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Un tradicional chocolate con churros en San Gines.

¡Feliz Año Nuevo! Lunes 2 de enero, calor de verano en una Ciudad de Buenos Aires aún adormilada  por la comilona y los brindis del 31, que por supuesto se extendieron en parte hasta el 1ro. No es momento de publicar un post de chocolate líquido espeso con churros, o sí?

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Bueno, en realidad eso mismo es lo que vine a hacer. Es que del otro lado del Atlántico, en el hemisferio norte es invierno, y las bajas temperaturas madrileñas invitan a degustar una tasa de chocolate caliente; cuánto más tradicional si es en la Chocolatería San Ginés como primer desayuno del año entrante, en la madrugada del 1 de enero!

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Aunque cercana a la famosa Puerta del Sol, la tradicional chocolatería abierta en 1894 era conocida antiguamente como «La Escondida» por estar ubicada en un pasadizo algo escurridizo que se desprende de la Plaza Mayor: el pasadizo San Ginés que le da nombre. Su chocolate, hecho con receta propia, es famoso y se puede degustar a cualquier hora del día, cualquier día del año, incluido el 1 de enero ya que el local está abierto las 24 horas de los 365 días del año.

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Por supuesto que habrá que acompañarlo con los tradicionales churros, finitos y alargados a diferencia de los que conocemos en Argentina, y con una contextura y sabor particulares. Por ser un lugar tan famoso, que incluso ya se «auto-exportó» a Colombia, e incluso a destinos tan extremos como Japón o China, la verdad que no me pareció nada caro: el chocolate con churros cuesta EUR 4, y si no hace frío hasta va a ser difícil que te lo termines.

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Algo novedoso para mi fue el sistema de atención. Uno debe acercarse a la caja para hacer su pedido y abonar. A cambio se recibe un ticket y ahí ya se está listo para buscar una mesa y sentarse. Recién en ese momento uno de los mozos se acerca y toma el ticket para hacer el pedido y traerlo posteriormente. Algo rebuscado, pero pintoresco. Tan pintoresco como las paredes del local, repletas de fotos de personalidades que pasaron en algún momento por el tradicional local. Logré identificar a algunos, e incluso me pareció reconocer a lo lejos, en una pared de enfrente a donde me encontraba, la foto de un Diego Armando Maradona bastante joven. Había gente tomando su chocolate ahí, así que no me pareció prudente acercarme a ver si realmente era él, pero casi con total seguridad que sí.

Así que ya sabés, cuando estés por Madrid, podés hacer como el Diego y tomarte un buen desayuno en uno de los lugares más tradicionales de la ciudad.

Viajando desde Madrid hasta Barcelona en el tren de alta velocidad Renfe.

Mi viaje a Barcelona podemos decir que comenzó francamente mal. Desde Buenos Aires ya había reservado alojamiento tanto en Madrid como en Barcelona pero el tren entre ambas ciudades lo había dejado pendiente, y durante la caminata en el Parque El Retiro aproveché que estaba cerca de la estación para ir a comprar el pasaje. Un trámite rápido, en especial si utilizaba las máquinas de autoservicio como tenía previsto.

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Gran cantidad de máquinas de autoservicio están repartidas por la estación de Atocha.

El inconveniente se dio cuando siguiendo las instrucciones de la máquina para emitir el boleto llegaba a un punto donde debía elegir tren, coche y asiento, y el sistema respondía «ERROR, SIN DISPONIBLE PARA EL TREN ELEGIDO». Intenté con varios trenes dentro del horario que me servía y en todos los casos era lo mismo. Ante la duda de si efectivamente era un error del sistema, o si en realidad no había más asientos, no quise volverme al hostel y probar por internet o esperar al día siguiente; así que me fui a comprar el ticket a la vieja usanza.

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La estación Atocha, de Madrid, escenario en 2004 del peor atentado terrorista de España.

 

La oficina estaba vacía y cuando ya pensaba que me salvaba de pagofacilearla me indican que allí eran sólo boletos para el día; con lo cual tuve que dirigirme a otra oficina donde, allí sí, la debacle era total. La máquina que expendía los números con los turnos tenía un cartel que indicaba que por la cantidad de gente que había, no daban más números (WTF???); y la cola que se había formado era inmensa y desordenada. Los minutos corrían y la fila no avanzaba; sin embargo los puestos atendían a gente que se acercaba según el número que indicaba la pantalla: estábamos mezclados los que tenían turno con los que habíamos llegado después de la avería de la máquina. Los mismos madrileños protestaban enojados; al parecer nunca les había pasado algo así. (Si vinieran a Buenos Aires, pensaba yo para mis adentros…).

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El interior de la hermosa estación Atocha.

 

 

Volví a considerar la opción de irme, pero el miedo a que realmente se acabase la disponibilidad en los trenes del día que necesitaba me retuvo en lo que fue la pagofacileada de mi vida. Sin embargo, después de casi dos horas de espera, me llegó el turno y hubo premio: en el tren que yo quería efectivamente no había más lugar, pero en el que salía media hora después sí, y pagando en efectivo incluso había una promo donde la Economy Plus estaba EUR 106; mientras que en las máquinas el viaje en Economy a secas salía EUR 112. Sin dudarlo, saqué los billetes y pagué.

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Los controles de seguridad son similares a los de un aeropuerto, aunque más ágiles.

El día del viaje había que estar en la estación de Atocha media hora antes de la partida del tren ya que se realizan controles de seguridad casi como en un aeropuerto. Yo estuve con buen tiempo ya que el bus llegó muy rápido y me depositó en la entrada de la estación más pronto que lo previsto. Pasé por los controles donde tuve que escanear la valija y la mochila, sin ningún problema con la botella de agua que llevaba encima, y pronto me encontré en el hall desde el que se accede a los gates. Poco lugar dónde sentarse y la estación llena de gente, me quedé frente a uno de los monitores esperando que indicaran el anden de mi tren.

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En Atocha se accede a los andenes a través de «gates» como en los aeropuertos.

Una vez arriba del tren constaté que los asientos de Economy Plus son muy confortables, y que a diferencia de la Economy común, donde van de 2 en 2, la configuración de la clase Plus es 2 – 1, y con muy buena separación entre un pasajero y el otro.

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El vagón Economy Plus, con la azafata ofreciendo refrigerios.

Este era el que me habían asignado: asiento único.

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El equipaje se puede guardar tanto en los compartimientos superiores como en un área especialmente dispuesta, en el extremo del vagón.

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El tren tiene servicio de azafata, al menos en la Economy Plus, que pasa primero ofreciendo auriculares y luego con el carrito del refrigerio, que por supuesto se paga aparte. En mi caso venía bien desayunado, y en todo caso si me agarraba hambre siempre podía ir hasta el vagón cafetería.

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Los asientos están equipados con mesas plegables, apoyapies y apoyabrazos individuales.

El AVE es un tren de alta velocidad y el trayecto entre Madrid y Barcelona lo hace en aproximadamente 3 horas, minutos más, minutos menos, dependiendo de qué tren tomes y qué estaciones toque. Hay algunas opciones mucho más largas, como de 6 y 7 horas, seguramente porque hagan muchas escalas, y por ello mismo, nada convenientes si uno quiere ir directo a la ciudad de Gaudí. ¿La velocidad? Espeluznantes 300 km/h según la pantalla de información.

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Número de tren y de vagón. 293 km/h no sería la velocidad más alta a la que llegaríamos.

Yo en particular soy un apasionado de los aviones pero luego de este viaje puedo decir que, al menos en Europa, los trenes le hacen buena competencia. Cómodos, rápidos y con muy buen servicio, lo dejan a uno en puntos bastante cercanos de la ciudad, y son mucho más ágiles de tomar: comparemos la media hora que hay que estar previo a la salida del tren con las dos horas que se aconsejan para tomar un avión de cabotaje. Por el contrario, en cuanto a precios es el avión quien le compite al tren, ya que este último suele tener valores parecidos al viaje por aire, o incluso más altos si se agarra un vuelo low cost en oferta.

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En fin, será cuestión de que cada uno revise y compare las diferentes opciones para viajar a donde quiere, y elija la alternativa que mejor le cierre. Por mi parte, el viaje en Renfe AVE es muy recomendable. Eso sí, traten de ir a comprar el ticket un día que las máquinas funcionen!