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Visitamos el Museo de la Casa Natal de Sarmiento, en San Juan.

Cuando uno llega a la ciudad de San Juan sabe (o debería saber) que está en la cuna del presidente argentino que más hizo por desarrollar la educación y cultura del país. Domingo Faustino Sarmiento nació en la casa que hoy en día se puede visitar pagando un bono de apenas $20 para conocer el museo que profundiza en detalles de su vida.

El edificio es realmente histórico y data del año 1801 en el que Doña Paula de Albarracín, madre del prócer, decidió aún siendo soltera comenzar con la construcción de su morada. Así es que se basó en el solar heredado de sus padres, en el cual se encontraba una higuera bajo la que instaló el telar que le servía de sustento. Tan sólo con ese instrumento Doña Paula producía los hilados cuya venta le proveían el dinero para pagar semanalmente los materiales y el trabajo de los obreros, a los que vigilaba atentamente mientras levantaban su hogar alrededor del árbol.

La higuera histórica tiene peso en sí, ya que fue testigo de la vida familiar desde tiempos muy tempranos, y en particular porque Doña Paula le tenía un afecto muy especial. Tal es así que cuando la familia se agrandó las hijas mayores quisieron remodelar la casa, para lo cual era necesario sacar el árbol. Por mucho tiempo esto fue denegado, y cuando finalmente se avanzó con la obra, el decaimiento de la madre hizo que las hijas dejaran florecer un retoño que había quedado, y que hoy podemos ver bien crecido en el centro del patio principal de la vivienda.

Claro que la casa no es histórica únicamente por antigua y por su higuera. Aquí fue donde nació el prócer argentino, y además se convirtió en sede de la gobernación cuando Sarmiento fue electo gobernador de la provincia de San Juan, para lo cual se realizaron algunas ampliaciones. Por último, podemos decir que es histórica por tratarse de uno de los pocos edificios de la ciudad que quedaron en pie luego del terrible terremoto de 1944 que arrasó literalmente con todo San Juan. Así, las paredes son originales, aunque el ala norte, la que fue utilizada por Sarmiento para sus funciones ejecutivas, sufrió daños severos por lo que fue necesario reconstruirla.

Hoy en día se puede ingresar y visitar el edificio de estilo colonial, donde la muestra que detalla la vida de Sarmiento se divide en dos: por un lado una zona de la casa habla del «hombre de familia» y da detalles de la vida de los Sarmiento como tales; y por el otro lado está la zona más enfocada al «hombre público» y lo realizado por Domingo Faustino en el ejercicio de los cargos públicos que ostentó durante su vida.

En algún punto es inevitable que ambas se mezclen y que la división pierda algo de sentido, pero al menos la recorrida resulta ordenada para el visitante. Eso sí, habrá que ir con ganas de leer porque hay mucha cartelería con gran cantidad de información. En este punto se podría pensar en hacer algo más interactivo, especialmente para interesar a los más chicos.

Lo que me gustó mucho fue la línea del tiempo, que cuenta la historia del prócer argentino poniéndola en contexto con lo que sucedía en cada uno de esos momentos, tanto en el país como en el exterior.

La casa es grande y sufrió algunas modificaciones según lo dictaran las necesidades familiares. Algo que se entiende bastante cuando uno se entera que los padres de Sarmiento tuvieron nada más y nada menos que 15 hijos, aunque fueron sólo cinco los que alcanzaron la edad adulta. Sin embargo, por más que sea grande, la muestra se recorre bastante rápido, dependiendo por supuesto de cuánto quiera uno detenerse a leer, y el ritmo que le imprima.

La casa natal no es sólo museo, sino que funciona también como biblioteca (nada más atinado, verdad?).

Un dato de color es que la casa fue declarada como Monumento Histórico Nacional por el gobierno nacional en 1910, constituyéndose en el primer edificio en ostentar este título. Un año más tarde comenzaría a funcionar aquí el museo biblioteca.

El museo es una opción obligada para todo aquél que pase por San Juan y está abierto todo el año, de 9 a 20:30 hs. durante la semana, y entre las 10:30 y las 16 hs. los sábados y domingos. Para sacarle mayor provecho se tiene la opción de participar en las visitas guiadas, que tienen horarios establecidos, los cuales se puede consultar en la página web.

Y por último, al salir (o quizá antes de entrar), infaltable la foto sentado junto al prócer que te enseña a diferenciar entre «vaca» y «burro».

Hay mucho más material sobre el viaje por la provincia de San Juan, así que espero verte por acá disfrutando de los próximos posts.

¡Hasta entonces!

 

Visitamos el Museo Oceanográfico de Puerto Madryn.

Una excelente opción cultural para tener en cuenta durante tus vacaciones en Puerto Madryn es visitar la muestra «El Hombre y El Mar» del Museo Oceanográfico de la ciudad. Es un paseo super interesante e instructivo donde se pueden apreciar animales disecados, esqueletos y hasta un enorme calamar gigante que es la estrella del lugar, con lo cual seguramente le guste hasta a los chicos. A los grandes les va a gustar el hecho de que la entrada sea gratuita, sólo hay que registrarse al ingreso.

El museo consta de tres pisos que pueden recorrerse, en los cuales las salas están numeradas como guía para la visita, de forma tal que el recorrido tenga un sentido. El arranque me resultó muy interesante ya que muestra los comienzos del hombre y su relación con el mar, y cómo se creaban fábulas para explicar lo que no se entendía, al punto que al mismo océano se lo creía un ser vivo.

Allí se encuentra el principal protagonista de la muestra: el calamar gigante Architeuthis Sp. de un año  y medio de edad, que mide 5 metros de largo y pesa unos 220 kg. Como dato de color (además de la foto que merece, por supuesto) los ojos de esta especie son los más grandes del reino animal y pueden llegar a tener el tamaño de una cabeza humana. Aquí te lo presento.

Pero no seas maleducado, saludalo de frente!

Aprovechemos que se lo ve medio dormido para seguir recorriendo la muestra con algunos protagonistas menos intimidantes como estos pingüinos.

Las aves tienen un lugar en especial, y dentro de ellas destaca un enorme choique disecado.

Que te vigila atentamente a medida que recorrés su sala.

A medida que uno avanza por las salas la muestra comienza a reflejar el avance del hombre en cuanto a su conocimiento: se adopta el método científico y los fenómenos desconocidos comienzan a explicarse con fundamentos en vez de inventos imaginados.

Normalmente esto debería alegrarnos porque nos permitirá avanzar y evolucionar, pero a este pulpito no parece interesarle porque se lo ve muy triste.

El museo se adentra en profundidad explicando las investigaciones que se realizan con respecto a las ballenas, lo cual no llama para nada la atención por el lugar donde estamos: se sabe que Puerto Madryn es famoso por los avistajes de Ballenas Francas, o Right Whale como se la denomina en inglés, a causa de que era considerada como la ballena correcta para cazar, lo que la llevó al borde de la extinción.

Algo que me llamó mucho la atención son estas notas manuscritas ilustradas a mano alzada con un nivel de detalle y calidad impresionantes. Claramente no soy capaz de acercarme ni un poquito a esta calidad de dibujo. Créditos (y mis más sinceros respetos) al autor de estos estudios que, en mi opinión, son además una obra de arte.

La última parte de la exposición está dedicada a cuestiones históricas, y a sobre cómo el hombre blanco avanzó contra la población indígena en pos del progreso y el ideal de «ser argentino» que se tenía en el siglo XIX.

El museo está montado en la propiedad conocida como Chalet Pujol, construida a todo lujo por Agustín Pujol en 1915 con materiales mayormente importados. Fue un edificio de mucho prestigio en aquella época, no sólo por su construcción sino porque está ubicado en una loma que era visible desde lejos por los barcos que ingresaban al golfo. Desde su torre (hoy en día el mirador del museo) se tiene una vista panorámica de la ciudad y del mar.

En los tiempos de Agustín no, pero hoy en día se puede divisar también desde allí los cruceros que amarran en el muelle de Puerto Madryn trayendo viajeros de todo el mundo.

El Museo Oceanográfico es una excelente opción en Puerto Madryn. Su horario es de 10 a 16 horas, ideal para visitar en horas de mediodía durante las cuales hacer playa no es recomendable. Cuando vayas por el sur, acordate de este post y date una vuelta por el Chalet Pujol.