Archivo por meses: noviembre 2014

De pasada por la Basílica de Luján.

Pasado el mediodía durante nuestra visita a Olivera, de la que te podés interiorizar haciendo click aquí,    el hambre nos encontró sin nada a mano más que las facturas que habían sobrado del desayuno rutero, así que volvimos sobre nuestros pasos por la RN5 y nos acercamos a la ciudad de Luján, con intenciones de hacer una escala técnico-alimenticia. Sin embargo, y como suele suceder los planes cambiaron, porque estando tan cerca de la imponente Basílica resultó totalmente imposible no hacer una parada fotográfica que se suponía sería de unos minutos, pero por supuesto terminó siendo de tarde completa.

Vista completa de la plaza Belgrano con la basílica de fondo

 

Frente a la iglesia, la Plaza Belgrano es un espacio amplio donde un domingo por la tarde se llena de puestos de venta ambulante, desde carritos de garrapiñadas hasta puestitos que te ofrecen imágenes de la virgen en todas sus variedades. En días de peregrinación, semejante lugar no alcanza para albergar a la enorme cantidad de fieles que llegan caminando. El centro de la plaza está custodiado por el monumento al General Belgrano, el primero que se instalara en el país.

Monumento al General Belgrano.

El monumento está estratégicamente ubicado y parecería que para centrarlo hubiesen utilizado la propia iglesia, valiéndose de sus dos torres.

Belgrano pareceria custodiar la basílica día y noche.

La Basílica, como ya dicho, es imponente. Tiene algo más de 106 metros de alto, y ocupa una superficie de 104 x 68 metros. Es de estilo neogótico, aunque yo no sepa explicarte con exactitud qué quiere decir esto, por lo que tendremos que preguntar más detalles al respecto a algún arquitecto amigo, o si alguno lee esta entrada lo invitamos a dejarnos un comentario esclarecedor. Lo que sí puedo decirte, es que tamaña obra de arquitectura no se construyó de la noche a la mañana, sino que llevó apenas 48 años, habiéndose iniciado la obra el 15 de mayo de 1887 con la colocación de la piedra fundamental, extendiéndose hasta el año 1935 en el que finalmente se culmina.

Vista desde el pie de la escalinata.

Fue el Padre Salvaire quién dio el primer impulso a la obra y se abocó a conseguir todo lo necesario, incluida una cantera de piedra caliza que compró en Entre Ríos, lo que le aseguraría todo el material necesario para concluir la obra. Claro que garantizarse su disponibilidad es una cosa, y tenerlo en el lugar de la obra es otra. Allá por finales del 1800 el material era transportado por vía fluvial desde Colón hasta Buenos Aires desde donde transbordaba en tren hasta Luján, algo que resultaría muy raro en nuestros días donde de seguro se movería por camión colapsando aún más las rutas y costando verdaderas fortunas. El tramo final representó por años un desafío, hasta que en el año 1900 se habilitó la Estación Basílica, facilitando sobremanera las cosas.

Las dos cruces: la virgen y su monograma.

La historia de la Basílica está íntimamente ligada a la de la Ciudad de Luján y al milagro de la carreta. En algún próximo post ahondaremos en estos hechos que marcaron para siempre a una de las ciudades más importantes de nuestra provincia de Buenos Aires. Sin embargo es imperioso destacar que antes de obtener la categoría que ostenta hoy en día, se trataba de un santuario mucho más humilde, hasta que el 3 de diciembre de 1871, en agradecimiento a Dios por el fin de la epidemia de fiebre amarilla, se organizó una peregrinación cuya magnitud determinó la necesidad de una mayor estructura en aquellos pagos. La obra comenzaría y se extendería por largos años, y recién en noviembre de 1930 el entonces papa Pio XI le otorgaría el título de basílica, aún antes de haber sido finalizada la obra.

La estructura está elevada del nivel del suelo sobre una escalinata de 15 escalones de mármol que vienen a simbolizar el acceso de los ancianos a un lugar superior. Desde esa superioridad, la perspectiva de la plaza cambia y te encontrás casi a la misma altura que el General Belgrano, lo que te permite una vista del prócer cabalgando sobre el cielo celeste y blanco, colores de la bandera que creó.

Vista del monumento desde la entrada de la basílica.

Al entrar, lo primero que capta la atención es el altar mayor, y a mi en particular, las dos impresionantes arañas que cuelgan de la nave central sobre el pasillo. Las misas allí están presididas por la imagen de la Virgen de Luján, patrona de la Provincia de Buenos Aires desde 1900, y de Argentina, Uruguay y Paraguay desde 1930.

Interior de la iglesia.

El interior está cargado de imágenes y esculturas a más no poder. Los vitrales fueron traídos en 1896 desde Burdeos, Francia; el altar de San Antonio de Padua llegó desde Genova, Italia; mientras que las estatuas del altar mayor son de mármol de Carrara.

Imagen dentro de la basílica.

La luminosidad interior de la Basílica durante el día es muy particular e invita a jugar con la cámara.

Jugando con la cámara. Capítulo I.

Jugando con la cámara. Capítulo II

Durante los largos años de historia la Basílica seguro tuvo gran cantidad de sucesos destacados, pero sin lugar a dudas, el más relevante no solo para el mundo católico sino para todos los argentinos, fue la visita del Papa Juan Pablo II en junio de 1982, dentro del marco de su gira por Gran Bretaña y Argentina orando por la paz entre ambos paises, en medio del conflicto bélico que nos marcaría a fuego: la guerra de Malvinas. Unos días más tarde de la visita, Mario Benjamín Menéndez, gobernador de las Islas, firmaba la capitulación poniéndole fin a una locura militar que se cobraría la vida de casi 650 argentinos, en su mayoría jóvenes conscriptos que nunca deberían haber estado allí.

Juan Pablo II orando en junio del ’82.

Quizá cuando el actual Papa Francisco visite nuestro país se tome un tiempo para pasar por la Basílica que tan bien conoce. Si es así, dudo que planifique una visita fugaz como hicimos nosotros, pero de lo que sí estoy seguro, es que también como a nosotros, le va a llevar al menos toda una tarde.

Próximamente, y con itinerario un poco más confirmado, volveremos a Luján para seguir buscando historias e imágenes de esta ciudad y sus alrededores.

 Nota del Autor: Este post fue publicado originalmente el 1/06/14

Castrillo ya no «matajudíos»

Ahicito no pisó nunca España, aún. Ganas y expectativas de cruzar el gran charco no faltan, pero será en otro momento. Cuando se haga, de seguro habrá material a raudales para que ustedes puedan disfrutar por este mismo medio. Mientras tanto, por la misma concepción con la que se creó este blog, no debiera escribir sobre lugares que no conozco. Sin embargo,  hoy me voy a tomar una breve licencia, y voy a hablar casi sin saber.

Es que hoy surgió una curiosa noticia, que encierra una de esas historias apasionantes que te trasladan  hacia atrás en el tiempo por siglos y siglos; el tipo de historias que en alguna medida me motivan para un viaje y que inspiran este espacio. Y digo curiosa porque no es usual que un pueblo cambie su nombre. Y mucho menos el nombre que se está cambiando esta vez.

Según lei, en el norte de España, provincia de Burgos, hay un pueblo que hasta hoy se llama Castrillo Matajudíos. No es difícil entender por qué su alcalde impulsó un referéndum para ponerle al pueblo un nombre políticamente más correcto. Lo que quizá sea más difícil de entender es cómo perduró el viejo nombre hasta el siglo XXI. Y digo hasta hoy, porque en la consulta de ayer participaron 53 de los 56 habitantes y decidieron por mayoría que el pueblo pasara a llamarse Castrillo Mota de Judíos.

Hasta aquí cuestiones bastante lógicas, aunque poco comunes. Ahora, no se si todo el mundo se planteó lo mismo que yo, pero a mi se me ocurre una pregunta ineludible: ¿Cómo es que el pueblo llegó a llamarse de esta manera? Y aca viene lo más loco de todo, porque resulta que esa zona de España fue originalmente habitada por judíos, hasta que los reyes católicos (sí, esos mismos que nos mandaban estudiar en 5to grado) en 1492 los expulsaron. Aparentemente, según el alcalde del pueblo, el nombre surge del error de un escriba en 1627, que en lugar de Castrillo Mota de Judíos, anotó en un documento público Castrillo Matajudíos. Más que error de un escriba me suena a chiste, uno de esos que hacés internamente con tus compañeros para relajarte y sobrellevar la larga jornada laboral, pero que, a último momento y sin que te des cuenta, quedó publicado donde no debía. Y ejemplos no nos faltan. ¿Alguien se acuerda de los «budines de cocaína» de una reconocidísima cadena de supermecados? O incluso un caso más reciente, aunque quizá menos conocido en Argentina, fue el del tweet de US Airways con lo que se suponía era una imagen con información de la compañía, pero que en realidad era la foto de una bella chica desnuda utilizando un modelo a escala de un B777 como juguete sexual. Así que si pasa hoy en día con ISO, IRAM, y todas las normas de calidad que se te ocurran, cómo no iba a pasar hace 500 años atrás?

En fin, el hecho es que ayer un pueblo decidió cambiarse el nombre. Una noticia diferente al resto que no quería dejar de compartir con ustedes, por si alguno la había pasado por alto. Más detalles pueden buscarlos en el link que les adjunto a la web del diario, o en el post que escriba cuando algún día vaya a España y pase por el ex Matajudíos para tratar de ahondar un poco más en su historia medieval.

Link a la nota de hoy:

http://www.lanacion.com.ar/1694698-tras-un-referendum-el-pueblo-espanol-matajudios-cambia-de-nombre

Nota del Autor: Este post fue originalmente publicado el 26/05/14