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Plaza Premium Lounge USA Transborder: El Salón VIP del Aeropuerto de Toronto.

Cuando llegué al Aeropuerto Internacional Lester B. Pearson de Toronto tenía varias horas por delante antes de poder abordar mi vuelo hacia Miami, con lo cual opté por hacer uso del servicio de Priority Pass y acceder al salón Vip Plaza Premium Lounge ubicado entre las puertas F53 y F55 de la Terminal 1. Presentando únicamente la tarjeta fue suficiente para entrar al vip (no hizo falta ni el boarding pass, ni documento alguno) y el ingreso fue totalmente sin cargo.

Lo primero que uno nota al entrar es que se trata de una sala bastente pequeña. De formato angosto y alargado, apenas uno ingresa se encuentra de frente con la barra donde se puede pedir alguna bebida ya sea para consumir allí mismo, como para llevársela a otra área de la sala. Lo segundo que noté en ese momento es que el vip estaba bastante concurrido, por no decir prácticamente lleno.

Detrás de la barra y hacia la derecha (en el mismo sentido en que entramos) hay un pequeño mostrador con panificados para servirse uno mismo, y hacia un costado está la cocina, donde se pueden pedir platos calientes que el personal prepara y sirve allí mismo.

Más allá de la cocina hay un rincón con una máquina expendedora de gaseosas. Frente a todo este espacio alargado hay un salón angosto donde se disponen varias mesas para degustar todas estas cosas. Al extremo del salón están los baños.

Si vamos hacia el otro lado de la barra (es decir si al ingresar encaramos hacia la izquierda y pasamos más allá de la barra) nos encontramos con otra sala separada, donde en lugar de mesas hay dispuestos unos cubículos individuales con sillones mucho más cómodos, aunque en algún punto te hacen sentir algo encerrado.

Estos cubículos simulan un asiento de avión de Business Class y cuentan con una pequeña mesa al mejor estilo pupitre, tomas corrientes normales y con conexión USB y un gancho de donde colgar el saco o abrigo. Espacio dónde dejar el equipaje de mano no hay, así que habrá que ingeniarselas como para no molestar al de al lado, o al que pasa en caso de que no estemos en uno de los extremos de la hilera. Apoyar un vaso de algo y trabajar en una laptop a la vez será realmente una tarea de cuidado (no sea cosa que en un mal movimiento tiremos el vaso sin querer, o pero aun, la computadora termine estrellada en el suelo).

Todos los servicios dentro del VIP son gratis con el acceso de Priority Pass, incluido el wifi, aunque el servicio de free wifi del aeropuerto es tan pero tan bueno que tomarse el trabajo de loguearse en el del Plaza Premium no tiene mucho sentido.

Mi idea era aprovechar el tiempo muerto en el aeropuerto para trabajar un poco y preparar lo que tendría que presentar en las reuniones de Miami, pero siendo sincero la idea de entrar al vip era hacerlo con comodidad. Esto funcionó en cuanto a la tranquilidad del lugar y a poder disfrutar de una cerveza fria sin pagar un peso (ok, un dólar canadiense), pero el espacio es muy reducido y hay que maniobrar con cuidado e incluso así se corre riesgo de patear a algún vecino sin querer, así que lo que se dice comodidad, no es un fuerte de esta sala.

Llegamos al pie de la roca: Conocemos Bernal y su peña.

San Sebastian Bernal es un pequeño pueblo del estado de Querétaro famoso por una particularidad que se puede ver a simple vista y desde bien lejos, incluso kilómetros antes de llegar hasta el poblado…

Con casi 300 metros de altura la peña de Bernal (palabra que quiere decir justamente eso: peñón o piedra grande), resalta a lo lejos y es el símbolo y mayor atractivo de este pintoresco pueblo. Es famoso mundialmente por tratarse del tercer monolito más grande del mundo, después del Peñón de Gibraltar primero, y el Pan de Azucar de Río de Janeiro en Brasil, después.

Por supuesto que semejante formación de piedra es toda una tentación para los aventureros, pero subir hasta su cima no es tarea fácil. Al pie del mismo se puede ascender ya sea en auto o a pie, y a partir de allí se deberá seguir por los senderos, pero la parte difícil viene en los últimos metros, los cuales deben ser escalados y para ello se recomienda el uso de equipamiento acorde, aunque los moradores de este lugar suelen subir sin más ayuda que sus propias manos.

En la punta de la piedra, que no es otra cosa que lava solidificada, se puede observar una cruz que, según creen los locales, los protege de que pase algo. Es por eso que sólo se aventuran a llegar a la cima cuando la cruz está en su lugar, creencia que nació cuando durante un festejo del pueblo se bajó la cruz para realizar la procesión. Con la insignia paseando por las calles un joven se aventuró en la peña y encontró la muerte luego de caer desde lo alto. Hoy en día los lugareños siguen yendo a buscar la cruz para bajarla durante las fechas clave, pero como consecuencia de lo sucedido se ha emplazado a su lado un monolito con una cruz más pequeña. Esta es la que resguarda a la gente mientras la cruz principal está abajo.

Y como siempre que hay piedras, además de treparla se puede jugar a buscar formas en ellas. Así es como están, dependiendo de la hora del día y el lugar desde el que se mire, los que ven a la tortuga o algún otro animal, aunque yo me quedo con el elefante que me parece la geoforma más clara, al menos en el momento de nuestra visita.

Bernal, además de ser un Pueblo Mágico, es extremadamente tranquilo y tamaña piedra levantándose sobre sus techos no le quita serenidad. De tan pequeño se lo puede recorrer fácilmente a pie en un par de horas.

Uno de los puntos que se deben visitar en su centro es el templo de San Sebastián Bernal, ubicado en la plaza principal y construido entre el 1700 y 1725. Las iniciales «TA» en el arco de su puerta remiten a Tiburcio Angeles, quién se convirtiera en su benefactor al cambiarle el techo, entre otras mejoras.

Otra iglesia que se puede visitar es el Templo de la Santa Cruz, de gran importancia ya que es el punto de reunión que convoca a los habitantes de la villa cada 3 de mayo para partir desde allí hasta la pequeña capilla que se encuentra en lo alto de la peña. Pero la más misteriosa sin dudas es la Capilla de las Ánimas, a la que nosotros no pudimos llegar, pero afortunadamente ese no fue el caso de un comerciante que vivió en este lugar en el siglo XVII o el XVIII, quién perseguido por unos ladrones llegó hasta el lugar y se escondió en los arbustos, en una época en la que no había más que eso, y al encomendarse a las almas del purgatorio logró evadir a sus perseguidores. En agradecimiento, luego del evento, este comerciante volvió y levantó la capilla que aún hoy en día se puede visitar.

Por supuesto que siendo el gran atractivo del lugar, la misma peña convoca a gente de otras regiones de México y del mundo entero, en especial a aquellos que gustan de practicar la escalada en roca. Los que quieran subir hasta la cima deben tener en cuenta, por supuesto, llevar calzado cómodo y apto para la actividad, y en segundo lugar que si pretenden llegar a la cima, los últimos metros son de ascenso vertical siendo necesario el equipo y el conocimiento para hacerlo, o bien ir acompañados de un guía.

No estarán demás un par de recomendaciones a la hora de llegar hasta Bernal. Hay que tener en mente que en el pueblo no hay bancos, apenas un sólo cajero automático que probablemente agote su stock de forma rápida. Como no son muchos los comercios que aceptan tarjeta de crédito, esto puede convertirse en un problema. En segundo lugar algo importantísimo: un postre muy tradicional en esta zona es el helado de cactus, así que seguramente esté quién te recomiende la experiencia. Mi opinión, estrictamente personal, es que no es «intomable» pero mejor gastá tus pesos en otro gusto menos autóctono quizá pero con más sabor.

Por último hay que mencionar que hasta este lugar llegamos con la excursión de la Ruta del Vino y del Queso, desde Querétaro. Por ende es una zona de viñedos que por supuesto pueden ser visitados, como es el caso de la Finca Sala Vivé. Es un detalle que los que gusten de los vinos y en particular de degustar nuevas variedades y sabores, no deben perder de vista.

Todo, por supuesto, bajo la celosa mirada de la imponente Peña de Bernal.