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Playa Unión, en Rawson, y la leyenda de sus escolleras.

Mis vacaciones en la Patagonia ya son casi un clásico, pero estas últimas tuvieron un toque diferente. En lugar de internarme en la Coordillera de los Andes para hacer trekking encaré hacia el otro lado para respirar un poco de brisa de mar. Así llegué a Rawson, y más precisamente a Playa Unión, un balneario a unos 6 kilómetros de la ciudad.

Según me comentaron, la temporada fuerte de Playa Unión oscila entre diciembre y enero, y luego ya va decayendo. Por eso quizá lo tranquilo que encontré el lugar, incluyendo en esta idea tanto al hotel Punta León donde paré como la playa en sí. Igualmente, se veía gente y por momentos, era bastante cantidad, aprovechando el agua limpia y sin algas, aunque sí, muy fría.

El balneario es eso: mar y playa. Está cerca del Puerto Rawson desde el que salen las excursiones para avistar toninas, de las que ya hablaremos más adelante en otro post, pero luego no hay mucho más que hacer que actividades de playa. No por estar en Chubut va a ser diferente a la costa atlántica bonaerense.

Eso sí, las olas son diferentes. Uno se da cuenta enseguida: llegan hasta la costa para romper con fuerza y mucha frecuencia, motorizadas por un viento que durante el día ayuda a bajar la temperatura y a medida que va anocheciendo te obliga a ponerte un buzo u algún otro abrigo que tengas a mano. Quizá sea por eso que se ve gran cantidad de gente haciendo kitesurf, o incluso windsurf.

Un golazo, desde mi punto de vista, es que la playa no es de arena, sino de piedritas. Es quizá un poco molesto para caminar descalzo, por eso recomiendo llevar alguna sandalia cerrada o incluso zapatilla, pero es mucho menos sucio: uno puede calzarse enseguida y volver al hotel sin más, mientras que en una playa convencional no hay forma de que te quites la arena de encima. Los amantes de la playa me dirán de todo por esto, pero la arena es de lo más molesto que hay.

Según dicen, en el invierno las grandes marejadas son un espectáculo digno de verse, claro que tendrá que ser desde dentro del auto o algún restaurante de la costanera, porque no creo que las temperaturas y, sobre todo, el viento inviten a observar desde la playa misma.

Playa Unión debe su nombre al hundimiento en 1876 de la goleta italiana «Unión» frente a sus playas. Si bien esa sería el primer naufragio del que tengamos conocimiento, estaría lejos de ser el único. Esta zona del Mar Argentino tiene un triste historial de naufragios, muchos de los cuales se han registrado luego de la construcción de sus escolleras y con ello, han dado origen a una leyenda que cuentan los locales.

Las escolleras que se ven en las fotos, cercanas al Puerto Rawson, fueron construidas hace relativamente poco con piedras traídas desde otro lugar. Según dicen algunos, las piedras no llegaron solas, sino que escondidas entre ellas venían unos duendes que se molestaron mucho por la usurpación que se había cometido al sacar las rocas del lugar donde pertenecían. Así es que, en venganza, lanzaron una maldición sobre el puerto al que protege la escollera, y decidieron que diez buques se iban a hundir.

Desde ese momento los naufragios de la Flota Amarilla, como se conoce a los buques pesqueros que operan en Puerto Rawson, son bastante constantes. Ya se han contabilizado nueve, por lo que ahora todos se preguntan cuál será el próximo barco en perecer en las agitadas aguas del Atlántico. Quizá con eso los duendes se queden conformes y se trate del último hundimiento.

Con leyenda o sin ella, Playa Unión es un lindo lugar para ir a veranear si uno quiere mar. De hecho, por el tipo de playa y por la tranquilidad, me gusta más que la costa boneaerense. Eso sí, para meterse al agua hay que ser valiente, porque ahí sí que está fría.

Así Ahicito hizo su paso por las playas patagónicas. Agradezco a mi amiga Julieta y su hermana Rocío por la tarde de mate frente al mar, y por contarme la leyenda de la escollera.

Próximamente más posts con lo que fue la recorrida por la «Patagonia Atlántica».

Tres noches en el Hotel Punta León, en Playa Unión.

Con una ubicación inmejorable, a apenas una cuadra de la playa, durante mi estadía en la ciudad de Rawson me alojé en el Hotel Punta León de Playa Unión. Desde allí uno no sólo puede llegar fácilmente a la arena (y las opciones que ofrece la costanera), sino que también se está cerca del anfiteatro  y de los restaurantes que hay en esa zona. En cambio, si uno quiere ir a comer algo al puerto, habrá que trasladarse unos 2 km aproximadamente.

El conocido supermercado patagónico La Anónima está a tan solo una cuadra, pero aquí el problema será que el hotel no permite que se ingrese a las  habitaciones con alimentos. En cuanto a bebidas, en cambio, no se dice nada.

La habitación que me tocó era muy amplia, y ni hablar de la enorme cama de dos plazas. El amoblamiento era el justo y necesario, y lo interesante es que incluye un pequeño frigobar, que además se puede utilizar de heladera para refrigerar las bebidas que se hayan comprado afuera (algo que cuando uno está en la playa es fundamental).

Un punto en contra, es que las habitaciones no tienen caja fuerte (o al menos esa era la situación de la que me tocó). Si bien hay carteles que indican que el hotel no se hace responsable por lo que se deja en la habitación, tampoco hay ningún elemento que permita dejar cosas en forma segura. Con lo cual, o bien te arriesgas a que te desaparezcan y no te reconozcan nada, o te llevás todo encima cada vez que salís. Por suerte a mi no me pasó nada. Quizá sea que la inseguridad que vivimos en Buenos Aires y otras ciudades del mundo no llegó a Rawson, pero sería bueno que se vayan equipando con alguna pequeña caja fuerte para las habitaciones.

En el restaurante (que sólo funciona como confitería, es decir que no es para ir a almorzar o cenar), se sirve de 7 a 10 el desayuno que está incluido con la estadía. No tiene mucha variedad, pero son productos ricos, entre los que se encuentran dos clases de medialunas (grasa  y manteca), pan para tostar, fiambres y manteca, queso untable o mermeladas. Para tomar se puede elegir entre café, té, leche y jugo de naranja, además del agua.

El gran punto fuerte, además de lo cómodas de las habitaciones, es la limpieza. Durante mi estadía todo impecable. Lo único que se podría pedir es un segundo jabón, para tener uno en la pileta y otro en la ducha, por separado. La bañadera tenía hidromasaje incorporado, pero ni siquiera intenté prenderlo. Si alguien pasó y lo probó es bienvenido a dejar su comentario.

El personal es muy amable y te hace pasar una buena estadía, bien predispuesto también a contestar consultas  y aconsejarte.

Cuando uno busca alojamiento en Rawson la verdad es que no se encuentran muchas opciones. Es por eso que es un gusto ver que el Punta León esté bien puesto, y que cuiden detalles del servicio como lo hacen, aún sin tener gran competencia. Esperemos que sigan así, para que cuando te toque conocer esta zona de la Patagonia, puedas ir tranquilo y disfrutar tanto como lo hice yo.