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RealtyCare Flats Grand Place: Excelente alojamiento en Bruselas.

Mi estadía en Bruselas iba a ser muy cortita, apenas dos noches. En un momento barajé la opción de ni siquiera pasar, pero un par de fotos de la Grand Plance por la noche me convencieron de incluirla en el itinerario, cuestión de la que no me arrepiento para nada, como ya les conté en este post que lancé en pleno viaje. Para esta parada buscaba algo muy tranquilo y céntrico, y así fue cómo dí con los apartamentos de RealtyCare Flats Grand Place en booking.com.

Al principio me generó cierta duda porque el ingreso no se ve. Los departamentos están ubicados en una calle peatonal, por lo que el taxi me dejó en la esquina asegurándome que esa era la dirección correcta, pero yo sólo veía locales. Recién al acercarme caminando unos metros noté la puerta con el número 14, y el cartel de bienvenida al lado del portero.

El sistema de ingreso es muy moderno, y en vez de llave usas un código que te envían por mail unos días antes de tu llegada. Además del código de acceso, allí te indican qué departamento te asignaron y el piso (que se corresponden ya que cada uno ocupa todo el piso) y los detalles de contacto. Además te adjuntan los planos del metro y de la ciudad, marcando claramente la ubicación del alojamiento. Como ves, es un mail super importante, y por supuesto, yo no lo había recibido (en realidad sí, pero en la vorágine de mails pre viaje se me pasó por alto). Por suerte, aunque en el lugar no hay personal presente, te podés comunicar con Olivier (quién está a cargo) a través del portero, que tiene un botón que te habilita comunicarte con él por 40 segundos. Si eso no te alcanza, deberás volver a tocar. En mi caso, fueron 2 toques los que necesité.

Aunque la escalera es muy angosta y costó subir la valija por hasta el tercer piso que me había tocado, tengo que decir que el departamento es genial. Cuando ingresás el lugar está reluciente, de hecho está recién limpiado. Yo llegué unas dos horas antes del checkin y me encontré a la chica en plena faena de limpieza. Le dejé la valija y me fui a almorzar. Cuando volví, ya en el horario correcto, el lugar estaba impecable (y la valija intacta).

Si bien se trata de un monoambiente, está muy bien pensado y equipado. La cocina es chiquita pero tiene de todo, empezás a abrir los diferentes compartimientos y encontrás vajilla, vasos, cubiertos y todos los utensillos necesarios para cocinar. Incluso los implementos de limpieza. Claro que en el corto tiempo que yo iba a estar ahí no tenía pensado hacer gala de mis dotes culinarias.

Hacia el otro lado encontramos un escritorio donde podés instalar perfectamente la compu, y donde Olivier te deja a disposición información sobre la ciudad, e incluso una agenda con las actividades que se van a realizar en esa época del año. Detalle no menor, dentro de uno de los jarrones vas a encontrar un adaptador universal, por si te olvidaste el tuyo y la ficha de tus equipos no se corresponde con los tomas de Bélgica.

De la enorme cama, ni hablar!

La ubicación es excelente. En pleno centro, a metros de la Bolsa y muy cerca de la Grand Place, está a mano de los principales transportes públicos, y a unas cuadras de caminata de la estación de trenes. Lo único que puede joder, es que el RealtyCare está en una zona de bares (de hecho está arriba de uno) y a la noche el bullicio de la gente divirtiéndose puede molestar un poco si uno quiere descansar. Pero la verdad que, al menos durante mi estadía, el bullicio belga no fue algo insoportable.

RealtyCare trabaja bajo el concepto de «privacidad» donde directamente no se meten durante tu estadía, salvo que vos lo quieras. Así, el servicio no incluye por default la limpieza del lugar, pero si vos vas a estar varios días, podés solicitar que una mucama pase en algún momento. Sino, es como si estuvieras en tu propia casa, y si bien no hay personal físicamente, Olivier está siempre muy atento a resolver todos los inconvenientes que se te presenten, como me pasó a mi a mi llegada.

En fin, una excelente opción para alojarse en la capital belga. Totalmente recomendable.

Alojamiento en Barcelona: Be Ramblas Guest House.

Luego de haber pasado por Madrid, Barcelona me pareció una ciudad un tanto cara, tanto en las actividades como en el alojamiento. Así es que opté por quedarme en el Be Ramblas Guest House por dos razones principales: su excelente ubicación a escasas cuadras de Las Ramblas, y su precio económico.

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Se trata de un alojamiento aceptable, aunque con una contra importante: la habitación es extremadamente pequeña, muy angosta como se puede ver en las fotos, y al menos cuando entré yo tenía algo de olor a encierro, que resolví fácilmente abriendo la ventana. Claro que como daba a la calle, aún cuando no es una arteria principal a la noche se hacía un tanto ruidoso y entonces para dormir había que cerrarla. El calor agobiante en el verano de Barcelona no era un problema porque el cuarto estaba equipado con aire acondicionado, y para entretenimiento también tenías TV, aunque claro que yo casi no la prendí en mi corta estadía.

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El gran punto a favor, más allá de su ubicación privilegiada, es la limpieza de excelente nivel. El cuarto aparece todos los días impecable, incluso con toallas nuevas todos los días, y el baño, aunque compartido, estaba siempre diez puntos. Por otro lado el personal es muy cordial y están disponibles para responder a las consultas que tengas, e incluso para imprimirte los boarding pass para tu vuelo de regreso, aunque esto tiene un costo adicional de 20 centavos de euro por página. La prueba de fuego la tuve cuando me iba, ya que mi vuelo era de madrugada, así que pedí que me reservaran un taxi para las 4:30 am. Al volver de cenar le pregunté a la chica si me había conseguido el taxi, y me respondió que se lo dejaba encargado al muchacho que estaba a la madrugada para hacer el pedido. No me dio mucha confianza, pero finalmente el auto estuvo disponible a las 4:25, así que la comunicación entre ellos funcionó muy bien.

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Algunas desventajas que presenta este alojamiento es la escasez de espacios comunes donde poder sociabilizar con otros viajeros, una característica casi innata de los hostels. En este caso el único lugar con esta particularidad era la recepción, además del muy pequeño ascensor (disponible sólo desde el primer piso al que hay que subir por escalera obligatoriamente), los pasillos y el baño compartido, no apto para sociales. Otro detalle es que no hay locker donde guardar los valores. En mi caso use mi valija con combinación, pero en realidad es una molestia estar guardando documentos, electrónicos y demases en la valija cada vez que uno sale a caminar por ahí. Eso es algo que deberían revisar, si bien el espacio es muy reducido no debería ser un imposible colocar algún compartimiento de seguridad pequeño, porque por más que la habitación no sea compartida lo mejor es no tentar a nadie, incluidas las mucamas que limpian la habitación.

El Be Ramblas no será un lugar que  yo vaya a recomendar para estadías medianamente largas, o si planeas pasar algún tiempo en la habitación, por ejemplo trabajando o escribiendo posts para el blog. El espacio es tan reducido que lo hace muy incómodo. Pero para apenas dormir una o dos noches, luego de pasar todo el día caminando la ciudad, podemos decir que es aceptable, aunque dista mucho de ser acogedor.