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La Travesía de las Cumbres hasta llegar al Mirador de La Punta.

Allí donde la calle Los Paraísos hace una curva pronunciada a la altura del Camping de Potrero de los Funes, apenas unos metros después nace un camino que, sin lugar a dudas, es la mejor forma de salir (o de llegar) hasta Potreros hacia el norte. No por la agilidad del camino o por los kilómetros que se recorren (los cuales, la verdad no los conté), sino por los paisajes que se atraviesan al transitar por la así llamada Travesía de las Cumbres.

El Camino al Mirador (nombre bien literal si los hay) arranca allí y se va metiendo entre las sierras con las características habituales de todo camino de montaña: curvas y contracurvas por doquier, traza más bien angosta, pared de un lado y precipicio del otro, y unas vistas espectaculares. Entre ellas, la que se obtiene en el Mirador de la Punta, una plataforma de asfalto emplazada a un costado de la ruta, desde la que se consigue una vista privilegiada de la ciudad de La Punta. Si uno presta atención, hasta se destaca claramente la ímponente réplica del Cabildo Histórico de 1810, a cuyo post accedés desde este link.

La explanada, de ripio y aspecto descuidado a pesar de estar señalizada con un cartel del gobierno puntano, permite estacionar el auto sin riesgo para tomarse un momento y apreciar el paisaje. Está resguardada con una pequeña pared de material que delimita el punto hasta el que está permitido asomarse, y cuenta con 3 mástiles que permiten pensar que el lugar puede utilizarse para alguna clase de acto oficial.

Siguiendo el camino durante unos 3 kilómetros más se llegará finalmente a una rotonda que empalma con la Ruta Provincial 3, casi a la altura de La Punta, y a través de la cual se puede tomar hacia el sur para llegar hasta San Luis capital, o hacia el norte donde pasa por algunos pueblos antes de unirse a la ruta nacional 146.

Un camino para hacerlo despacio, con cuidado, y disfrutando.

Réplica del Cabildo de 1810, en San Luis.

Puede suceder que, cuando pasea por pleno centro histórico de la Ciudad de Buenos Aires, a un argentino lo embarque una sensación de tristeza. Allí, frente a la Plaza de Mayo y a escasos metros de la Casa Rosada, se levanta el cabildo donde se comenzó a tejer la trama de nuestro país independiente de la monarquía española. Pero como es sabido, ese edificio ya no es lo que era. Amén de los hechos vandálicos de los que suele ser objeto cada tanto, el cabildo ha sido drásticamente recortado en sus costados para ceder terreno a las avenidas y edificios que hoy lo rodean.

Bueno, eso en San Luis, no pasa. Levantada en la ciudad de La Puna, fundada en 2003 a unos 20 km de la capital provincial, una réplica exacta del cabildo histórico asombra a todo aquél que pasa cerca. Y cuando les digo “exacta” me refiero a que está construida respetando las dimensiones originales que el edificio tenía en 1810, pero además mantiene las características y terminaciones de aquella época. Hasta el mobiliario con el que está adornado fue fabricado a imagen y semejanza del que existía hace siglos atrás.

La obra fue inaugurada en 2010, dentro de los festejos por la conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo, y en ella hubo mucho trabajo, tanto puntano como de artesanos de otras partes del país, como ser los postigones y puertas de madera que fueron fabricados en Jujuy.

Hoy la réplica del cabildo funciona como museo y centro de actividades culturales y educativas. Sin ir más lejos, casi apenas al entrar uno se encuentra con un tablero de ajedrez gigante en el que se pueden hacer un par de movidas. Para nosotros, una simple diversión. Pero para los alumnos puntanos parte de su currícula ya que el ajedrez es una materia a rendir en el colegio. Y un detalle adicional: dan ajedrez para no videntes.

Como parte de la visita, que puede ser guiada o no, se pueden recorrer las dos plantas del cabildo, donde diferentes maquetas ilustran cómo era la vida en el Buenos Aires del 1810. Allí pueden verse los diferentes oficios de aquella época, y los medios de transporte, como las enormes carretas de 5 metros de alto que utilizaban los comerciantes para trasladarse.

Pero por supuesto lo más interesante está en primer piso, donde se encuentra la Sala Capitular, aquella donde se celebraban usualmente las reuniones semanales del cabildo, a las cuales se convocaba a través del toque de campanas. Al entrar se respira cierto aire de solemnidad al entrar y encontrarse con los miembros de la Primer Junta de Gobierno en “persona”.

Luego se podrá salir a la galería exterior para disfrutar de la vista, donde resalta la réplica de la Pirámide de Mayo (que si bien hoy se encuentra en la plaza homónima, obviamente en el momento de las sesiones históricas no existía), y la impresionante Recova de Buenos Aires, que al momento de nuestra visita estaba en construcción.

Pero eso no es todo porque el afán histórico de San Luis no se detiene allí. A pocos metros del cabildo, y dentro del complejo, se encuentra la réplica de la Casa de Tucumán, inaugurada por primera vez en 2016 para el bicentenario de la declaración de la Independencia, pero que fuera consumida por un voraz incendio, motivo por el cual en las fotos se la ve en refacción.

A esta altura la reconstrucción ya debe estar terminada, y se llega hasta ella recorriendo el camino de postas que transitaron los cabildantes desde Buenos Aires hasta Tucumán para participar del Congreso. Muy bien pensado desde el punto de vista didáctico, geográfico e histórico, el camino de baldosas anaranjadas se interrumpe cada tanto con una placa que indica el nombre de la posta y su ubicación. Así, para ir del cabildo hasta la casa histórica hay que transitar un camino, lo cual lleva un tiempo, y representa pasar de 1810 a 1816.

El complejo histórico está en las afueras de la ciudad de La Punta, en la intersección de las Av. Universitaria y Av. Serranía, la cual está coronada con una rotonda. Se puede visitar de lunes a domingo, de 8 a 20 hs y el precio de la entrada (al menos en 2019) era de $50 por persona, más el estacionamiento si vas en auto que costaba otros $50.

Una excelente opción, entre cultural y educativa, ideal para visitar con niños cuando estás en San Luis e interesarlo de forma diferente, y hasta más tangible, en la historia argentina.