Archivo de la etiqueta: Turismo Gastronómico

Una tarde en Suipacha, Buenos Aires, la ciudad en medio de la Ruta del Queso.

Al oeste de la capital federal la ciudad de Suipacha es una buena alternativa para tomarse el día y escaparse del bullicio de Buenos Aires para bajar algún cambio y degustar cosas ricas. Cabecera del partido que lleva su mismo nombre, se accede a través del Acceso Oeste y empalmando luego con la ruta 5.

Como pasa en general con las localidades del interior de la provincia, Suipacha es una ciudad tranquila, donde seguir con el aceleramiento habitual capitalino queda francamente desubicado. En el centro la plaza es muy linda y está en excelentes condiciones, tanto de mantenimiento como de limpieza.

Una verdadera particularidad: la ubicación de las luminarias (ojo al caminar si vas whatsappeando con el celular!!)

Frente a la plaza se puede visitar la iglesia.

 Y otra curiosidad: una pequeña capilla, también frente a la plaza, pero a media cuadra de la iglesia principal.

Además de ser linda y tranquila para recorrer durante un domingo de sol, la ciudad de Suipacha tiene un atractivo puntual. La Ruta del Queso es una iniciativa que llevan adelante desde hace algunos años varios productores de la zona para crear un paseo de mini turismo de fin de semana mostrando lo que producen y cómo lo hacen.

El grupo lo integran fábricas de quesos, plantaciones de arándanos y criaderos de jabalíes principalmente, y todos ellos abren sus puertas para que los turistas puedan visitar las intalaciones, ver cómo se trabaja, degustar los productos  y, por supuesto, quién guste podrá llevarse algún rico recuerdo a su casa.

Hay varios recorridos que se pueden hacer, con diferentes opciones y precios, de acuerdo al interés y gusto de cada uno. En este link de la web de La Ruta del Queso tenés detalladas las opciones y sus precios, aunque también podés contactarte y organizar una visita guiada por diferentes establecimientos.

Por nuestro lado no hicimos la ruta del queso en sí, pero sabiendo de la fama del lugar, antes de salir de nuevo a la ruta paramos en un local regional y nos hicimos de algunos lácteos para la cena con picada entre amigos.

Una propuesta diferente para aprovechar un día soleado de fin de semana fuera de la ciudad. Para tenerla en cuenta!

Probamos una picada rosarina en el mítico bar El Cairo.

Ubicado en la esquina de Sarmiento y Santa Fé, el bar El Cairo se constituye como un lugar de paso obligado cada vez que uno visita la ciudad de Rosario. Inaugurado originalmente en 1943 se trató al principio de un típico bar, que hasta incluía mesas de billar.

Recién en los años ’70, luego de ser remodelado, pasó a convertirse en lugar de encuentro habitual de los jóvenes intelectuales rosarinos, entre los que se encontraba el escritor Roberto Fontanarrosa, su principal exponente al haberlo inmortalizado en una de sus obras: «La mesa de los galanes».

Hoy en día todo turista que pase por la ciudad debe hacerse unos minutos para entrar en El Cairo y, aunque sea, disfrutar de un cafecito. Claro, habrá que hacerse tiempo para tomar el café y para esperar el turno, ya que suele suceder que tan famoso lugar esté lleno en los días y horarios pico, por lo que no es anormal ver gente esperando en el vestíbulo.

Una buena opción será, quizá, elegir pasar por El Cairo con un programa diferente al del café. Un ejemplo es elegirlo para cenar, como hicimos nosotros cuando fuimos sobre las 9 de la noche y nos pedimos una buena picada con cerveza. Rica y abundante, entre los dos conmensales no la pudimos finiquitar, y el precio no nos pareció para nada fuera de lugar.

Como corresponde a su aire intelectual local, El Cairo cuenta al fondo con un escenario donde en ocasiones se realizan espectáculos, con el fondo haciendo alusión a diferentes personalidades famosas de la ciudad; y a un costado del escenario una enorme biblioteca vidriada donde no sólo se exhiben (y venden) libros de Fontanarrosa, entre otros, sino que también hay diferentes tipos de tazas que uno puede comprar para llevarse un recuerdo del lugar.

En cuanto a ambientación el plato fuerte se lo lleva la escultura tamaño real del Negro Fontanarrosa, que te saluda al pasar, apoyado contra un clásico buzón de correos, cuando enfilás hacia los baños. Frenarse dos minutos para sacarse una foto con el Negro es también una obligación de toda visita a Rosario.

El ambiente del lugar tiene un aire intelectual que no se le puede escapar. Por allí seguirán pasando, seguro, los galanes para discutir de fútbol, política y, por qué no, de mujeres. Y también, como nos tocó el día que fuimos, estarán las damas disfrutando de una partida de dominó al tiempo que sorben su té. Una salida diferente a la que puedas experimentar en cualquier otro bar, y que se disfruta con sabor especial, más allá del tipo de café que le hayas pedido a la mesera.

Aunque de estilo puramente clásico, El Cairo no deja de estar a la vanguardia de la modernidad. Al menos así surge al revisar los medios de pago aceptados, entre los que se destaca el bitcoin!

En Rosario, un lugar no sólo recomendable, sino imperdible. Cuando estés por allá date una vuelta. Y cuando pases al baño dejale mis saludos al Negro!