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Visitamos el paraje de Vuelta de Obligado: Allí donde comenzó la soberanía nacional argentina.

Hoy en día la República Argentina es un país consolidado y sus ríos interiores responden a la soberanía nacional y sólo pueden ser navegados por embarcaciones extranjeras que estén autorizadas por el gobierno. Sin embargo esto no fue siempre así, ya que el proceso de formación de nuestro país fue largo y tedioso. Si bien es difícil ponerle fecha al nacimiento de Argentina como país (podría ser 1810 con el primer gobierno patrio, 1816 con la declaración de la independencia, o quizá 1853 con la Constitución Nacional) sí es bastante más fácil indicar la fecha en que quedó claro que navegar ríos interiores requiere autorización argentina.

Este último lunes se cumplió un nuevo aniversario de la Batalla de Vuelta de Obligado, actualmente reconocido como se merece a través de un feriado nacional que conmemora la afirmación de la soberanía nacional. Vuelta de Obligado es una pequeñísima localidad de la municipalidad de San Pedro, donde el Río Paraná hace una curva que dificulta la navegación, razón por la que fue elegida para establecer el principal punto de defensa ante la invasión extranjera. Este fin de semana largo estuvimos allí, conociendo el lugar exacto donde se dieron los hechos que nos marcaron como nación.

El Parque Histórico Nacional Vuelta de Obligado es de entrada libre y gratuita, y en su interior apenas se ingresa destaca el Museo de la Batalla que tendrá su post exclusivo próximamente. Enclavado en el punto donde tuvo lugar la gesta histórica, el parque propone una recorrida por diferentes placas que hacen alusión a los hechos históricos, para finalizar en un monumento que simboliza las cadenas entrelazadas. Al lado se ubica la figura de Rosas que lideraba la Confederación Argentina en aquella época, y quién fuera una de las figuras de nuestra historia que más reivindicara la soberanía de Argentina como nación, y quién por suerte al fin obtuvo su propia reivindicación a través de la corriente de historiadores revisionistas.

Las cadenas son por supuesto el mayor símbolo de la gesta, ya que ante el avance de la flota anglo-francesa que pretendía comerciar con las provincias del litoral y con Paraguay remontando el Río Paraná sin autorización del gobierno de Buenos Aires, un conjunto de cadenas fueron dispuestas sobre 24 lanchones cruzando y bloqueando el paso por el río.

A pocos metros del parque se encuentra el ingreso al Sitio Histórico Nacional, punto en el que se dispusieron las cuatro baterías de cañones, justo frente a las cadenas, desde las que la flota invasora fue atacada ferozmente cuando tuvo que detener su avance al toparse con el tan artesanal como ingenioso bloqueo argentino.

Allí están aún un par de cañones, amenazantes ante cualquier extranjero que pretenda violar la soberanía argentina.

Si bien la flota extranjera finalmente logró cortar las cadenas cuando los cañones argentinos comenzaron a quedarse sin municiones, y aunque las bajas nacionales estimadas en entre 400 y 600 muertos fueron mucho mayores a las de la flota invasora, este combate sentó un precedente y se tomó como un símbolo de la defensa de nuestra soberanía.

Luego de sufrir numerosas y graves averías los invasores lograron romper las cadenas y remontar el Paraná, pero se encontraron con una fuerte resistencia también en otros puntos de su travesía, ya que las provincias argentinas (con excepción de Corrientes donde pudieron cerrar algunos tratos comerciales) los repudiaron y atacaron, generando mayores bajas. Tambièn los ingleses y franceses lograron comerciar con Paraguay, pero el costo generado por los ataques argentinos fueron de tal magnitud, que a nivel económico la operación resultó un fracaso rotundo.

La Batalla de Obligado se perdió, pero fue el factor inicial y necesario para que las potencias europeas decidieran cerrar el conflicto, Inglaterra primero en 1847 y Francia un año después, firmando tratados que reconocieron al Río Paraná como de navegación interna de la Confederación Argentina. Es por eso que, desde hace unos años, los argentinos (o la mayoría de ellos) no trabajamos los 20 de noviembre, conmemorando el hecho histórico que afianzó la soberanía nacional ante la comunidad internacional.

Y es por eso que todo argentino que esté paseando por la zona no puede dejar de acercarse a conocer este sitio donde nuestro país comenzó a tomar forma. ¡Te invito a conocerlo!

 

 

Una breve parada en Gowland, en el Partido de Mercedes, Buenos Aires.

A unos 100 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires en dirección oeste y con sus 1738 habitantes (según datos del censo 2010), el tranquilo pueblo de Gowland se alza sobre las vías del Ferrocarril Sarmiento, cuyos vagones llegan hasta su estación para conectar sus habitantes con Moreno primero, y la Capital Federal después.

Se trata de una pequeña localidad rural perteneciente al partido de Mercedes, donde una tarde de domingo hicimos un alto para tomar unos mates y sacar algunas fotos a la vera de los rieles.

Los pasos a nivel carecen de barreras (algo poco feliz a la luz de los accidentes ferroviarios que hubo en la provincia durante los últimos meses), pero la estación está bien señalizada: al maquinista le queda bien claro dónde debe frenar la locomotora…

Quizá una de las mayores atracciones para salir por este lugar sea la cervecería artesanal Franz Scheitler, ubicada a algunas cuadras de distancia de la estación, y en la que se elabora esta rica bebida siguiendo la tradicional receta familiar surgida en Munich de la mano de la Reinheitsgebot, la ley de pureza alemana en la fabricación de cerveza instaurada por el rey Guillermo IV en el 1516.

Como solamente abren sus puertas los viernes y sábados no pudimos degustar los productos de Scheitler en su lugar de origen, pero no perdemos las esperanzas de encontrarlos en alguno de los festivales a los que suelen ir en la Provincia de Buenos Aires y allí poder probar una buena cerveza alemana, hecha en Argentina.

Lindero a un paso a nivel, un portón que llama la atención por la cantidad de verde y lo bien cuidado que está, es el de la Estación Experimental Mercedes. En un principio el nombre rememora a ficciones como Los Expedientes Secretos X, o más recientemente a Stranger Things, pero la realidad es mucho más cercana y no tiene nada que ver con seres extraterrestres.

Se trata de una dependencia del Ministerio de Asuntos Agrarios de la provincia, creada en 1948 como vivero forestal y que actualmente se dedica a la experimentación en frutales, como ser la introducción y selección de especies  y variedades; y el control de plagas y enfermedades, entre otros.

Así conocimos el pueblo de Gowland, uno más en la lista de localidades visitadas por Ahicito Nomás. Te invito a pasar por los próximos posts para seguir conociendo juntos la provincia, la Argentina, y por qué no otros países.