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Alojado en el Hotel Hilton Miami Airport: Ideal para spotters.

Si uno viaja a Miami y quiere alojarse en las cercanías del aeropuerto (no dentro de él donde también hay un hotel), son muchas las opciones de calidad con las que cuenta. Una de ellas es el Hilton Miami Aiport Hotel, ubicado literalmente en la Blue Lagoon: El hotel está emplazado en una especie de península en el lago que está justo frente al aeropuerto, con lo cual la vista de los aviones (algunos de ellos pasan prácticamente por arriba de tu cabeza) es genial. Si te vas a alojar aquí, y te gustan los pájaros de metal, no te olvides la cámara con el tele.

 

La ubicación del hotel en sí, alejado del resto del mundo, puede llegar a resultar un tanto incómoda porque se necesitará auto o contratar un Uber para trasladarse; pero esto es algo habitual en todo Miami en verdad. Sin embargo este punto en contra está más que compensado por la calidad del alojamiento y sus servicios (incluyendo el estacionamiento donde podés dejar el auto alquilado por un fee adicional).

Las habitaciones son enormes. Super amplias y cómodas, te pueden tocar con vista al lago, o al aeropuerto (adivinen cuál elegí yo). Están equipadas con TV y wifi (la internet funcionó excelente, aunque había que renovar el login de forma diaria) y tienen también frigobar bien completo, incluyendo distinto tipos de bebidas (con y sin alcohol) y snacks.

Eso sí, está prohibido usarlo para enfriar otra cosa. Si uno quiere traer algo de afuera y mantenerlo a temperatura el hotel da la opción de pedir un refrigerador adicional (claro que está sujeto a disponibilidad al momento del pedido).

Aunque por su ubicación podría esperarse que se trata de un hotel de paso, el Hilton Miami Airport está preparado para que tengas una estancia cómoda en caso de que te quedes varios días. Así, para organizarte, hay cantidad de cajones para guardado de ropa, y un armario dentro del cual se encuentran la tabla y la plancha (por si alguna camisa se te arrugó en el viaje). También está allí la caja fuerte, pero es algo incómoda,  ya que empotrada en la pared interior del armario tiene forma vertical y entonces resulta complicada para guardar la laptop, a la que hay que poner a su vez en vertical, cuidando que no se caiga ni golpee.

Cargar las baterías puede ser un tanto complicado ya que los toma corrientes están ubicados en la base de las lámparas del escritorio, cuyo forma de gota hace que un adaptador internacional grande no pueda conectarse. La solución fue llevar la lampara hasta el mismo borde del escritorio para que el adaptador tuviera espacio disponible hacia abajo, sin que el escritorio estorbara.

El baño, amplio también, es muy cómodo y cuenta con todos los amenities que corresponden, incluyendo por supuesto el jabón en pan tanto para la ducha como para el lavabo. La limpieza es, simplemente, excelente.

El bar y el comedor del hotel donde se sirve el desayuno están contiguos y son amplios, tienen una buena capacidad de gente. Allí también se puede almorzar o cenar, para lo cual recomiendo que se lleven un sweater o camperita porque, por más calor que haga afuera, allí el aire acondicionado funciona a full y el ambiente se pone helado.

El desayuno me gustó mucho. Es muy variado y no se cierra al típico desayuno americano que vemos en las películas con huevos revueltos, panceta y salchichas. También cuenta con panificados entre los que encontré unos sacramentos que me hicieron sentir como en casa. Pan para tostar (o no), frutas y yogurt son también de la partida.

Pero quizá lo más atractivo del hotel esté en el exterior. Separado del aeropuerto por el lago y la autopista detrás, el edificio está rodeado por un camino que muchos usan para salir a correr temprano a la mañana (aunque también hay gimnasio cerrado), y de mucho verde.

Un patio amplio tiene varias reposeras con vista al aeropuerto, y a un costado está la piscina y junto a ella, un bar al aire libre ideal para degustar una cerveza bien fría. Más allá, donde parece que el hotel termina, hay una puerta de acceso a un camino que se adentra en el lago. La cartelería indica que se puede observar fauna y flora autóctona, y a juzgar por las iguanas con las que me crucé, seguramente sea verdad. El camino finaliza en un mirador estratégicamente ubicado en el extremo de la península, el punto más adentrado en el agua, y casi en línea con una de las pistas del aeropuerto. En cuanto haya un despegue por allí, el avión pasará casi encima tuyo.

Atentos spotters de todas las edades: se pueden pasar horas y horas en este lugar.

En todo sentido, tanto por instalaciones, servicio y limpieza, el Hilton Miami Airport es una buena opción para alojarse. Si es con un teleobjetivo en la mano, mucho mejor!

El Hotel Madero, en el centro histórico de Querétaro, México

Durante nuestra estadía en la ciudad de Querétaro, México (de la cual tenemos mucho para hablar proximamente) pasamos varias noches en el Hotel Madero, ubicado en pleno centro histórico, justo frente a la iglesia (o mejor dicho, frente a una de tantas iglesias).

Encontrarlo, si uno viene distraído por la peatonal Francisco I, puede volverse un tanto difícil porque tal como se ve en la foto de portada del post, la puerta no tiene una identificación clara y es muy factible pasársela de largo. Sin embargo, cuando uno lo ubica y entra, se encuentra con este espléndido panorama.

El Hotel Madero funciona en una antigua casona que alguna vez fue una farmacia y hasta una de las Casas del Diezmo, a través de las cuales la Iglesia cobraba sus propios impuestos. Quizá de aquella época haya quedado la cruz que teníamos justo a la entrada de la habitación que nos asignaron.

El cuarto es bastante pequeño, pero cómodo. Dentro de él uno encuentra lo justo y necesario para la estadía. La cama más bien chica y pocos muebles, para optimizar al máximo los metros cuadrados disponibles. El armario no cuenta con estantes así que habrá que aprovechar incluso los cajones del escritorio.

Sobre el mismo, dos aguas de cortesía acompañan un paquetito con caramelos de tamarindo, bien recubiertos por un polvo rojo. Lo que pica ese polvo rojo, no se los puedo explicar por aca. En todo caso cuando vayan, prueben y después me cuentan…

La habitación cuenta con TV por cable y wifi que funcionan aceptablemente bien. Además está equipada con aire acondicionado. Para el invierno no cuenta con calefacción, pero tampoco hizo falta ya que de por sí es bastante calentita. El punto en contra: si bien cuenta con una ventana, la misma da a un pasillo. Eso no solo hace que para tener privacidad  haya que mantener las cortinas permanentemente cerradas, sino que además le quitan luminosidad.

El baño resulta cómodo, bien distribuido y muy limpio, tal como el hotel en general. Dentro de las atenciones del hotel se cuenta el jabón en pan, y (atención), crema para lustrar los zapatos.

La arquitectura del hotel y su distribución son muy particulares y pintorescas. Ambientado mayormente con piedra, el pasillo que lleva a las habitaciones de la planta baja está flanqueado por una especie de patio descubierto que se extiende a su lado y permite una vista como esta.

El Hotel Madero no cuenta con servicio de desayuno, aunque según pude ver en su web oficial, próximamente abrirán un restaurante, así que puede ser que este aspecto cambie. Lo que si funciona de maravilla es la lavandería, servicio que tercerizan pero que cumple como un relojito.

El personal del hotel es muy atento, están siempre dispuestos a ayudarte en lo que necesites y además tienen buenas opciones para realizar excursiones que podés contratar allí mismo. Es cuestión de que revises con ellos las opciones, y se encargan de realizar todas las gestiones necesarias.

Y aunque tienen esta imponente caja registradora, tranquilo, no hace falta que te llenes de efectivo; también aceptan tarjetas!

Alojándonos en el Holiday Inn de Reforma, en CDMX, México.

Durante nuestra segunda estadía en Ciudad de México, al regreso de la escapada por la Península de Yucatán, nos alojamos cuatro noches en el Holiday Inn de CDMX. Sin lugar a dudas, su principal ventaja es la ubicación: sito justo al lado del shopping Reforma 222, a metros del Ángel de la Independencia, se encuentra en la llamada Zona Rosa, un área que se destaca por la gran cantidad de bares, restuarantes y locales de diversión nocturna; además de estar en una de las partes más turísticas de la ciudad.

 

El Holiday Inn se destaca también por su comodidad y limpieza. Recuerdo aún el perfume que se sentía apenas entraba en la habitación, que además era amplia y bien amueblada, aunque no había estantes y todo debía acomodarse en cajones, algo que personalmente me parece poco práctico.

Otro fuerte de la estadía fue el desayuno, que es muy completo e incluye panadería, frutas, yogurth y cereales. No faltaban tampoco los huevos revueltos y demás implementos para un fuerte y pasado desayuno americano, que realmente no son de mi preferencia.

Al desayuno se accede con una tarjeta que a uno le dan al momento del check in. Nosotros habíamos llegado al hotel antes del horario, así que en su momento dejamos los equipajes en el depósito y salimos a almorzar, y recién cuando volvimos nos asignaron la habitación. En ese momento no nos dimos cuenta, pero la tarjeta que nos dieron era por un solo desayuno. Al día siguiente consultamos en la recepción y efectivamente, se habían equivocado. Enseguida nos dieron una tarjeta que cubría los desayunos de toda nuestra estadía.

Algo destacable, para cargar el celular además del toma corriente habitual, tenías la opción del USB.

El wifi funcionaba muy bien. Como amenities se adicionaban también en la habitación cafetera, con su correspondiente café y té, y agua de cortesía, incluyendo vacitos descartables. La contra: no había frigobar, así que no se podía mantener fría una bebida.

El Holiday Inn resultó una excelente opción para estar en una ubicación céntrica y a un precio accesible dentro de CDMX.

Alojamiento de categoría en Cafayate, Salta: El Hotel Portal del Santo.

Casi donde termina el casco urbano de la ciudad de Cafayate y comienza el verde del campo se alza un imponente edificio blanco con aberturas de madera, fácilmente identificable por el solemne aspecto que le dan las columnas que enmarcan su galería. Se trata del hotel Portal del Santo, un excelente 3 estrellas familiar que destaca por la calidad de sus servicios.

Las habitaciones son realmente amplias y muy cómodas, además de contar con todo lo que podés necesitar en tu estadía. En el interior del ropero se encuentra la caja fuerte, y en un rincón junto a la puerta de entrada hay una especia de “área de cocina” equipada con microondas, cafetera y frigobar. Los detalles hacen a las grandes cosas, así que colgadas están las copas y atrás de la cafetera los insumos para prepararte un té.

Y cuando abrís la heladera descubrís gaseosas y cervezas frescas, listas para degustar.

El baño también es amplio, y pegarse una ducha allí después de andar todo el día es un placer aunque sea invierno. Gran parte de esto se debe al detalle del Portal del Santo: el cuarto de baño también está calefaccionado. Cuenta además con secador de pelo, aunque está algo incómodo, ubicado debajo del lavabo.

La puerta de atrás no es únicamente estética para darle más luminosidad a la habitación. Si bien está cerrada con llave, la misma está ahí a mano para poder abrir y salir a la galería de atrás, que da al muy bien mantenido parque, ideal para disfrutar unos mates al atardecer.

Era pleno invierno, pero la piscina daba ganas de meterse. Cuando vaya en verano lo primero que meteré en la valija será el short de baño.

Como se ve en el agua, la limpieza en el Portal del Santo es excelente. Lo mismo ocurre dentro de las habitaciones. Todo muy bien cuidado, lo cual incluye mantener siempre cerrado el portón del fondo por donde se accede a las cocheras. No es por los robos, sino porque si uno lo deja abierto los burros aprovechan para meterse y comerse las plantas.

Que eso sucediera sería un drama, no solo por el aspecto estético, sino porque las mermeladas que se sirven en el desayuno son caseras, y muchas se hacen con la fruta que se saca de esos mismos árboles, entre los que hay romero y quinotos. El desayuno es completo y bien pensado para el turista argentino, con panificados, budines, torta de coco y de Bon o Bon (preparadas por el dueño con sus propias manos) y tostadas para untar con las mermeladas que prepara su madre, entre las que destacan la de malbec, cayote y uva sin semilla).

El lugar está atendido por Cristian, que llegó desde Buenos Aires para ayudar a sus padres con este proyecto. El foco está puesto en el servicio al huesped y eso se nota, y mucho. La atención es excelente y no se limita al hospedaje únicamente, tanto Cristian como su hermano están siempre dispuestos a dar recomendaciones sobre qué lugar visitar, por qué ruta viajar, o a contarte la historia del lugar mientras te calientan el agua para el mate.

Por último, las comodidades del hotel incluyen televisión por cable y wifi, que funciona muy bien para la bajada, aunque es algo lento para la subida a la hora de compartir fotos de las excursiones por ejemplo, siendo este el único punto a mejorar que encontré durante mi estadía.

Portal del Santo es un alojamiento que se disfruta a pleno por sus comodidades, servicio, cordialidad y las amplias áreas verdes. Desde aquí no nos queda más que agradecerles a sus dueños, y saludarlos hasta nuestra próxima visita a Cafayate.

Alojándonos en el Provincial Plaza Hotel de Salta.

La ciudad de Salta tiene una impresionante oferta de alojamiento para quienes quieran ir a hacer turismo en ella y sus alrededores. En cuanto a hoteles se refiere, una opción es el Provincial Plaza Hotel Salta, un correcto 4 estrellas muy bien ubicado en pleno centro histórico, y a apenas dos cuadras de la plaza principal.

Sin ser grande, la habitación en la que estuvimos era cómoda y estaba equipada con escritorio, TV por cable y wifi que funcionaba muy bien. Algo que llamaba la atención era la falta de frigobar, principalmente porque el espacio para instalarlo estaba, al punto que el enchufe tenía un cartel que indicaba “Sólo Heladera”, evidenciando que en algún momento la habitación lo incluía.

En cuanto a muebles se refiere el placard está empotrado tal como se ve en la foto de arriba, y el detalle negativo es que no hay caja fuerte, por lo que si tenés algo de valor y no querés arriesgarte a dejarlo a mano cuando te vas; o te lo llevás encima o lo dejás en la valija cerrada con candado.

La gran crítica para el Provincial Plaza se la lleva la cama matrimonial, que es realmente muy chica, y en algún punto dificulta el descanso. Vale decir que por lo que se pudo ver en las puertas entornadas (así dejan las habitaciones que no están ocupadas) otros cuartos tienen camas mucho más grandes, con lo cual quizá haya que tener cuidado en la elección de la habitación únicamente. Por lo pronto, la “Doble Executive” es más recomendable si uno viaja sólo.

El baño es cómodo y cuenta con jabón en pan, como a mi me gusta. Además todo estaba por dos, como corresponde a una habitación doble. La limpieza es excelente, y la única crítica a realizar es quizá que no repusieron los jabones para el segundo día de estadía, pero eso es algo habitual en prácticamente todos los hoteles.

En la terraza está la piscina, que es descubierta por lo que no se usa durante el invierno. Allí arriba hay también un bar para tomarse algo, pero que claro, durante julio aparecía absolutamente desierto. Igualmente el subir hasta el último piso valió la pena para contemplar la vista de la ciudad desde ese punto.

El comedor funciona en el entrepiso (ubicado entre la planta baja y el primero) y allí se sirve el desayuno de 8 a 10:30 horas, siendo esto uno de los puntos más fuertes del hotel, porque es un servicio muy completo. Incluye un canasto con frutas secas, yogurth con cereales, panificados diversos y destaca algo poco usual: una buena cantidad de masas secas de muy buena calidad.

Allí mismo se puede también cenar a partir de las 20 horas, a un precio bastante económico para lo que es un hotel y con muy buen servicio, ya sea por el menú, la presentación del plato y la atención de la camarera que por lejos se ganó la propina.

El personal del hotel es muy amable, y están siempre atentos a solucionar cualquier necesidad que se presente, incluida por supuesto el agua caliente para el mate.

Una interesante opción para cuando viajes a Salta.