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Almuerzo en un restaurant de película: Oyster House de Everglades City.

Luego del viaje desde Miami Beach, y de haber pasado un buen rato recorriendo el pueblo de Everglades City como te conté en este post que podés ver haciendo click aquí, se hacía imperioso encontrar un lugar dónde almorzar. Uno de los carteles indicadores en las esquinas del pueblo nombraba al Oyster House Restaurant, así que sin más referencia ni preferencias, seguí la flecha y comencé a salir del pueblo por una ruta diferente que parecía casi internarse en los Everglades, hasta que finalmente lo encontré.

El edificio

Desde afuera el restaurant parece una casa de madera, pero se distingue por los carteles luminosos.

Tal como se ve en la foto se trata de uno de esos clásicos restaurantes norteamericanos que uno está acostumbrado a ver en las películas, con una edificación basada en madera que cruje bajo tus pies al subir las escaleras, los carteles luminosos en las ventanas y, por supuesto, con la puerta mosquitero que hace el característico chirrido cuando la abrís, y un golpe seco y repetido al rebotar cuando la soltás para que cierre sola.

Galeria

Una galería de madera separa el mosquitero de la puerta principal vidriada.

Dentro del mosquitero ya, la ambientación con barriles distribuidos a lo largo y hasta un semáforo colgado a un costado le da al lugar un aire especial. Cuando se ingresa al local, esta sensación se multiplica: estás entrando al set de una película.

Interior Salon

El interior es todo de madera y tiene las paredes cargadas al extremo con cuadros y adornos.

El salón principal, íntegramente revestido en madera, está plagado de fotos, cuadros, pieles y cabezas de animales o, directamente, animales enteros que en un principio parecen reales y embalsamados.

El oso

Hasta tienen un oso trepando hacia el techo…

Los únicos comensales en el lugar eran dos caballeros que hablaban un inglés con acento fuerte, vestidos con camisa a cuadros y sombreros de ala ancha que parecían salidos de una película de cowboys moderna. La mesera por su lado es una chica muy amable y dinámica, anda de aquí para allá sin parar. La carta ofrecía varios tipos de hamburguesas, pero considerando que yo ya había cenado en una famosa cadena hamburguesera la noche anterior, busqué algo para variar, y terminé eligiendo una «Grilled Chicken Salad». Por recomendación de la mesera me incliné tambíen por la vinagreta balsámica como aderezo, que realmente resultó una elección muy acertada.

Barra y pool

En el salón contiguo está el bar, con una barra de lujo, mesa de pool y al fondo, un piano.

Algo que me llamó la atención es que promediando la comida, la mesera se acercó a preguntarme cómo estaba todo, y si quería algo más. La indiqué que no, que estaba bien, y al rato me trajo la cuenta cuando yo todavía estaba comiendo. Me quedé con la duda de si es algo habitual, o si en inglés nos entendimos mal, pero como ya tenía que seguir viaje para ir a montar el Airboat no me detuve a preguntar demasiado.

Alligator

La réplica del cocodrilo con las fauces abiertas, amenazando comerte a vos, antes que vos a la comida.

Lo que sí consulté es si podía hacer algunas fotos al lugar, a lo que me respondió positivamente con una sonrisa, y me indicó que fuera también al salón de al lado, donde tenían un Alligator (una réplica por supuesto), símbolo de los Everglades donde nos encontrábamos. Hice lo propio, y además del cocodrilo me encontré con un bar de barra enorme y mesa de pool, ideal para ir a tomar algo luego de la cena.

Cabezas

Cabezas colgantes en las paredes: algunas son mansas pero otras no parecen muy amistosas…

El lugar resultó ser muy cálido y la comida buena y relativamente económica, considerando el lugar dónde me encontraba. Claro que al cambio argentino terminé gastando unos $100 por una ensalada con pollo, pero con precios en dólares resulta difícil gastar menos de eso en un almuerzo.

Ahora sí, caía la tarde y tenía que llegar al Airboat antes que cerraran, así que me despedí rápidamente del World Famous Oyster House Restaurant y seguí viaje. Si algún día pasas por Everglades City, acordate de este post y de este recomendable lugar para ir a comer.

Navegando en Airboat para fotografiar los cocodrilos del Everglades Park.

Una de las actividades más famosas y divertidas que se pueden hacer en la zona de Miami es subirse a un airboat y navegar por el pantano del Everglades Park en busca de avistar más de cerca la fauna salvaje del lugar, y en particular, los cocodrilos.

Pastizales

Ahora bien, ¿qué es en realidad un airboat? Bueno, es ese bote que seguro viste alguna vez en alguna película o documental, que se mueve por el agua motorizado por lo que pareciera ser un ventilador gigante. Básicamente, esto:

Bote estacionado

La otra particularidad del airboat es que el conductor va sentado en una silla muy elevada en la parte trasera del bote, y desde ahí lo dirige. Aquí lo podemos ver a nuestro chofer, tomado desde uno de los asientos delanteros.

El chofer

El airboat es una embarcación especialmente preparada para moverse en zonas pantanosas sin enredarse con los juncos y otras variedades vegetales que proliferan en estas zonas.

PantanoY además, lo hacen a gran velocidad, incluso derrapando de costado cuando doblan, casi como un auto de rally que encara una curva del circuito. Esto difícilmente se vea en una foto estática, pero en este video se aprecia un poco mejor.

Otra particularidad que se nota en el video es el tremendo ruido que hace el motor cuando está acelerando. Para contrarrestarlo y evitar que te quedes un poco más sordo que antes de subir, el ticket de la excursión incluye unos tapones de oído para que uses durante la travesía.

Paisaje pantanoso

A lo largo de la ruta 41 uno va encontrando los diferentes puestos que ofrecen el paseo en airboat. En mi caso elegí el puesto Miccosukee que pertenece a la comunidad indígena de la zona, y que trabaja de 9 de la mañana a 5 de la tarde. La excursión valía USD 20 y eran unos 20 minutos de navegación dentro de los cuales se incluye la visita a una isla donde tienen una especie de quincho para sentarte a comer y tomar algo, y del cual parten unas pasarelas que arman un pequeño recorrido sobre el pantano en el que supuestamente están los cocodrilos.

La isla

Ante mi consulta la cajera me contestó que no podía garantizar que viera ningún cocodrilo ya que estos no están encerrados, pero que ese día estaban teniendo suerte y todos los grupos que partían volvían con la tan ansiada foto del alligator. Me sonó a chamullo, y a que probablemente la isla estuviera desierta no sólo de vida humana sino también de animales salvajes, pero en ese momento no queda otra opción que creer.

Agua y pastos

Así es que pagué el ticket, tomé los tapones para los oídos y esperé unos 5 minutos a que saliera el próximo grupo. La navegación fue cortita, aunque bastante divertida. Cuando llegamos a la isla, la verdad que no decía mucho, y luego de dar la vuelta por la segunda pasarela sin novedades el malhumor comenzaba a asomar, justo cuando el conductor del airboat, parado casi al final de la pasarela nos señala a un costado y nos dice «Ahí!».

PequeñitosCostó bastante identificar entre la vegetación lo que el ojo experimentado del que está allí cada media hora pudo ver enseguida, pero finalmente distinguimos sobre el verde de las hojas, un verde más oscuro de dos cocodrilos bebé, uno de los cuales nos miraba fijo con cara de malo.

Warning

Luego de la primera impresión de constatar que realmente lo que fuimos a buscar estaba allí, el pensamiento que se te viene a la cabeza es que no vas a conformarte con la foto de los pequeños, y que quizá alguno de los padres ande cerca. Seguimos entonces la caminata mirando con más atención el terreno pantanoso, incluido algún tronco semihundido en el agua, que en realidad no era un tronco…

Escondido

Quizá estuviera echándose una siesta pero así también es como cazan a sus presas. No se conforman sólo con mimetizarse por los colores y rugosidad de su piel, sino que además esperan pacientes y acechantes debajo del agua, sin que puedas verlo si estás al nivel de la superficie, dejando sólo ojos y nariz sobre la misma.

Sigiloso

Caminando un poco más finalmente avistamos otro espécimen que se nos acercaba desde más lejos. Son muy sigilosos al entrar al agua y acercarse hacia donde está uno, como puede verse en este otro video, lo que los hace especialmente peligrosos para sus presas.

Desde la pasarela lo tenemos a escasos centímetros de distancia y podemos apreciarlo mucho mejor.

Se acerca

Ahora sí estamos hechos y los dólares gastados valieron la pena. El camino de regreso en el airboat fue un poco más largo y el conductor aprovechó para hacer gala de sus dotes de timonel con algunos giros a gran velocidad que le imprimieron algo de emoción a la navegación.

Debajo del muelle

Otra opción para ver cocodrilos y otra fauna silvestre es hacer alguna caminata o pasear en bicicleta por el Parque Everglades, ingresando por alguno de sus Centros de Visitantes. Claro que haciéndolo por uno mismo seguro es más barato, pero quizá te pases la tarde entera caminando sin ver nada interesante, simplemente por desconocimiento. Estos tours (que en caso de no tener auto para llegar hasta Everglades también podés contratar con traslado desde la ciudad de Miami) teóricamente te llevan a las zonas donde habitualmente están los cocodrilos, y entonces las chances de sacarles la preciada foto aumentan. Si bien terminan siendo cortitos, la experiencia vale la pena.

80°F

Con más de  80° Fahrenheit el ambiente se pone caluroso, así que es propicio tomarse un descanso y relajarse, como hace aquí en Miami el cocodrilo de la foto. Lo mismo podés hacer vos en tu casa, mientras lees los posts de Ahicito. ¡No dejes de pasar la próxima semana!