Archivo de la categoría: San Luis

La Vuelta al Dique La Florida, en San Luis.

A menos de una hora de viaje desde la capital provincial de San Luis se encuentra uno de los paisajes más bellos que puedan encontrarse en esta provincia cuyana. Se trata del Embalse La Florida, un enorme espejo de agua de unas 700 hectáreas aproximadamente, cuyo dique se construyera entre 1945 y 1953, aunque los estudios para la obra ya habían comenzado mucho antes, en 1891.

Establecido en el cauce del Río Quinto y siendo alimentado por el Río Grande y el Río Trapiche, el embalse es la principal fuente de agua potable para abastecer a la ciudad de San Luis y sus alrededores, como La Punta (allí dónde está emplazada la réplica del cabildo de 1810 cuyo post podés leer haciendo click acá).

Por supuesto que tan llamativo paisaje no pasaría desapercibido a turistas y veraneantes que desde hace años lo tomaron como un punto ideal para las vacaciones. Y lógicamente sus aguas suelen ser el escenario de variadas actividades náuticas y de buceo, siempre y cuando se realicen con embarcaciones sin motor, ya que la provincia lo ha declarado Monumento Ecológico y Cultural, por lo que toda actividad que implique la utilización de algún combustible está prohibida en estas aguas.

En la margen norte del embalse de ubica una reserva floro-faunística y es desde donde se puede apreciar toda la belleza del lago y los paredones del dique, en alguno de sus miradores. Aunque por supuesto, recorrer el murallón por arriba con sus coloridas paredes en tono pastel también vale la pena. Desde donde uno busque, las vistas son hermosas.

A un costado del murallón principal se encuentra la localidad de La Florida, un muy tranquilo y pintoresco pueblo que parece prácticamente chocarse con la imponente pared que retiene litros y litros de agua del otro lado. Allí resalta sobre todo la iglesia, dispuesta a escasos metros del dique.

Pero la excursión no termina allí ya que «la vuelta al embalse» debe incluir por supuesto una pasada por la vecina localidad de El Trapiche, algo más alejada del lago pero cortada al medio por el Río de las Águilas (que luego gira como envolviéndola para volver a seguir viaje), y donde descubrimos una interesante propuesta cultural.

Una especie de buzón abierto al público donde la gente puede tomar un libro prestado dejando otro en su lugar.

Y la excursión no estaría completa si no te dieras una vuelta por Los 7 Cajones, un tramo del río donde el agua forma siete ollas (que le dan su nombre) ideales para un buen chapuzón en días de verano. Al menos cuando fuimos nosotros no había nada cerca (apenas una pizzería que estaba absolutamente cerrada) por lo que es recomendable ir preparado y llevarse algo para comer y tomar en caso de que quieran pasar un rato allí.

Y al regreso es algo obligado parar unos minutos en la fábrica de alfajores Quebrada del Agua y comprar el souvernir para llevar a la familia y un par para consumo propio. Se ubica sobre el camino mismo de acceso, así que no podrán perderse, pero tendrán que ir prestando atención porque desde afuera solamente es una pequeña casa con un cartel que la identifica en la puerta. Nosotros la buscamos expresamente porque teníamos el dato, y la verdad que los que nos lo recomendaron tenían razón: sus productos son exquisitos así que paren y pruébenlos (es producción super artesanal así que muy acotada también; casi no se consiguen en otro lugar). Les aseguro que no se van a arrepentir.

«La vuelta al dique», como he dado en llamarla, es una muy buena alternativa para cuando se está parando en San Luis, Potrero de los Funes o alguna localidad del alrededor. Se podrá aprovechar para hacer alguna actividad en el agua del embalse, o simplemente para salir a pasear y disfrutar de unas vistas espectaculares. Obviamente, no te olvides de cargar a full la batería de la cámara, porque vas a tener material para fotografiar.

Réplica del Cabildo de 1810, en San Luis.

Puede suceder que, cuando pasea por pleno centro histórico de la Ciudad de Buenos Aires, a un argentino lo embarque una sensación de tristeza. Allí, frente a la Plaza de Mayo y a escasos metros de la Casa Rosada, se levanta el cabildo donde se comenzó a tejer la trama de nuestro país independiente de la monarquía española. Pero como es sabido, ese edificio ya no es lo que era. Amén de los hechos vandálicos de los que suele ser objeto cada tanto, el cabildo ha sido drásticamente recortado en sus costados para ceder terreno a las avenidas y edificios que hoy lo rodean.

Bueno, eso en San Luis, no pasa. Levantada en la ciudad de La Puna, fundada en 2003 a unos 20 km de la capital provincial, una réplica exacta del cabildo histórico asombra a todo aquél que pasa cerca. Y cuando les digo «exacta» me refiero a que está construida respetando las dimensiones originales que el edificio tenía en 1810, pero además mantiene las características y terminaciones de aquella época. Hasta el mobiliario con el que está adornado fue fabricado a imagen y semejanza del que existía hace siglos atrás.

La obra fue inaugurada en 2010, dentro de los festejos por la conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, y en ella hubo mucho trabajo, tanto puntano como de artesanos de otras partes del país, como ser los postigones y puertas de madera que fueron fabricados en Jujuy.

Hoy la réplica del cabildo funciona como museo y centro de actividades culturales y educativas. Sin ir más lejos, casi apenas al entrar uno se encuentra con un tablero de ajedrez gigante en el que se pueden hacer un par de movidas. Para nosotros, una simple diversión. Pero para los alumnos puntanos parte de su currícula ya que el ajedrez es una materia a rendir en el colegio. Y un detalle adicional: dan ajedrez para no videntes.

Como parte de la visita, que puede ser guiada o no, se pueden recorrer las dos plantas del cabildo, donde diferentes maquetas ilustran cómo era la vida en el Buenos Aires del 1810. Allí pueden verse los diferentes oficios de aquella época, y los medios de transporte, como las enormes carretas de 5 metros de alto que utilizaban los comerciantes para trasladarse.

Pero por supuesto lo más interesante está en primer piso, donde se encuentra la Sala Capitular, aquella donde se celebraban usualmente las reuniones semanales del cabildo, a las cuales se convocaba a través del toque de campanas. Al entrar se respira cierto aire de solemnidad al entrar y encontrarse con los miembros de la Primer Junta de Gobierno en «persona».

Luego se podrá salir a la galería exterior para disfrutar de la vista, donde resalta la réplica de la Pirámide de Mayo (que si bien hoy se encuentra en la plaza homónima, obviamente en el momento de las sesiones históricas no existía), y la impresionante Recova de Buenos Aires, que al momento de nuestra visita estaba en construcción.

Pero eso no es todo porque el afán histórico de San Luis no se detiene allí. A pocos metros del cabildo, y dentro del complejo, se encuentra la réplica de la Casa de Tucumán, inaugurada por primera vez en 2016 para el bicentenario de la declaración de la Independencia, pero que fuera consumida por un voraz incendio, motivo por el cual en las fotos se la ve en refacción.

A esta altura la reconstrucción ya debe estar terminada, y se llega hasta ella recorriendo el camino de postas que transitaron los cabildantes desde Buenos Aires hasta Tucumán para participar del Congreso. Muy bien pensado desde el punto de vista didáctico, geográfico e histórico, el camino de baldosas anaranjadas se interrumpe cada tanto con una placa que indica el nombre de la posta y su ubicación. Así, para ir del cabildo hasta la casa histórica hay que transitar un camino, lo cual lleva un tiempo, y representa pasar de 1810 a 1816.

El complejo histórico está en las afueras de la ciudad de La Punta, en la intersección de las Av. Universitaria y Av. Serranía, la cual está coronada con una rotonda. Se puede visitar de lunes a domingo, de 8 a 20 hs y el precio de la entrada (al menos en 2019) era de $50 por persona, más el estacionamiento si vas en auto que costaba otros $50.

Una excelente opción, entre cultural y educativa, ideal para visitar con niños cuando estás en San Luis e interesarlo de forma diferente, y hasta más tangible, en la historia argentina.