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Conocemos la Casa del Poeta Agüero, en Merlo, San Luis

A escasos metros de la entrada a la ciudad de Merlo se encuentra la casa donde vivió una de las personalidades más reconocidas de la localidad y que hoy en día está convertida en un muy interesante museo donde se cuenta su vida y obra. Se trata de la así llamada Casa del Poeta Agüero.

Antonio Esteban Agüero nació el 7 de febrero de 1917 en el paraje llamado Piedra Blanca, en Merlo, del que ya hablaremos más adelante en algún otro post. Fue un maestro con intensa vocación literaria que se empezó a manifestar desde muy chico, además de un progresista fervoroso que bajo la bandera radical ocupó importantes puestos gubernamentales en su provincia.

Tanto es así que en esta misma casa estuvo detenido bajo arresto domiliciario durante seis meses en 1952, luego de haber publicado su poema «Yo, Presidente», en el que relataba que se iba a presentar en la Plaza de Mayo al mando de un ejército de jinetes fantasmas para tomar el poder, escrito que en una época de aires políticos agitados en el país fue interpretado por las autoridades como una incitación al golpe de estado.

Hoy en esta casa que perteneciera al abuelo del poeta y en la que viviera desde sus dos años de edad tras la muerte de su padre, se puede visitar la muestra permanente «Boca del Hombre y corazón del Pueblo» de forma gratuita. Mi primer y principal recomendación será hacer la visita guiada, ya que La Casa depara sorpresas que no pueden verse si uno la recorre por su cuenta.

Se trata de una exposición muy bien pensada donde el visitante conoce los ámbitos donde vivió el poeta, incluyendo el escritorio de trabajo donde solía sentarse para escribir sus versos, su dormitorio y la cocina, donde se destaca una heladera de época (una pieza de metal con un hueco por donde se ponían las barras de hielo para enfriar los comestibles que se guardaban en el interior a través de otra puerta).

Las paredes de las diferentes habitaciones están vestidas con libros adheridos a las mismas, en los cuales se muestran diferentes poemas de Agüero, cartas de su autoría o incluso algunas que le enviaron. Pero lo más llamativo e ingenioso de la muestra es su parte interactiva, y para la cual se necesita estar con un guía, que es quién cierra las puertas y ventanas de diversos cuartos y dispara lo que en algún lugar puede ser un simple audio (de hecho, el único que existe) del poeta recitando una de sus obras, o quizá un show de luces y sonidos que muestra algún otro poema de forma realmente novedosa.

Se nota el gran trabajo realizado por el gobierno de la provincia de San Luis en este aspecto, hoy a cargo de la administración de La Casa luego de que la municipalidad de Merlo la tuviera bajo su tutela cuando funcionaba allí una biblioteca popular que, según nos contaron, estaba bastante venida a menos.

Por supuesto que un lugar especial en el museo lo ocupa la obra quizá más querida en la ciudad, por referirse y estar inspirada en uno de sus símbolos más importantes. Se trata de La Cantata del Abuelo Algarrobo, poema que hizo famosos tanto al autor como al árbol en sí, el cual es real y aún puede visitarse en uno de los extremos de la ciudad.

El patio de la casa también está muy bien cuidado. Conserva aún el aljibe original de época, aunque (creo) ya no produce más agua, y una de sus paredes está adornada con las palabras del antiguo dueño de la propiedad.

Agüero falleció el 18 de junio de 1979 en la ciudad de San Luis. Su ciudad natal es el lugar ideal para conocer su legado.

La información actualizada para realizar la visita la pueden encontrar en la web de La Casa del Poeta a la que acceden a través de este link. Interesante para aquellos que no conozcan sobre esta personalidad y quieran interiorizarse. Imprescindible para los que quieran profundizar en su vida y obra.

La Casa Azul de CDMX: El Museo donde nació y murió Frida Kahlo.

No hace falta ser un amante de la pintura y el arte para saber que una de las figuras más relevantes de México es la pintora Frida Kahlo. Esposa del también genial Diego Rivera, sobre cuyo mural más famoso hablamos en este post al que accedés clickeando este link, Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón nació en julio de 1907 y tuvo una vida marcada por el sufrimiento y la tragedia. A la corta edad de 6 años contrajo poliomielitis y cuando tenía 18 sufrió un tremendo accidente que definiría el resto de su vida: El autobús en el que viajaba fue embestido por un tranvía que prácticamente lo destruyó. Frida sufrió múltiples fracturas el la columna vertebral, piernas, costillas y otras partes de su cuerpo, y un pasamanos la atravesó de forma tal que nunca podría concebir un hijo.

Alentada por sus padres, desde pequeña Frida comenzó a pintar, actividad que de seguro fue potenciada cuando comenzó a relacionarse con otros artistas, en especial el ya nombrado Rivera, con quién se casó en 1929. Los temas que inundan su obra artística están íntimamente relacionados con sus experiencias de vida y podrían resumirse en dos palabras: autorretrato e infertilidad. Gran parte de sus pinturas giran en torno a alguna de estas dos temáticas, mezcladas con la gran energía llena de vitalidad que siempre la caracterizó.

Ubicada en Coyoacán, uno de los barrios más antiguos de CDMX, la Casa Azul fue su lugar, allí donde nació y donde murió, ya que a pesar de haber vivido con su marido en varias ciudades (incluidas las de Estados Unidos), Frida siempre volvió a su casa natal, que cuatro años después de su muerte fuera convertida en museo.

Aquí se exhiben, obviamente, obras de Frida, incluyendo una de las más famosas «Viva la Vida», y algunas inconclusas en las cuales, a pesar de no estar terminadas, uno puede detectar las características de la pintura de Frida. Además se muestran esculturas, fotografías y hasta una colección de vestidos que pertenecieron a la artista.

Sin embargo quizá una de las cuestiones más interesantes sea la posibilidad de entrar en la intimidad de Frida y Diego. Este era el lugar donde vivían y donde creaban, y así puede sentirse al recorrer las habitaciones, entre las cuales se destacan la cocina, las recámaras (casa uno tenía la suya), y el taller donde Frida se abstraía y pintaba. Allí pueden verse aún hoy los elementos que usaba para plasmar sus ideas en un cuadro.

Pero además la Casa Azul guarda historias. Los artistas no siempre estuvieron solos entre estas paredes. Expulsado de la ex URSS por Stalin, quien tomara el poder luego de la muerte de Lenin, el intelectual revolucionario León Trotsky llegó a México en el año 1937 luego de que Diego Rivera intercediera por él ante el presidente Lázaro Cárdenas. Frida y Diego ofrecieron su casa a Trostsky y su esposa, quienes vivieron allí durante 2 años.

Durante años la casa guardó también secretos. Antes de morir Diego le pidió a su amiga Dolores Olmedo, presidente del fideicomiso que administraba el museo, que por un lapso de 15 años no se abrieran ciertos cuartos del inmueble. Sólo con la muerte de Dolores, en 2004 las nuevas autoridades del fideicomiso decidieron abrir los baños y las bodegas que habían permanecido cerrados hasta aquél momento. Así vieron la luz borradores y bocetos de obras de la pareja, y hasta uno de los aros que Pablo Picasso le regalara a Frida, y que se creía perdido.

Para visitar el museo habrá que considerar algunos destalles. Para tomar fotos se requiere un permiso especial que se puede comprar en el lugar. Pero el detalle es que, sindo uno de los museos más visitados de México, las colas en la puerta suelen ser largas, por lo que les recomiendo sacar los tickets por internet con anticipación, ya que además por razones de conservación hay cupos diarios de ingreso.

Y ahora sí, a disfrutar de la obra de Frida, en su propia casa.