Probamos una picada rosarina en el mítico bar El Cairo.

Ubicado en la esquina de Sarmiento y Santa Fé, el bar El Cairo se constituye como un lugar de paso obligado cada vez que uno visita la ciudad de Rosario. Inaugurado originalmente en 1943 se trató al principio de un típico bar, que hasta incluía mesas de billar.

Recién en los años ’70, luego de ser remodelado, pasó a convertirse en lugar de encuentro habitual de los jóvenes intelectuales rosarinos, entre los que se encontraba el escritor Roberto Fontanarrosa, su principal exponente al haberlo inmortalizado en una de sus obras: “La mesa de los galanes”.

Hoy en día todo turista que pase por la ciudad debe hacerse unos minutos para entrar en El Cairo y, aunque sea, disfrutar de un cafecito. Claro, habrá que hacerse tiempo para tomar el café y para esperar el turno, ya que suele suceder que tan famoso lugar esté lleno en los días y horarios pico, por lo que no es anormal ver gente esperando en el vestíbulo.

Una buena opción será, quizá, elegir pasar por El Cairo con un programa diferente al del café. Un ejemplo es elegirlo para cenar, como hicimos nosotros cuando fuimos sobre las 9 de la noche y nos pedimos una buena picada con cerveza. Rica y abundante, entre los dos conmensales no la pudimos finiquitar, y el precio no nos pareció para nada fuera de lugar.

Como corresponde a su aire intelectual local, El Cairo cuenta al fondo con un escenario donde en ocasiones se realizan espectáculos, con el fondo haciendo alusión a diferentes personalidades famosas de la ciudad; y a un costado del escenario una enorme biblioteca vidriada donde no sólo se exhiben (y venden) libros de Fontanarrosa, entre otros, sino que también hay diferentes tipos de tazas que uno puede comprar para llevarse un recuerdo del lugar.

En cuanto a ambientación el plato fuerte se lo lleva la escultura tamaño real del Negro Fontanarrosa, que te saluda al pasar, apoyado contra un clásico buzón de correos, cuando enfilás hacia los baños. Frenarse dos minutos para sacarse una foto con el Negro es también una obligación de toda visita a Rosario.

El ambiente del lugar tiene un aire intelectual que no se le puede escapar. Por allí seguirán pasando, seguro, los galanes para discutir de fútbol, política y, por qué no, de mujeres. Y también, como nos tocó el día que fuimos, estarán las damas disfrutando de una partida de dominó al tiempo que sorben su té. Una salida diferente a la que puedas experimentar en cualquier otro bar, y que se disfruta con sabor especial, más allá del tipo de café que le hayas pedido a la mesera.

Aunque de estilo puramente clásico, El Cairo no deja de estar a la vanguardia de la modernidad. Al menos así surge al revisar los medios de pago aceptados, entre los que se destaca el bitcoin!

En Rosario, un lugar no sólo recomendable, sino imperdible. Cuando estés por allá date una vuelta. Y cuando pases al baño dejale mis saludos al Negro!

 

 

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