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Un hotel diferente: El Hyatt House Airport Miami

A apenas 15 minutos del Aeropuerto Internacional de Miami, y con un servicio de shuttle propio que te traslada tanto de ida como de vuelta, el Hyatt House Airport Miami es una excelente opción para albergarse en la zona. Obviamente, por su cercanía a la estación aérea se trata de un hotel habitual para las tripulaciones de diferentes aerolíneas.

Según me comentaron, parece ser que la idea original era construir departamentos para su venta, pero luego por algún motivo se cambió el plan y el complejo pasó a ser un hotel. Esto explicaría su particular diagrama en U, con las habitaciones dispuestas alrededor del parque central donde se encuentra la piscina.

Adoptando el concepto de «apart hotel» los cuartos son enormes. Más que habitaciones se trata de verdaderos departamentos, a los que ni siquiera me animo a tildar de pequeños, ya que por ejemplo, cuentan con dos cuartos dispuestos alrededor de un amplio living comedor. Sinceramente, es la primera vez que me encuentro con un hotel con dos cuartos por habitación (aunque suene a redundancia).

La cocina está completamente equipada, preparada para que uno compre las provisiones y se cocine algo como si estuviera en casa (o incluso mejor que en casa). Hay cocina eléctrica, microondas, y una heladera más que importante que te permitirá pasar una estadía completa sin problemas. Dentro de los muebles encontrarás la vajilla que necesites.

Del baño en principio podemos decir que no desentona en cuanto a la amplitud, y de hecho está divido en dos áreas. En suite (y cada uno de los dos cuartos tiene el suyo propio) en el «antebaño» se ubica el lavabo y justo detrás de él un enorme placard vidriado, por lo que este espacio bien funciona como guardarropa. El resto del baño se encuentra cruzando una segunda puerta.

Si hablamos del baño obligadamente tenemos que tocar el tema de la limpieza, y aquí no tengo nada que decir. Es excelente en todo momento y en todos los rincones del hotel. En cuanto a seguridad, dentro de un pequeño rincón al que se accede por una puerta que da al living, se encuentra la caja fuerte, apta para guardar la laptop.

Eso sí, si bien es enorme y los sillones del living son realmente confortables, la habitación en sí resulta incómoda a la hora de trabajar. Es una observación un tanto obvia ya que no hay ningún escritorio, por lo que el único lugar para sentarse con la computadora será la mesada de la cocina, donde no hay un toma corriente cerca por lo que habrá que atravesarla con el cable de la fuente hasta el espacio donde están los electrodomésticos. Claramente, el alojamiento fue pensado para vacacionantes y no para viajeros por trabajo. A pesar de esto el wifi funciona muy bien.

Como otro punto en contra podría nombrarse también a su ubicación. Si bien la ponderamos en un principio por su cercanía al aeropuerto, eso implica también que está alejado del resto de la ciudad, así que habrá que considerar cuáles son los planes y objetivos del viaje antes de seleccionar el lugar dónde dormir. A sabiendas de esto, el hotel cuenta con un mini shop donde podés comprar bebidas, golosinas y algunas provisiones básicas.

El desayuno se sirve en un enorme salón que, a pesar de su tamaño en la hora pico puede llegar a llenarse y volverse un poco incómodo. Se pueden seleccionar bebidas calientes, jugos y por supuesto el típico desayuno americano, aunque las opciones pueden variar de día en día. Puede ser que un día tengas huevos revueltos y al siguiente, duros. También pueden alternarse los panqueques y los fiambres. Si bien está bueno para darle variedad, no te puedo asegurar qué te va a tocar el día que te alojes allí. Si en cambio buscas un desayuno más argento estás medio complicado porque los panificados son casi inexistentes: apenas unas rodajas de pan para tostar. Una ventana de la cocina da al salón y por ahí se despachan los platos calientes, así que así te asegurás que no vas a comer nada frío.

Y la consulta que a todos los argentinos nos interesa (o nos interesaba cuando el dolar estaba accesible): Sí, reciben paquetes, por lo que si comprás algo por internet perfectamente podés enviártelo al hotel y retirarlo por recepción. El costo del servicio de guarda es de USD 10 por paquete.

Una nueva opción para alojarse en la ciudad de Miami. Y me voy con una nota para los spotters: No, si bien está muy cerca del aeropuerto, no tiene una vista privilegiada de los aviones en ascenso o final corta. Si eso no es un problema, adelante, plenamente recomendable.

Alojado en el Hotel Hilton Miami Airport: Ideal para spotters.

Si uno viaja a Miami y quiere alojarse en las cercanías del aeropuerto (no dentro de él donde también hay un hotel), son muchas las opciones de calidad con las que cuenta. Una de ellas es el Hilton Miami Aiport Hotel, ubicado literalmente en la Blue Lagoon: El hotel está emplazado en una especie de península en el lago que está justo frente al aeropuerto, con lo cual la vista de los aviones (algunos de ellos pasan prácticamente por arriba de tu cabeza) es genial. Si te vas a alojar aquí, y te gustan los pájaros de metal, no te olvides la cámara con el tele.

 

La ubicación del hotel en sí, alejado del resto del mundo, puede llegar a resultar un tanto incómoda porque se necesitará auto o contratar un Uber para trasladarse; pero esto es algo habitual en todo Miami en verdad. Sin embargo este punto en contra está más que compensado por la calidad del alojamiento y sus servicios (incluyendo el estacionamiento donde podés dejar el auto alquilado por un fee adicional).

Las habitaciones son enormes. Super amplias y cómodas, te pueden tocar con vista al lago, o al aeropuerto (adivinen cuál elegí yo). Están equipadas con TV y wifi (la internet funcionó excelente, aunque había que renovar el login de forma diaria) y tienen también frigobar bien completo, incluyendo distinto tipos de bebidas (con y sin alcohol) y snacks.

Eso sí, está prohibido usarlo para enfriar otra cosa. Si uno quiere traer algo de afuera y mantenerlo a temperatura el hotel da la opción de pedir un refrigerador adicional (claro que está sujeto a disponibilidad al momento del pedido).

Aunque por su ubicación podría esperarse que se trata de un hotel de paso, el Hilton Miami Airport está preparado para que tengas una estancia cómoda en caso de que te quedes varios días. Así, para organizarte, hay cantidad de cajones para guardado de ropa, y un armario dentro del cual se encuentran la tabla y la plancha (por si alguna camisa se te arrugó en el viaje). También está allí la caja fuerte, pero es algo incómoda,  ya que empotrada en la pared interior del armario tiene forma vertical y entonces resulta complicada para guardar la laptop, a la que hay que poner a su vez en vertical, cuidando que no se caiga ni golpee.

Cargar las baterías puede ser un tanto complicado ya que los toma corrientes están ubicados en la base de las lámparas del escritorio, cuyo forma de gota hace que un adaptador internacional grande no pueda conectarse. La solución fue llevar la lampara hasta el mismo borde del escritorio para que el adaptador tuviera espacio disponible hacia abajo, sin que el escritorio estorbara.

El baño, amplio también, es muy cómodo y cuenta con todos los amenities que corresponden, incluyendo por supuesto el jabón en pan tanto para la ducha como para el lavabo. La limpieza es, simplemente, excelente.

El bar y el comedor del hotel donde se sirve el desayuno están contiguos y son amplios, tienen una buena capacidad de gente. Allí también se puede almorzar o cenar, para lo cual recomiendo que se lleven un sweater o camperita porque, por más calor que haga afuera, allí el aire acondicionado funciona a full y el ambiente se pone helado.

El desayuno me gustó mucho. Es muy variado y no se cierra al típico desayuno americano que vemos en las películas con huevos revueltos, panceta y salchichas. También cuenta con panificados entre los que encontré unos sacramentos que me hicieron sentir como en casa. Pan para tostar (o no), frutas y yogurt son también de la partida.

Pero quizá lo más atractivo del hotel esté en el exterior. Separado del aeropuerto por el lago y la autopista detrás, el edificio está rodeado por un camino que muchos usan para salir a correr temprano a la mañana (aunque también hay gimnasio cerrado), y de mucho verde.

Un patio amplio tiene varias reposeras con vista al aeropuerto, y a un costado está la piscina y junto a ella, un bar al aire libre ideal para degustar una cerveza bien fría. Más allá, donde parece que el hotel termina, hay una puerta de acceso a un camino que se adentra en el lago. La cartelería indica que se puede observar fauna y flora autóctona, y a juzgar por las iguanas con las que me crucé, seguramente sea verdad. El camino finaliza en un mirador estratégicamente ubicado en el extremo de la península, el punto más adentrado en el agua, y casi en línea con una de las pistas del aeropuerto. En cuanto haya un despegue por allí, el avión pasará casi encima tuyo.

Atentos spotters de todas las edades: se pueden pasar horas y horas en este lugar.

En todo sentido, tanto por instalaciones, servicio y limpieza, el Hilton Miami Airport es una buena opción para alojarse. Si es con un teleobjetivo en la mano, mucho mejor!