El Hotel Camino Real de Antigua Guatemala.

Como parte de una jornada laboral, en febrero pasé una semana en la ciudad de Antigua Guatemala, que por supuesto tendrá sus posts próximamente, y dentro de ella alojándome en el hermoso Hotel Camino Real, un 4 estrellas de estilo colonial ubicado a sólo un par de cuadras de la plaza principal, en una ciudad que amerita ser caminada a pie más que andada en cuatro ruedas.

El hotel en sí, además de su vistosa arquitectura colonial y su larga calle de acceso, tiene una estructura totalmente novedosa. El acceso al área de habitaciones se realiza atravesando una reja que abre únicamente con la llave magnética que te entregan al hacer el checkin. A partir de allí se ingresa a una serie de pasillos y jardines al aire libre, muy bien pensados y cuidados, a lo largo de los cuales están dispuestas las distintas habitaciones. Esto ya le da un aire diferente a la estadía, lejos de los clásicos pasillos alfombrados y a veces mal iluminados que encontramos usualmente en cualquier hotel.

Si bien las habitaciones dan a pasillos y galerías, y por tanto se supone que la iluminación natural debería ser muy buena, el cuarto que me tocó a mí en particular estaba en el extremo de la construcción, en un rincón, por lo que uno podía ver claramente la luz del sol pegando en las plantas del jardín desde la ventana, pero difícilmente esa luz llegaba a ingresar plenamente en la habitación. Por lo tanto, en este caso la iluminación artificial era clave para realzar un cuarto algo oscuro, pero seguramente la situación de habitaciones dispuestas de forma diferente sea otra.

Si hablamos del cuarto en sí tenemos que decir que es espectacular. Increíblemente amplio, con espacio para dos enormes y comodísimas camas matrimoniales (al punto que podría decir que se trata de la cama más cómoda que encontré en toda mi vida en un hotel), aun quedaba lugar una especie de living donde estaban el escritorio (con espejo incluido), dos sillones y una mesita ratona.

Para no desentonar, el baño también es amplio y está diseñado a lo largo, aprovechando toda la profundidad de la habitación. Hacia un costado la ducha está equipada con todo lo necesario, incluyendo las batas con las que podés reemplazar al clásico toallón. La grifería, como se llega a apreciar en la foto, es un detalle de categoría en cuanto a su diseño. En una ubicación un tanto extraña, sobre la mesada del lavabo encontramos también la cafetera, con sus dos tazas.

La limpieza, durante toda la estadía (que fue realmente extensa) fue de 10. Punto alto en ese sentido (y más que importante), como así también en cuanto a servicios: la habitación está equipada con TV por cable y el wifi funciona razonablemente bien y en todo el hotel. Dentro del cuarto hay frigobar pero los consumos allí son algo caros. No hay agua de cortesía ya que la de la canilla es potable (de todas formas recomiendo no tomarla), pero para compensar esto en los pasillos el hotel tiene dispuesto un servicio de cafetería disponible en todo momento, y gratis.

Al jacuzzi (porque es climatizado y hasta puede verse el vapor saliendo del agua) no lo pudimos probar, a pesar de haber pasado una semana alojados allí. Sin embargo estaba tentador…

El desayuno incluido en la estadía puede tomarse desde las 6 am en que abre el salón comedor, y puede ser tanto allí como en la habitación. Es super completo y un área separada del salón está dispuesto para el buffet donde pueden encontrase cosas tan extrañas para desayunar como lentejas, frijoles y los típicos plátanos fritos, tan comunes en Guatemala.

También hay fiambres y cereales, pero yo por supuesto opté por buscar los panificados, ubicados en un mueble exclusivo del otro lado del área. El café te lo sirven en la mesa, y el detalle del autoservicio era una máquina exprimidora de naranjas, que te hacía el jugo ahí en el momento. Más fresco, imposible.

Para relajarte por la noche, el hotel cuenta con un bar donde el White Russian lo preparan genial. La predisposición y cordialidad del personal, tanto del bar, como del restaurante y la recepción, es destacable, pero por lo que pude ver de mi paso por Guatemala esto es una característica del país y su gente, más que un atributo propio del hotel en sí. Sinceramente son unos anfitriones espectaculares!

El Camino Real es una excelente opción para alojarse en Antigua. Lo único quizá criticable pueda ser el hecho de que al ser muy utilizado para eventos (incluyendo casamientos y contingentes corporativos) en ocasiones los huéspedes pueden ser un tanto ruidosos, pero esto dependerá de quién te toque de vecino de cuarto. Por otro lado, habrá que revisar el precio antes de reservar, ya que en principio es un poco más costoso que el promedio de los hoteles, aunque claro está, el servicio y la infraestructura son otra cosa, y bien lo valen.

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