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Los Videos Navideños de las líneas aéreas.

El 25 de diciembre es sin lugar a dudas una de las fechas más importantes del año. Motivo de encuentros y alegrías (en la mayoría de los casos) la Navidad se festeja prácticamente alrededor de todo el globo, convirtiéndola en un evento especial, que inspira películas, canciones y toda clase de mensajes de paz alusivos. La industria aérea no queda al margen de esta ola, y todos los años las aerolíneas se preparan de modo particular, ya se con sorpresas especiales para quienes vuelan en estas fechas, como con mensajes navideños de promoción.

Hoy es una buena fecha para hacer un recorrido por algunos de los videos que las diferentes líneas aéreas prepararon este año.

Al momento de buscar un buen video, por supuesto hay que navegar por el canal de YouTube de Air New Zealand, quién hizo gala de su particular pronunciación del inglés, y de cómo esto le puede complicar la vida a Papá Noel.

Por su parte, sus vecinos de Virgin Australia armaron un video con cifras que impresionan: piensan transportar por los feriados de Navidad unos 2 millones de pasajeros en 14000 vuelos.

American Airlines apeló a mostrar cómo trabajan para llevar la gente a casa, donde quiera que casa esté, todo desde la visión de una de sus TCP que también llega al hogar a tiempo para festejar la Navidad.

Copa se decidió por promocionar su Hub de las Américas en Panamá con un recurso por demás tradicional: trasladar a Santa a cada rincón del continente para que pueda cumplir su cometido.

La historia más linda la encontré de parte de EVA Air.

Y la super producción del año estuvo a cargo de la dupla Virgin Atlantic – Delta Air Lines, quienes se encargaron de resaltar las bondades de su unión a través del slogan «Together, we make togetherness».

Pero todos estos no son más que mensajes publicitarios, pensados y realizados por empresas. Y como a las empresas las hace la gente, no podía faltar en este post un video espontáneo que me llamó la atención en Twitter estos días, donde una de las chicas del staff de tierra de Virgin Australia se encarga de transmitir cómo vive el clima navideño el personal aeronaútico, que por otro lado no deja de trabajar durante estas fechas especiales.

Desde aquí, aprovecho para desearles a todos los lectores de Ahicito Nomás una muy feliz Navidad, y que la disfruten en paz, con sus familias, amigos y seres queridos.

¡Feliz Navidad!

Regreso desde Córdoba con tormenta: Crónica del turbulento vuelo AR1571

Mi último viaje a Córdoba fue un tanto «accidentado» en cuanto a materia de vuelos se refiere. Como ya les conté en la crónica del AR1510 (link al post) el vuelo de ida me lo cancelaron. Y ahora para la vuelta la hora de presentarme en el aeropuerto me agarró finalizando una reunión a varias decenas de kilómetros de la capital cordobesa.

Ese día el viento estaba particularmente fuerte, al punto que los objetos livianos volaban por la calle, y ya en la ruta el polvo que se levantaba complicaba mucho el manejo ya que obstruía considerablemente la visibilidad. Si bien esto obligaba a ser muy cuidadoso al manejar por la posibilidad de un accidente (de hecho nos cruzamos con uno), por otro lado el mal tiempo era mi esperanza de que el vuelo se demorara. Sin embargo al chequear el status en el celular el AR1571 figuraba «on time» así que apretamos los dientes y le pusimos la mejor onda para llegar lo antes posible.

Finalmente llegamos al Taravella a las 19:25 para abordar un vuelo que estaba programado para despegar a las 20:20. En condiciones normales ya tendría prácticamente un pie afuera del avión. Sin embargo respiré cuando al acercarme a los mostradores un empleado de Aerolíneas me pregunta si estoy para el 1571, y me indica que pase: aún estaba a tiempo.

En realidad luego me enteraría de que por la tormenta (que no solo estuvo en Córdoba sino que fue muy fuerte en Buenos Aires) el vuelo se había atrasado en su salida desde Aeroparque, y por lo tanto el avión ni siquiera estaba en plataforma cuando yo llegué al aeropuerto. Sin embargo al momento del check in el personal de Aerolíneas no me aclaró nada de esto, así que hice seguridad e ingresé al área de preembarque apurado.

Con las demoras en los vuelos esa zona del aeropuerto quedó bastante justa. Eran pocos los asientos libres y las colas pagofacileras de quienes querían abordar antes de que el avión atracara en la manga dificultaban el paso de quienes querían ir al baño, en la punta del salón. Por otro lado un único local expende comidas rápidas y bebidas; y no hay siquiera un kiosko. Si uno quiere una golosina tendrá que caer en la muy escueta oferta del free shop. Por mi lado me compré una gaseosa y me senté a dejar pasar el tiempo mirando cómo los vuelos que arribaban a Buenos Aires daban varias vueltas antes de aterrizar. Así hacía espera el vuelo anterior al mio.

Finalmente, con más de una hora de retraso, abordamos el B737-800 a las 21:35, mientras el personal de tierra hacía el reabastecimiento de combustible. Por supuesto, las TCP anunciaron la maniobra e instruyeron a los pasajeros a mantenerse sentados con los cinturones desabrochados y a no utilizar equipos electrónicos, indicación esta última a la que nadie le hizo caso.

El servicio de abordo dejó bastante que desear. No porque sólo sirvieran bebidas (algo ya sabido y aceptado) sino por la calidad de la atención por parte del personal de la aerolínea. La jefa de abordo hacía los anuncios por parlante como si estuviera corriendo una carrera: hablando a mil por hora, se trababa, se equivocaba y corregía sobre la marcha, con el resultado de que se entendía poco y nada. Si no hablabas castellano y tenías que esperar el anuncio en inglés, te la regalo! ¡No tengo idea de dónde aprendió inglés esa chica!

Otro punto que me llamó la atención, y hasta me preocupó un poco, es que nunca pasaron a asegurar la cabina para el aterrizaje. Que no retiraran los vasitos luego del servicio en definitiva termina siendo un detalle menor del servicio, pero habitualmente los TCP hacen el anuncio de que comienza la aproximación al aeropuerto de destino y pasan controlando que los asientos estén en vertical y las mesas rebatidas. Nada de eso pasó en este caso y casa pasajero tocó tierra dispuesto como mejor le vino la gana. Algún lector experto en la materia podrá quizá comentar qué tan importante es asegurar la cabina para el aterrizaje y por tanto, qué tan o poco grave fue esta falta de los TCP del 1571.

Aunque supongo que esto es una falla en la seguridad del vuelo (en cuanto a la integridad física de los pasajeros) no pasó a mayores porque el que sí se lució fue el comandante. El tipo no habló en todo el viaje, que fue bastante movido tanto en el ascenso como en la aproximación, donde se puso realmente difícil con las turbulencias. Los movimientos bruscos del 737 tenía a gran parte del pasaje en estado de tensión (ni les cuento la chica que viajaba al lado mio agarrada al asiento de adelante con las dos manos) y yo de hecho pensé que lo iba a abortar, porque por la ventanilla se notaba cómo el avión se balanceaba de un lado a otro muy cerca del suelo. Pero a pesar del fuerte viento cruzado el comandante lo estabilizó y lo apoyó (no lo tiró , lo apoyó) sobre la pista con una suavidad increíble. Por tema de convicción propia no fui de los que aplaudió, pero bien que si los pilotos salían del cockpit para despedir a los pasajeros iba a buscar felicitarlo.

Para no desentonar, el vuelo finalizó con una importante demora de parte de Aerohandling, la empresa de rampa del Grupo Aerolíneas, que tardó una media hora en acercar la escalerilla hasta el avión, acentuando aún más el atraso que habíamos tenido por la cuestión climática. Igualmente nadie se quejó: todos estaban contentos de haber tocado tierra sanos y salvos.