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Un par de noches en el Hostel «El Gualicho», de Puerto Madryn.

A diferencia de lo que sucedió en Rawson, donde las opciones de alojamiento para turistas no abundan, en Puerto Madryn me encontré con una importante variedad de oferta. Había para todos los gustos y mucho, con lo cual la elección se hizo un poco difícil. Por suerte ahora puedo decir que tomé una decisión correcta, y reservé en el Hostel El Gualicho.

Se trata de un alojamiento correcto y muy céntrico. Para tratarse de un hostel tiene un muy buen servicio, tanto que el taxista se animó a hacer el comentario de que «era el mejor de la ciudad». No sabemos si es para tanto, ya que no tengo punto de comparación, pero sí puedo recomendártelo para tu próxima estadía en las playas del sur.

La infraestructura general es muy buena. Las habitaciones son amplias, cuestión fundamental si son compartidas porque estar encimado a la cama de otro es algo que me molesta mucho. Cuentan con lockers que son realmente enormes: entra la mochila grande de 80 litros sin ningún inconveniente. Los baños también son amplios y la ducha tira con una presión que dan ganas de quedarse un buen rato ahí abajo.

Además está la cocina, que es enorme y está bien equipada, con lo cual si querés quedarte y cocinar algo casero no vas a tener problemas. El living cuenta con tele, unos cómodos sillones y una biblioteca donde encontras también juegos de mesa. Hacia el otro extremo están las computadoras que probamos para hacer el web checkin de vuelta y podemos decir que funcionan muy bien, al igual que el wifi.

En el exterior hay un hermoso patio para disfrutar de los días soleados, incluidas dos hamacas paraguayas en las que no tuve tiempo de dormirme una buena siesta, así que quedará para la próxima visita. Si estás viajando en auto (o si alquilaste uno para moverte allá) tenés estacionamiento cerrado sin costo adicional, algo que suma puntos porque en esa zona de la ciudad dejar el auto en la calle es arancelado.

Sólo hay dos sugerencias de mejora que se me ocurren para El Gualicho. En primer lugar, agregar una o dos sillas en las habitaciones compartidas, ya que no hay nada y para los que duermen arriba resulta incómodo. Espacio sobra, así que perfectamente se puede hacer. El otro es distribuir mejor los tomas: hoy en día todos viajamos con cantidad de aparatos electrónicos y vivimos cargando baterías. Mi habitación tenía un toma por cama, pero todos juntos, lo cual implica que si alguien enchufa un transformador un poco más grande, te inhabilita el toma de al lado. No estaría mal poner uno en cada cabecera, así cada quién tiene el suyo a mano.

Un tercer punto mejorable si se quiere, sería el desayuno, ya que sólo cuenta con pan y tostadas, por lo que se le puede agregar algo más de variedad. En cuanto a cantidad no vas a tener problemas, porque se puede repetir todo lo que quieras. Para acompañar tenés manteca, queso, dulce de leche y mermelada; y de beber té, café, leche para echarle a los cereales y agua.

El personal del hostel es muy cálido y está siempre dispuesto a ayudarte y aconsejarte sobre las excursiones y qué visitar. La limpieza, cuestión fundamental en todo alojamiento, es un diez. Y el servicio también: hasta hay mucamas que te hacen la cama. En caso de que duermas en habitaciones privadas, la tarifa es conveniente con respecto a la de los hoteles, y te incluye toallas y jabón, cosa poco habitual en los hostels.

Así encontramos una opción para dormir en Puerto Madryn que nos conformó con creces, con una excelente relación precio – calidad, para tener en cuenta incluso si viajás en pareja.

Tres noches en el Hotel Punta León, en Playa Unión.

Con una ubicación inmejorable, a apenas una cuadra de la playa, durante mi estadía en la ciudad de Rawson me alojé en el Hotel Punta León de Playa Unión. Desde allí uno no sólo puede llegar fácilmente a la arena (y las opciones que ofrece la costanera), sino que también se está cerca del anfiteatro  y de los restaurantes que hay en esa zona. En cambio, si uno quiere ir a comer algo al puerto, habrá que trasladarse unos 2 km aproximadamente.

El conocido supermercado patagónico La Anónima está a tan solo una cuadra, pero aquí el problema será que el hotel no permite que se ingrese a las  habitaciones con alimentos. En cuanto a bebidas, en cambio, no se dice nada.

La habitación que me tocó era muy amplia, y ni hablar de la enorme cama de dos plazas. El amoblamiento era el justo y necesario, y lo interesante es que incluye un pequeño frigobar, que además se puede utilizar de heladera para refrigerar las bebidas que se hayan comprado afuera (algo que cuando uno está en la playa es fundamental).

Un punto en contra, es que las habitaciones no tienen caja fuerte (o al menos esa era la situación de la que me tocó). Si bien hay carteles que indican que el hotel no se hace responsable por lo que se deja en la habitación, tampoco hay ningún elemento que permita dejar cosas en forma segura. Con lo cual, o bien te arriesgas a que te desaparezcan y no te reconozcan nada, o te llevás todo encima cada vez que salís. Por suerte a mi no me pasó nada. Quizá sea que la inseguridad que vivimos en Buenos Aires y otras ciudades del mundo no llegó a Rawson, pero sería bueno que se vayan equipando con alguna pequeña caja fuerte para las habitaciones.

En el restaurante (que sólo funciona como confitería, es decir que no es para ir a almorzar o cenar), se sirve de 7 a 10 el desayuno que está incluido con la estadía. No tiene mucha variedad, pero son productos ricos, entre los que se encuentran dos clases de medialunas (grasa  y manteca), pan para tostar, fiambres y manteca, queso untable o mermeladas. Para tomar se puede elegir entre café, té, leche y jugo de naranja, además del agua.

El gran punto fuerte, además de lo cómodas de las habitaciones, es la limpieza. Durante mi estadía todo impecable. Lo único que se podría pedir es un segundo jabón, para tener uno en la pileta y otro en la ducha, por separado. La bañadera tenía hidromasaje incorporado, pero ni siquiera intenté prenderlo. Si alguien pasó y lo probó es bienvenido a dejar su comentario.

El personal es muy amable y te hace pasar una buena estadía, bien predispuesto también a contestar consultas  y aconsejarte.

Cuando uno busca alojamiento en Rawson la verdad es que no se encuentran muchas opciones. Es por eso que es un gusto ver que el Punta León esté bien puesto, y que cuiden detalles del servicio como lo hacen, aún sin tener gran competencia. Esperemos que sigan así, para que cuando te toque conocer esta zona de la Patagonia, puedas ir tranquilo y disfrutar tanto como lo hice yo.