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Tras reinventarse, los Palacios Históricos de Gran Bretaña reabren sus jardines.

Cuando uno visita el Reino Unido sus palacios y castillos históricos son prácticamente una visita obligada. Historic Royal Palaces es la organización de beneficiencia que administra varias de estas construcciones históricas, entre las que se encuentra la famosa Torre de Londres, por ejemplo, y que recientemente se vio obligada a cerrar las puertas de todas sus locaciones a causa de la pandemia mundial de Coronavirus.

Ante la imposibilidad de atraer a los viajeros a conocer sus palacios y castillos, y ante la necesidad también de generar algún tipo de ingreso durante el confinamiento que tuvo lugar en Gran Bretaña, la organización debió reinventarse de forma creativa. Así es como generó eventos virtuales como «Lucy meets the Ravenmaster», que fue una charla online con Lucy Worsley, la curadora jefe, y Christopher Skaife, quién tiene a su cargo el cuidado de los míticos cuervos de la Torre de Londres (que por supuesto, más allá de las historias entorno a ellos, son cuervos reales). De esta forma se invitaba al público en general a interactuar con ellos virtualmente, y se pedía (sin obligación alguna) una donación a modo de pago, que se sugería fuese de GBP 10 por persona.

Sin embargo, de a poco la organización va buscando llegar (o crear) la nueva normalidad, cuyo camino comenzarán a transitar a partir de hoy, 18 de junio, fecha en que los jardines y espacios al aire libre del Hampton Court Palace (Londres) y del Hillsborough Castle (Irlanda) volverán a abrir al público. Todo esto siguiendo estrictos protocolos sanitarios, tal como lo anuncian en este video.

Dentro de las nuevas normas por supuesto una de las más importantes será el distanciamiento social de la menos 2 metros entre visitantes, lo que implica no sólo que serán menos las personas que puedan ingresar al predio con respecto a las visitas pre-crisis, sino que además esto se debe controlar celosamente. Por esa razón es que no se podrá acceder en el momento, sino que la única forma es reservando un turno por internet y por adelantado. Los tickets serán válidos tanto impresos como digitales en el teléfono celular, y servirán para ingresar dentro del horario asignado.

Una vez dentro de las instalaciones el visitante se encontrará con que los sitios han sufrido cambios también para adaptarlos a la nueva situación. En principio, y a pesar de ser al aire libre, la visita estará organizada a través de un circuito que se recorrerá en un solo sentido. Por otro lado se han establecido puesto de sanitización y lavado de manos. Y por supuesto se apela a la responsabilidad de los visitantes para seguir las reglas, mantener el distanciamiento y evitar la interacción «de contacto» con el personal.

De esta forma la organización busca reactivar sus tareas e ingresos, en un contexto realmente complicado. Según el mail de actualización y promoción, el CEO de Historic Royal Palaces John Barnes indicó que están enfrentando una caída del 85% en la facturación. Es por eso que agradece a quienes hayan donado, a los que hayan contratado una membresía o a los que estén planeando una visita, ya que esa es la única forma que tienen de financiar el mantenimiento de estas construcciones históricas, llenas de historia y lujo.

 

Operación Antropoide: En Praga ingresamos a la cripta de la resistencia.

Era media mañana del 27 de mayo de 1942 cuando el auto de Reinhard Heydrich, el Reichsprotektor de Bohemia y Moravia y uno de los más poderosos líderes de las temibles SS, considerado incluso como un posible sucesor de Hitler, se acercaba en su auto oficial a la curva Holeschowitz en Praga, en la que tuvo que aminorar la velocidad para tomarla. Allí fue donde los comandos checos lanzaron su ataque, con una ametralladora primero, y una granada después. Fueron las esquirlas de ésta última las que hirieron al jerarca nazi y lo dejaron tendido en el suelo desangrándose. La Operación Antropoide había finalmente tenido lugar.

Se trató sin lugar a dudas de la más relevante de las acciones emprendidas por la resistencia checa frente al régimen nazi, y determinó la muerte del sanguinario Heydrich unos días después, el 4 de junio, luego de que se tardara en tratarlo a causa de su negativa a que lo atendieran médicos checos: solo podían examinarlo profesionales alemanes que tuvieron que viajar desde el Reich.

Pero la historia no termina allí. Habiendo logrado escapar los comandos checos del lugar del atentado, las SS se abocaron a una intensa búsqueda de los responsables. Sin embargo no lograron dar con su paradero, hasta que el Führer decidiera que en represalia por el asesinato de uno de sus preferidos, un pueblo entero checo debía desaparecer. Así todos los hombres de Lídice fueron fusilados, y las mujeres y niños trasladados a campos de concentración. Los asesinatos en masa que los nazis estaban llevando a cabo contra la población checa decidieron a Karel Curda, uno de los rebeldes que habían colaborado en el atentado, a delatar el escondite de los perpetradores.

Asi aparece en la historia del siglo XX la Iglesia de San Cirilo y Metodio, en la esquina de Resslova y Na Zderaze, en la que los prófugos estaban escondidos a la espera de que todo se calmara para poder volver a Londres. Y dentro de la iglesia, la cripta de la misma, donde se refugiaron una vez que estuvieron rodeados, y donde tuvieron lugar los hechos más dramáticos.

Desde el museo que hay en el lugar (donde puede conocerse el paso a paso y todos los detalles de la operación que culminó en la iglesia) se tiene acceso a la cripta en sí, el punto exacto donde se dieron los hechos y cuyo único contacto con el exterior era una claraboya desde la que los rebeldes contestaron durante horas los disparos de los nazis que, aún hoy, pueden verse claramente en la pared.

Ingresar allí es una sensación extraña. Más allá del encierro y la poca iluminación, saber que ahí resistieron y murieron los patriotas checos (algunos utilizando la última bala que les quedaba para suicidarse), y ver los bustos que los recuerdan a lo largo del túnel, es algo estremecedor. Cuando uno se sobrepone al primer impacto busca imaginarse las escenas de lucha, a los comandos trepados a la escalera por la cual alcanzaban la ventana para disparar y rechazar las mangueras de los bomberos que las SS estaban utilizando para inundar la cripta con agua y gases, con intención de ahogarlos.

En un extremo, si se mira hacia el techo se divisa con claridad la entrada por la que ingresaron los checos. Es apenas un hueco en el techo por donde, en un punto de la lucha, se asomó el traidor Curda para pedirles que se rindieran. La única respuesta que obtuvo fue una furiosa ráfaga de ametralladora.

Otro impacto fuerte es encontrar al final de la galería la escalera de acceso principal, flanqueada por la lápida con la que habían ocultado la entrada desde la iglesia. Por largas horas los nazis la confundieron con una tumba real y no pudieron ingresar al escondite, hasta que finalmente descubrieron el error y entraron en la cripta donde tuvo lugar el último tiroteo. Fueron 7 horas de lucha entre unos 800 soldados nazis y los 7 comandos checos que culminó con 6 ellos suicidándose en el último instante, mientras que el séptimo murió por las heridas de bala recibidas durante el intenso tiroteo.

Cuando uno recorre Europa suele encontrarse con vestigios de la Segunda Guerra Mundial todo el tiempo, pero hay ciertos lugares clave que es imprescindible conocer en detalle. La cripta de la Iglesia de San Cirilo y Metodio es sin lugar a dudas uno de ellos, así que a los que visiten Praga se la recomiendo. La entrada es libre y gratuita, así que no hay excusas.