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El Hotel Del Bono en San Juan capital.

Las últimas vacaciones tuvieron dos fases en la ciudad de San Juan en la que hicimos base para el transporte aéreo desde y hacia Buenos Aires; y en la primera de ellas nos alojamos en el Hotel Del Bono, ubicado en pleno centro, a metros de la plaza principal.

Se trata de una muy buena opción para alojarse, no sólo por su ubicación privilegiada, sino también por las comodidades del hotel y su servicio. Las amplias habitaciones, impecablemente limpias, cuentan incluso con cocina eléctrica y microondas donde, si bien uno no puede hacerse el asado del domingo, sí puede preparar algo simple para comer.

El baño es amplio y muy cómodo; además por supuesto de lo limpio que lo mantienen constantemente. Lo único a hacer notar en este aspecto es que no todas las mañanas reponen los jabones, aún cuando los anteriores ya están en uso.

El punto más destacado a mejorar en el hotel es sin lugar a dudas el wifi. Si bien el servicio está incluído en la tarifa por noche, la realidad es que funciona bastante mal y cuesta conectarse al servidor que corresponda, el cual varía de acuerdo a la ubicación en que se esté dentro del hotel. Quizá sea por eso que al momento del checkin no nos dieron la clave y luego tuve que reclamarla yo expresamente, o quizá es que simplemente la recepcionista se olvidó al estar atendiendo a más de un huesped a la vez. Igualmente, hay que decir que el tema del wifi no es un problema exclusivo del hotel, en toda la provincia de San Juan las conecciones a internet fueron francamente malas, por lo que es evidente que falta infraestructura.

Por el otro lado, el desayuno es un punto a destacar. Con un horario extendido de 6:30 a 11 am, es muy completo e incluye facturas, budines, cereales con yogurth, pan que se puede tostar y hasta huevos revueltos.

Del Bono es un hotel apto tanto para ir a vacacionar como para cuando uno viaja por trabajo y necesita pasar una noche en la capital sanjuanina. Por supuesto que de seguro se encontrarán opciones más económicas, pero la relación precio – beneficio del servicio brindado por este hotel es realmente buena, y si se quiere pasar una buena noche, de forma cómoda para descansar bien, este será una muy buena opción.

 

Una noche en el Wombat Hostel de Munich, Alemania.

Mi estadía en la ciudad de Munich fue muy acotada, apenas estuve una noche para viajar al día siguiente hacia el vecino pueblo de Miesbach donde me encontraba con un amigo. Sin embargo necesitaba un lugar dónde dormir y como esta parada la definí a último momento y en época de Oktoberfest (fiesta popular más que importante en Alemania), la realidad es que no fue algo simple encontrar alojamiento. Bueno, terminé resolviéndolo de forma simple en realidad, pagando un poco bastante más caro de lo que estoy acostumbrado.

Así encontré finalmente una cama en habitación compartida de seis personas en el Wombat Hostel, al módico precio de EUR 118 por noche. Sí, una pequeña fortuna ya que habitualmente por un monto así duermo en un buen hotel con habitación doble privada, pero estaba en la temporada más alta de Munich, con muy poca disponibilidad de alojamientos, así que me la tuve que aguantar. Claro que investigué precios en hoteles, pero imagínense lo que salían si una simple cama valía más de 100 euros…

Igualmente, nobleza obliga. El precio era alto, pero el hostel bien vale la pena. Se trata de uno de los mejores hostels que haya yo visitado. Como comprobé en otras localidades de Europa, los hostels allá están pensados y construídos para cumplir esa función, y la verdad es que eso hace una diferencia enorme. El Wombat Munich, además, está diseñado de forma tal que uno pueda descansar sin ser molestado, a la vez que quién quiera estar de joda pueda hacerlo también, sin molestar al resto.

Al ingresar uno se encuentra con un enorme espacio de recepción / living que sirve como punto de encuentro. Allí, al momento de registrase uno recibe una tarjeta que sirve como suerte de llave maestra. Con esa key card se tiene acceso al interior del hostel con sólo pasarla por el lector de las puertas, como si fueras un agente especial en el cuartel general de la CIA. Esa misma tarjeta, además, es la llave para el locker que te hayan asignado en la habitación. Siendo tan importante, es vital no perder la tarjeta, y el Wombat se asegura tu compromiso al pedirte (y retenerte) tu identificación, la cual te devuelven al hacer el check out y reintegrar la tarjeta. En mi caso, dejé mi DNI tarjeta y me quedé con el pasaporte, por supuesto.

El hostel tiene cinco pisos, y en la planta baja (pero separado de la recepción por una puerta que se abre únicamente con la key card) hay una enorme sala de estar, y más atrás el bar, donde por las noches se arma fiesta con buenos precios en los tragos (al menos mejores que los que vi afuera en la calle), y que por las mañanas sirve como desayunador. Las habitaciones están en los pisos superiores, a los que se accede por un ascensor que te deposita en un hall aislado del área de habitaciones por puertas de blindex. Al bajar del ascensor escuchas la música a todo lo que da del bar, al pasar al pasillo (con ayuda de la key card), la paz es total.

Las habitaciones son amplias, y la limpieza (cuestión primordial) es de lujo, incluso en los baños.

El desayuno (que no está incluido en la tarifa por noche y tenés que pagarlo día a día en la recepción a un costo de EUR 4,50) es muy completo. Tiene la particularidad de que se sirve sobre la mesa de pool que tiene el bar. Allí podés encontrar  diferentes tipos de café, té, jugos y leche para los cereales. Para masticar hay pan con manteca y mermeladas, fiambres, budines y hasta frutas frescas.

Una buena opción para alojarse en Munich, aunque claro, si uno pasa por esta hermosa ciudad alemana con intención de visitar (o en fechas de) la Oktoberfest, será conveniente reservar con tiempo para conseguir un mejor precio.