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Freedom Tower: La Torre de la libertad (cubana) en Miami.

Ubicada en pleno centro de la ciudad de Miami, frente al American Airlines Arena de los Miami Heats y a pocos metros del centro comercial y turístico Bayside, le elegante Freedom Tower se levanta solemne con su antigua y vistosa arquitectura de comienzos del siglo pasado, haciéndole frente a los altos y vidriados rascacielos que tiene alrededor. Se trata de un lugar icónico en la historia de Miami, y en particular, de la migración cubana hacia Estados Unidos a la llegada del régimen comunista de Fidel Castro en la isla caribeña.

Construida en el año 1925 como sede del periódico The Miami News la cariñosamente llamada «Torre de la Libertad» pasó por varios estadíos antes de convertirse hoy en día en el hogar de Museo de Artes y Diseño (MDC Museum of Art and Design), el más importante de los cuales le valió ser incluida en el Registro Nacional de Lugares Históricos.

Cuando Fidel Castro toma el poder en la vecina Cuba en el año 1959 coronando el triunfo de la Revolución Cubana e instaurando el régimen comunista que prácticamente llegó hasta nuestros días, gran cantidad de cubanos se vieron obligados a huir del país y encontrar otras alternativas de vida. Una gran parte de aquél éxodo, si no todo, fue a parar a Estados Unidos, ingresando a través de Miami luego de cruzar el mar. Entre los años 1962 y 1974 el gobierno americano tomó este edificio para convertirlo en el centro de refugiados donde se les dio el primer hospedaje y asistencia a los exiliados.

Así queda patente y palpable en la muestra The Cuban Exile Experience que da testimonios principalmente gráficos de lo que ocurrió durante aquellos años, en aquél mismo lugar. Al momento de mi visita, también podía verse la íntima relación del edificio con la comunidad cubana norteamericana a través de la muestra Cuban Streams: 1855 – 1965, una interesante muestra de fotografías proyectadas que retratan la cultura cubana durante más de 100 años, incluyendo daguerreotipos, convirtiéndola en una exposición fascinante no sólo para cubanos y entusiastas de la historia, sino también para los amantes de la fotografía.

Cuando visité la torre tuve la «suerte» de que no  hubiera ninguna exposición de arte en ella, por lo que pude apreciar sus salones vacíos, llenos de columnas que sostienen los arcos del techo, y todo el esplendor de su arquitectura. Pero además, en una de las paredes, resaltaba solitario el imponente mural del «Nuevo Mundo», recreación de un tapiz de los años ’20 que fue recreado en 1987 durante las obras de restauración del edificio.

El mural muestra la imagen de Ponce de León y el jefe Tequesta frente a un mapa del nuevo mundo. Ambas figuras están flanqueadas por una cantidad de símbolos de conquista, poder militar, mito y aventura.

Otro punto alto de la Freedom Tower (y no hablo en sí de la altura del edificio) puede encontrarse en Kislak Center que alberga justo en la punta contraria al mural. En un ambiente separado y vidriado para mantener las condiciones de humedad y temperatura, la colección que allí se exhibe incluye manuscritos, libros, mapas y artefactos de las épocas más remotas, testimonios aún vivos de lo que fue la llegada de los españoles a América y la vida de las culturas precolombinas de nuestro continente en aquellos agitados días. Los documentos de puño y letra del conquistador Pizzarro son ejemplo de lo que digo:

La Torre de la Libertad, bautizada así por los exiliados cubanos que encontraron en ese edificio el apoyo que necesitaban para rehacer sus vidas, es una mezcla perfecta de historia y cultura, enclavada en el medio de la ciudad que quizá, (al menos para los argentinos) podría considerarse como la capital por excelencia del consumismo. Porque, sépanlo, Miami no es solamente shopping, bien vale la pena una visita.

Un teatro devenido librería: El Ateneo Grand Splendid.

Se sabe ya que la ciudad de Buenos Aires guarda cantidad de joyas. En cuanto a librerías se refiere, sin lugar a dudas la joya porteña es la hermosa El Ateneo Grand Splendid, cita en la Av. Santa Fe al 1860 en lo que antiguamente supo ser el cine teatro que hoy le da (al menos en parte) su nombre.

Inaugurado el 14 de mayo de 1919, el Grand Splendid contaba con cuatro hileras de palcos, 500 butacas, refrigeración, calefacción y techo corredizo. Diseñado por los arquitectos Peró y Torres Armengol, y construído en el lugar donde anteriormente había funcionado el Teatro Nacional, fue el escenario de las actuaciones de grandes personalidades de la época, incluyendo a Carlos Gardel.

Hoy en día ya no funciona allí el cine teatro. El Grupo Ilhsa se hizo cargo de la administración del lugar a partir del año 2000 e instaló la sucursal más importante de la famosa cadena de librerías El Ateneo. Sin embargo, no resulta difícil imaginarse cómo eran los espectáculos en los buenos tiempos del teatro, ya que todo ha quedado igual. Luego de los trabajos de restauración y remodelación, que demandaron un buen monto de inversiones y se realizaron respetando siempre la obra original, la empresa ha logrado adaptar el recinto a las necesidades de una librería, manteniendo la estructura del teatro original.

Así pueden apreciarse las estanterías de libros distribuidas por el salón principal y por los pisos superiores, con vista al escenario que hoy en día funciona como cafetería donde uno puede tomar algo al tiempo que hojea el ejemplar que le haya interesado. Los palcos, a su vez, sirven como salas de lectura.

La cúpula, intacta, es una verdadera obra de arte del pintor italiano Nazareno Orlandi.

Además del salón principal de la planta baja, donde hay una enorme cantidad de libros organizados por diferentes temáticas, uno puede desplazarse por el teatro – librería en busca de otras ofertas. En el primer piso se encontrarán temáticas específicas, mientras que el segundo está reservado para la música y las películas.

A través de las escaleras mecánicas se accede al subsuelo, donde también hay CDs de música, y se encuentra el sector reservado para los niños: Ateneo Junior.

Definitivamente El Ateneo Grand Splendid es la librería más linda de Buenos Aires. Pero no solo eso, a partir del 2008 ha tomado relevancia internacional, ya que se posicionó en el segundo puesto del ranking de las librerías más destacadas del mundo de la publicación británica The Guardian.

El primero puesto se lo llevó la librería Boekhandel Selexyz Dominicanen de Maastricht, Holanda, emplazada en una antigua iglesia de más de 800 años. Así que el segundo puesto no está nada mal…

El Ateneo Grand Splendid es un punto obligado para todo aquél que ame los libros y pase por Buenos Aires. Y un buen lugar para pasar a visitar y fotografiar para cualquiera que esté de visita (o simplemente viva) en nuestra ciudad. Está abierta de lunes a jueves de 9 a 22 hs., viernes y sábados hasta las 12 de la noche; y los domingos de 12 a 22. Horario super amplio, así que no hay excusa para entrar y sumergirse en la lectura de un buen libro, tomando un café e imaginando las obras que pasaron por aquél escenario histórico.