Archivo de la categoría: Internacionales

Alojamiento en Santiago de Chile: Hotel Atton Las Condes

Durante mi última estancia en Santiago de Chile estuve alojado cuatro noches en el hotel Atton Las Condes, un lindo 4 estrellas en esta comuna de la capital trasandina, muy cercano al enorme predio de la Escuela Militar.

Las habitaciones son amplias, con una cama doble plaza de buen tamaño y bien cómoda, repleta de diferentes estilos de almohada como para uno elija sobre cuál quiere descansar. Además están equipadas con frigobar con algunas bebidas, siendo un faltante los snacks o dulces que suelen incluirse en este tipo de hoteles.

Para guardar las pertenencias cuenta con un pequeño armario donde se pueden colgar trajes y abrigos, dentro del cual además está la caja fuerte, la plancha y la necesaria tabla para hacer uso de ella, no sea cosa que llegues a las reuniones con las camisas arrugadas después del viaje. Para el resto de la ropa cuenta con cajoneras, que en lo personal no me gustan mucho ya que me resultan incómodas, prefiriendo siempre que haya un armario con estantes, mucho más prácticos para la dinámica de un viaje de trabajo.

La limpieza, tanto a la llegada como durante toda la estadía, fue excelente, y es uno de los puntos relevantes, como así también el baño, muy bien equipado con los elementos de aseo (incluyendo jabón en pan que se repone en cuanto se pone en uso) y gel para la ducha.

La mayor crítica es quizá para el wifi, el cual es gratis y accesible en la habitación, pero que no siempre funciona bien. En mi caso la noche en que llegué no tuve inconvenientes, pero los días subsiguientes estuvo algo lento, o incluso le costaba conectarse.

El desayuno también es otro punto fuerte. Muy completo, se lo sirve en el restaurante y está distribuído en varias mesadas alrededor del mismo, por lo que se complica mostrarlo en una solo foto, pero incluye todo lo que puedas necesitar: panificados incluyendo medialunas al mejor estilo argentino, huevos revueltos, fiambres, budines y yogurht.

En el restaurante también se puede cenar, pero el día que llegué aterricé muy tarde y se me hicieron más de las 23 horas, así que para cuando me registré en el hotel ya estaba cerrado. Y no solo ahí, a esa hora en Santiago ya está prácticamente cerrado, así que no tuve otra opción que pedir servicio a la habitación, que me dejó muy satisfecho.

Otro punto por el que el Atton se destaca es la atención de su personal. Cordiales en todo momento y situación, incluso para los casos donde debíamos tomar vuelos tan temprano que nos perdíamos el desayuno (que comenzaba a las 6:30 hs) nos ofrecieron prepararnos una vianda. Luego eso cambió, y a las 6 de la mañana recibí la llamada de la recepcionista avisándome que en lugar de una vianda habían decidido abrir el desayuno más temprano para nosotros.

Algo interesante que vi en este viaje a Chile es que, al menos en el hotel, la cuenta del restaurante y del servicio de habitación ya viene con una propina sugerida, con lo cual uno marca la opción con la que está de acuerdo y eso es lo que paga. Si bien en algún punto puede digustar que a uno ya lo obliguen de antemano a pagar propina, hay que tener en cuenta que dependiendo del lugar, esto puede a ser «culturalmente obligatorio». Y que además no en todos lados el monto de propina se calcula igual (como el 10% en nuestro país), por lo que si uno tiene dudas al respecto, está bueno que en la cuenta ya vengan las sugerencias de acuerdo a lo que se estila en el país.

Por último, destacar el toma corriente con formato universal, con lo cual casi no tuve necesidad de utilizar mi adaptador internacional, haciendo las cosas mucho más fáciles realmente. Lo único malo es que el escritorio quedaba lejos de la cabecera de la cama, con lo cual utilizar el celular como despertador y al mismo tiempo dejarlo cargando durante la noche, no era lo más cómodo. Pero en definitiva, sólo un detalle. Tener este tipo de tomas en la habitación simplifica muchas cosas y deja el ambiente más ordenado, sin tanto cablerío.

Así es el Atton Las Condes, con una lista vista de la ciudad, tanto de noche como de día. Una buena opción para alojarse cuando se cruce la cordillera.

Almorzando en Valladolid, la ciudad colonial de México.

Dentro de la excursión que hicimos a las ruinas de Chichén Itzá se incluía la propuesta de conocer esta ciudad de estilo colonial, en la cual nos detendríamos para almorzar y disfrutar de algo de tiempo libre para conocerla. Sin embargo, momentos después de terminar de comer, el clima no nos permitió recorrerla como hubiésemos querido: la lluvia se volvió intensa y nos obligó a refugiarnos, al mismo tiempo que el micro organizó el regreso antes del horario planeado, pero con todos los pasajeros bajo techo.

Sin embargo, el aguacero no evitó que pudiéramos admirar un poco de esta muy bonita ciudad con claros rasgos coloniales, tanto desde arriba del micro como con lo poco que pudimos caminar hasta el Parque Francisco Cantón Rosado, que oficia de plaza principal y cuyos árboles (sumados a los paraguas que nos compartió un grupo de turistas europeos cuando la cosa se puso difícil), nos sirvieron de refugio momentáneo hasta la llegada del micro.

Si bien está entre rejas desde el año 1900 (algo extraño ya que no lo vi como usual en México), el parque es muy lindo y está presidido por la fuente «La Mestiza» que es un homenaje a la mujer  yucateca, producto de la fusión de las culturas maya y española.

Frente al parque se encuentra la Iglesia de San Gervasio que construida en marzo de 1545 cuenta con tanta historia como la ciudad misma. Es que el edificio que se puede contemplar hoy en día no es el mismo que se levantó en el siglo XVI, el cual fue prácticamente destruido en 1705 por orden del obispo Don Pedro de los Reyes Rios en respuesta a la profanación del templo por parte de las autoridades civiles en el hecho conocido como «El crimen de los alcaldes». En aquellos días el ex alcalde Osorno, que había fugado de la prisión en la que estaba detenido para acoger asilo en la iglesia, fue apresado dentro del templo sin autorización eclesiástica y posteriormente golpeado hasta morir.

Pero quizá lo más interesante de la visita a Valladolid (luego de haber conocido el Cenote Zaci que por supuesto tendrá su post exclusivo) haya sido almorzar en la Casona de Valladolid, antigua residencia colonial que alguna vez fuera propiedad del gobernador de Yucatán José Iturraldo y Traconis.

El almuerzo buffet aquí es recomendable, pero no me voy a detener en eso, sino más bien en la arquitectura antigua, los pisos de las diferentes salas y el decorado, con máscaras adornando las paredes. Y por supuesto, en la fuente retablo ubicada en el patio posterior en honor a la Virgen de la Candelaria, patrona de la ciudad, que es una enorme y hermosa pieza de arte surgida de la fusión de una fuente de cantera y talavera con los retablos que acompañan los altares de las iglesias católicas.

La obra de diez metros de altura fue producto del trabajo de diversos artistas que durante dos años la llevaron adelante en los talleres del parque Xcaret, y luego fue trasladada hasta este lugar en el año 2012.

Así finalizó nuestro muy rápido paso por Valladolid, ciudad que merece la pena ser visitada tanto por lo bonito de su estilo colonial, como por la historia que tiene detrás, siendo el lugar en el que se generó el movimiento conocido como «La Primera Chispa de la Revolución», y que culminara con la caída del gobierno del general Porfirio Díaz.

Claro que queda pendiente contante sobre el maravilloso cenote que se encuentra en esta ciudad, pero eso será tema de otro post, así que te espero aquí para compartirlo juntos!