infusiones están incluidos también. Para la cena, el menú varía según el día.

Pero algo realmente destacable (porque no pasa en todos lados, por muy buenos y de categoría que sean) fue la amabilidad del personal y el sentido de servicio al cliente que tienen. Todos están siempre listos para ayudarte con lo que necesites, y siempre con la mejor onda. Cuando hacés el check in te agendás el Whatsapp de la recepción, y por ese medio estás constantemente comunicado. Por la noche, cuando el personal del hotel ya no está, también te queda el Whastapp del casero por cualquier emergencia que surja.

Cuando contratás pension completa, por Whatsapp te avisan de las opciones del menú para que elijas cada día. En nuestro caso, hasta nos ofrecieron prepararle algo al bebé. Y como por la noche se duerme temprano y el horario de la cena es a las 21, los chicos de Pampas del Sur nos hicieron una excepción y nos acercaban la comida a la habitación. Como les decía, siempre están atentos a resolverte los problemas, y a que pases una excelente estadía.

Para aquellos que vayan a pasar un día de campo, las actividades incluyen caminata por el campo, paseo en tractor y visita a la granja. Todo depende, por supuesto, del clima.

Pampas del Sur resultó una excelente opción para pasar unos días de tranquilidad, y a apenas una hora de capital federal. Está muy cerca también de Uribelarrea, un pueblito de tinte culinario que vale la pena visitar (del que ya hablamos algunas veces en el blog), y sobre el que también nos explayaremos en otros posts.