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Alojamiento de categoría en Cafayate, Salta: El Hotel Portal del Santo.

Casi donde termina el casco urbano de la ciudad de Cafayate y comienza el verde del campo se alza un imponente edificio blanco con aberturas de madera, fácilmente identificable por el solemne aspecto que le dan las columnas que enmarcan su galería. Se trata del hotel Portal del Santo, un excelente 3 estrellas familiar que destaca por la calidad de sus servicios.

Las habitaciones son realmente amplias y muy cómodas, además de contar con todo lo que podés necesitar en tu estadía. En el interior del ropero se encuentra la caja fuerte, y en un rincón junto a la puerta de entrada hay una especia de «área de cocina» equipada con microondas, cafetera y frigobar. Los detalles hacen a las grandes cosas, así que colgadas están las copas y atrás de la cafetera los insumos para prepararte un té.

Y cuando abrís la heladera descubrís gaseosas y cervezas frescas, listas para degustar.

El baño también es amplio, y pegarse una ducha allí después de andar todo el día es un placer aunque sea invierno. Gran parte de esto se debe al detalle del Portal del Santo: el cuarto de baño también está calefaccionado. Cuenta además con secador de pelo, aunque está algo incómodo, ubicado debajo del lavabo.

La puerta de atrás no es únicamente estética para darle más luminosidad a la habitación. Si bien está cerrada con llave, la misma está ahí a mano para poder abrir y salir a la galería de atrás, que da al muy bien mantenido parque, ideal para disfrutar unos mates al atardecer.

Era pleno invierno, pero la piscina daba ganas de meterse. Cuando vaya en verano lo primero que meteré en la valija será el short de baño.

Como se ve en el agua, la limpieza en el Portal del Santo es excelente. Lo mismo ocurre dentro de las habitaciones. Todo muy bien cuidado, lo cual incluye mantener siempre cerrado el portón del fondo por donde se accede a las cocheras. No es por los robos, sino porque si uno lo deja abierto los burros aprovechan para meterse y comerse las plantas.

Que eso sucediera sería un drama, no solo por el aspecto estético, sino porque las mermeladas que se sirven en el desayuno son caseras, y muchas se hacen con la fruta que se saca de esos mismos árboles, entre los que hay romero y quinotos. El desayuno es completo y bien pensado para el turista argentino, con panificados, budines, torta de coco y de Bon o Bon (preparadas por el dueño con sus propias manos) y tostadas para untar con las mermeladas que prepara su madre, entre las que destacan la de malbec, cayote y uva sin semilla).

El lugar está atendido por Cristian, que llegó desde Buenos Aires para ayudar a sus padres con este proyecto. El foco está puesto en el servicio al huesped y eso se nota, y mucho. La atención es excelente y no se limita al hospedaje únicamente, tanto Cristian como su hermano están siempre dispuestos a dar recomendaciones sobre qué lugar visitar, por qué ruta viajar, o a contarte la historia del lugar mientras te calientan el agua para el mate.

Por último, las comodidades del hotel incluyen televisión por cable y wifi, que funciona muy bien para la bajada, aunque es algo lento para la subida a la hora de compartir fotos de las excursiones por ejemplo, siendo este el único punto a mejorar que encontré durante mi estadía.

Portal del Santo es un alojamiento que se disfruta a pleno por sus comodidades, servicio, cordialidad y las amplias áreas verdes. Desde aquí no nos queda más que agradecerles a sus dueños, y saludarlos hasta nuestra próxima visita a Cafayate.

Alojándonos en el Provincial Plaza Hotel de Salta.

La ciudad de Salta tiene una impresionante oferta de alojamiento para quienes quieran ir a hacer turismo en ella y sus alrededores. En cuanto a hoteles se refiere, una opción es el Provincial Plaza Hotel Salta, un correcto 4 estrellas muy bien ubicado en pleno centro histórico, y a apenas dos cuadras de la plaza principal.

Sin ser grande, la habitación en la que estuvimos era cómoda y estaba equipada con escritorio, TV por cable y wifi que funcionaba muy bien. Algo que llamaba la atención era la falta de frigobar, principalmente porque el espacio para instalarlo estaba, al punto que el enchufe tenía un cartel que indicaba «Sólo Heladera», evidenciando que en algún momento la habitación lo incluía.

En cuanto a muebles se refiere el placard está empotrado tal como se ve en la foto de arriba, y el detalle negativo es que no hay caja fuerte, por lo que si tenés algo de valor y no querés arriesgarte a dejarlo a mano cuando te vas; o te lo llevás encima o lo dejás en la valija cerrada con candado.

La gran crítica para el Provincial Plaza se la lleva la cama matrimonial, que es realmente muy chica, y en algún punto dificulta el descanso. Vale decir que por lo que se pudo ver en las puertas entornadas (así dejan las habitaciones que no están ocupadas) otros cuartos tienen camas mucho más grandes, con lo cual quizá haya que tener cuidado en la elección de la habitación únicamente. Por lo pronto, la «Doble Executive» es más recomendable si uno viaja sólo.

El baño es cómodo y cuenta con jabón en pan, como a mi me gusta. Además todo estaba por dos, como corresponde a una habitación doble. La limpieza es excelente, y la única crítica a realizar es quizá que no repusieron los jabones para el segundo día de estadía, pero eso es algo habitual en prácticamente todos los hoteles.

En la terraza está la piscina, que es descubierta por lo que no se usa durante el invierno. Allí arriba hay también un bar para tomarse algo, pero que claro, durante julio aparecía absolutamente desierto. Igualmente el subir hasta el último piso valió la pena para contemplar la vista de la ciudad desde ese punto.

El comedor funciona en el entrepiso (ubicado entre la planta baja y el primero) y allí se sirve el desayuno de 8 a 10:30 horas, siendo esto uno de los puntos más fuertes del hotel, porque es un servicio muy completo. Incluye un canasto con frutas secas, yogurth con cereales, panificados diversos y destaca algo poco usual: una buena cantidad de masas secas de muy buena calidad.

Allí mismo se puede también cenar a partir de las 20 horas, a un precio bastante económico para lo que es un hotel y con muy buen servicio, ya sea por el menú, la presentación del plato y la atención de la camarera que por lejos se ganó la propina.

El personal del hotel es muy amable, y están siempre atentos a solucionar cualquier necesidad que se presente, incluida por supuesto el agua caliente para el mate.

Una interesante opción para cuando viajes a Salta.