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Salimos de Ushuaia para visitar el Lago Escondido.

Ubicado a unos 60 km. de la ciudad de Ushuaia, a mitad de camino del pueblo de Tolhuin sobre la Ruta Nacional 3, uno se encuentra con un paisaje digno de postal: El Lago Escondido.

Panoramica

El espejo de agua (muy pequeño a comparación del enorme Lago Fagnano que tiene atrás), está enclavado en medio de la Coordillera de los Andes fueguina pero desde la ruta que prácticamente lo costea, uno tiene unas hermosas vistas panorámicas e incluso se llega a bajar al nivel del agua, donde se puede acceder a la costa.

A la orilla del lago

Otra característica del paisaje que rodea al lago es el frondoso bosque que se extiende por las laderas de las montañas hasta el punto donde la nieve lo detiene. En este viaje de inusual clima frío de verano tuvimos la oportunidad de apreciar los dos panoramas: el bosque detenido por la nieve firme; la cual con el calor de los días posteriores se había derretido, dejando ver una línea bien delimitada de roca y tierra ya sin nieve, donde el bosque no se interna.

Lago detras de los árboles

Hacia el sur la ruta se eleva y en el extremo del lago, en una curva del camino, hay un espectacular mirador desde donde, si uno le pone el pecho al intenso viento helado que corre allí, se podrá apreciar la imponencia del paisaje.

En el mirador

Mañobrar la cámara con guantes es casi una utopía, así que habrá que sacárselos y tomar las fotos lo más rápido que se pueda, pero el zoom al otro extremo del Escondido con el Fagnano cruzándolo atrás vale la pena.

Zoom a los lagos

El día que nos tocó para acercarnos hasta aquí estaba muy frío y nublado; y para colmo el viento que corría por momentos impedía que abrieras la puerta del auto para subir al mirador, pero es un lugar hermoso y cuando uno pasa por esa parte de la ruta la parada para tomar algunas fotos es casi obligada.

Montaña tras las nubes

Por suerte nuestro auto tenía una calefacción que funcionaba a pleno, porque les puedo asegurar que con apenas 1,5°C a las 7 de la tarde, la pusimos a prueba.

1.5°C

De esta forma Ahicito Nomás hizo su pasada por el Lago Escondido de Tierra del Fuego, un lugar que cuando andes recorriendo la RN3 bien al sur, no podés dejar de conocer!

Volando de Ushuaia a El Calafate con Lan, y reporte de un aeropuerto colapsado.

El segundo punto de las últimas vacaciones era El Chaltén, en la provincia de Santa Cruz, pero viajar por tierra hasta allí desde Ushuaia era un verdadero trastorno ya que no hay forma de llegar en forma directa y se pierden cualquier cantidad de horas en la ruta, pasada por Chile para cruzar al continente incluída. Por eso no dudamos en volar hasta el aeropuerto más cercano: El Calafate.

Con el web check in ya hecho a través de la aplicación de Lan (que te podés bajar a tu celular), llegamos al Aeropuerto Malvinas Argentinas en un remís compartido con una viajera brasileña que volaba con escasos minutos de diferencia de nosotros. Una vez hecha con mucha rapidez la entrega del equipaje nos dispusimos a ir al sector de pre-embarque, y allí es donde advertiríamos el caos. El hall del aeropuerto estaba lleno de gente, pero no para hacer check in, sino para entrar a pre-embarque.

Check in Lan

Los mostradores de check in donde entragamos el equipaje, si bien había gente era un trámite rápido.

Luego de que, preguntando cual pagofacilero, logramos descubrir dónde finalizaba la cola, y que era única para las dos líneas que operan (Lan y Aerolíneas Argentinas), nos sumamos a la fila a escasos metros del mostrador de check in, viendo que la misma venía desde el piso de arriba.

Cola para embarque 1

La fila única para pasar a los scanners venía desde el primer piso donde está el ingreso a pre-embarque.

Al cabo de no muchos minutos ya no eramos los últimos. Si mirabas hacia atrás, la cola seguía de esta forma increíble:

Cola para embarque 2

Por detrás, el caos. La fila va, viene y vuelve a ir, y se mezcla con las de check in.

Los minutos pasaban, la gente avanzaba a paso de tortuga y la hora de los despegues se acercaba provocando natural nerviosismo en la gente. Las consultas al personal de tierra eran constantes, y la respuesta era siempre la misma: el ingreso a pre-embarque corresponde al aeropuerto, no a la línea aérea; y la cola era la misma para todos, pero ningún avión iba a dejar gente abajo ya que cuando se acercara el momento el personal de tierra nos avisaría para darnos prioridad.

Dos colas

Dos filas para ingresar a pre-embarque. La hilera simple de la izquierda: Lan. El resto: Aerolíneas.

La confusión se desató cuando Aerolíneas Argentinas comenzó a pedir que algunos de sus pasajeros salieran de la cola y los llevaron por otro lado, sin subir al primer piso. Desde abajo se veían movimientos raros en la planta superior, y personal de Lan que iba y venía, y acomodaba gente a un costado. En realidad, estaban dividiendo la cola por aerolínea, pero eso recién se supo cuando varios subieron a preguntar si había que adelantarse para no perder el vuelo. ¿Comunicación oficial por altoparlante? Bien, gracias.

Finalmente supimos por medio de personal de tierra de Lan que el problema era que se habían programado 3 vuelos de Aerolíneas Argentinas más el de Lan casi en simultáneo, y el aeropuerto estaba literalmente colapsado. La puerta que da ingreso al área de scanners es una común y corriente, donde entra una persona por vez, y con la fila dividida los pasajeros de ambas compañías se iban alternando. Hasta que se hizo la hora del embarque y nos hicieron pasar a todos los de Lan de una.

Virando sobre el Beagle

Apenas se despega del suelo, el A320 de Lan comienza el viraje en 180° sobre el Canal de Beagle.

Increíblemente, a pesar de todo esto, el vuelo no se demoró. Lo que sí, al llegar al gate no había posibilidad de pagofacilearla: llegabas y abordabas de inmediato, casi no había fila. El despegue fue muy tranquilo, y el piloto enseguida viró en 180° hacia la izquierda, lo que nos permitió a los que estábamos de ese lado una vista increíble de la ciudad y el aeropuerto desde el aire, momento que se puede apreciar claramente en este video:

El vuelo hasta El Calafate es de apenas una hora, motivo por el cuál el servicio de abordo no incluye comida, sino que únicamente pasan con el carrito de bebidas. Personalmente debo decir que no lo disfruté; es más, la pasé bastante mal. En mi estadía en Ushuaia me había ligado un resfrío que no llegué a curar para el vuelo, y las gotas que me recomendaron para destapar la nariz no las pude conseguir. La conclusión fue que volé algo congestionado; lo suficiente para que se me taparan los oídos y que el descenso sobre El Calafate fuera una experiencia desagradable que me dejaría sordo del lado derecho por los tres días siguientes.

Sobre las nubes

Ya en altura y velocidad crucero, volamos sobre las nubes hasta El Calafate.

Las conclusiones son obvias. Para los viajeros, evitar como sea volar congestionados, aún cuando sea un viaje corto. Y para la administración del Aeropuerto Malvinas Argentinas organizar mejor los vuelos, al menos hasta poder ampliar las instalaciones y que se pueda atender a cuatro aeronaves a la vez y a sus respectivos pasajeros como corresponde.

Fe de Erratas: En el video aparece como hora de despegue las 17 hs, pero eso es erróneo. El LA4483 despegó a las 2:24 con escasos 3 minutos de demora, según Trip Advisor.