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La Reserva El Viejo Molino, en Merlo, San Luis.

Apostada al norte de la Villa de Merlo, en el barrio conocido como Piedras Blanca Arriba, se encuentra la Reserva Natural El Viejo Molino con su frondosa y espesa vegetación entre la que se esconden las ruinas (o más bien lo que queda de ellas) de un antiguo molino harinero que molía trigo y maíz allá por 1840.

De esa estructura, que en otras épocas funcionaba con el agua del río que corre a escasos metros, hoy no queda prácticamente nada. Tanto que, a pesar del cartel impecable que lo anuncia, el molino es muy difícil de encontrar, y si en definitiva es lo que pensamos que es, ya no le queda ni el más mínimo aspecto de molino.

Lo que sí permanece allí invariablemente es el río que le da nombre al barrio, y que aunque cuando fuimos nosotros en marzo estaba bastante seco, en época estival suele convertirse en punto de reunión para locales y turistas que buscan refrescarse y escaparle al calor del sol. El por qué del nombre no lo voy a explicar, basta nomás con mirar las fotos.

Pero este lugar no es exclusivamente para mojarse los pies en el agua. Entre la espesura de su vegetación la reserva guarda tradición e historia local. Allí nomás, caminando apenas unos metros por el sendero correcto se llegará por ejemplo a una enorme roca conocida como el «Altar Comechingón», donde se cree que los aborígenes de la zona realizaban ritos sagrados.

Y si vamos un poco más allá, aun dentro de los límites de la reserva nos encontraremos con la Plaza de la Verde Memoria. Se trata de un sitio con historia y de gran importancia para los habitantes de Merlo, ya que en aquél lugar vivió durante su infancia el poeta Antonio Agüero, una de las figuras más destacadas de esta localidad, y cuya casa museo visitamos en otro post (link clickeando aquí).

Fue allí mismo donde el 7 de febrero de 1917 nació el poeta, en la casa que fuera de sus padres, y de la que hoy sólo quedan algunos vestigios.

En la entrada a la reserva (que es de acceso libre y gratuito) hay varios locales gastronómicos donde se puede hacer un alto para almorzar. Y en frente se destaca la capilla Nuestra Señora de Fátima, con sus paredes relucientes de blanco y una garita de piedra que protege la imagen de la virgen.

El barrio Piedras Blancas se muestra como un lugar muy tranquilo, ideal para ir a descansar un día de sol a la orilla del río, y suponemos que lo mismo caracteriza a la reserva El Viejo Molino, aún durante la temporada alta de verano. Tanto el más abundante caudal de agua como la sombra fresca generada por la arboleda alrededor del río deben convertir a este paraje en una muy buena opción para quienes estén vacacionando en Merlo y quieran pasar un día al aire libre, evitando a la vez la furia del sol.

 

Plaza Premium Lounge USA Transborder: El Salón VIP del Aeropuerto de Toronto.

Cuando llegué al Aeropuerto Internacional Lester B. Pearson de Toronto tenía varias horas por delante antes de poder abordar mi vuelo hacia Miami, con lo cual opté por hacer uso del servicio de Priority Pass y acceder al salón Vip Plaza Premium Lounge ubicado entre las puertas F53 y F55 de la Terminal 1. Presentando únicamente la tarjeta fue suficiente para entrar al vip (no hizo falta ni el boarding pass, ni documento alguno) y el ingreso fue totalmente sin cargo.

Lo primero que uno nota al entrar es que se trata de una sala bastente pequeña. De formato angosto y alargado, apenas uno ingresa se encuentra de frente con la barra donde se puede pedir alguna bebida ya sea para consumir allí mismo, como para llevársela a otra área de la sala. Lo segundo que noté en ese momento es que el vip estaba bastante concurrido, por no decir prácticamente lleno.

Detrás de la barra y hacia la derecha (en el mismo sentido en que entramos) hay un pequeño mostrador con panificados para servirse uno mismo, y hacia un costado está la cocina, donde se pueden pedir platos calientes que el personal prepara y sirve allí mismo.

Más allá de la cocina hay un rincón con una máquina expendedora de gaseosas. Frente a todo este espacio alargado hay un salón angosto donde se disponen varias mesas para degustar todas estas cosas. Al extremo del salón están los baños.

Si vamos hacia el otro lado de la barra (es decir si al ingresar encaramos hacia la izquierda y pasamos más allá de la barra) nos encontramos con otra sala separada, donde en lugar de mesas hay dispuestos unos cubículos individuales con sillones mucho más cómodos, aunque en algún punto te hacen sentir algo encerrado.

Estos cubículos simulan un asiento de avión de Business Class y cuentan con una pequeña mesa al mejor estilo pupitre, tomas corrientes normales y con conexión USB y un gancho de donde colgar el saco o abrigo. Espacio dónde dejar el equipaje de mano no hay, así que habrá que ingeniarselas como para no molestar al de al lado, o al que pasa en caso de que no estemos en uno de los extremos de la hilera. Apoyar un vaso de algo y trabajar en una laptop a la vez será realmente una tarea de cuidado (no sea cosa que en un mal movimiento tiremos el vaso sin querer, o pero aun, la computadora termine estrellada en el suelo).

Todos los servicios dentro del VIP son gratis con el acceso de Priority Pass, incluido el wifi, aunque el servicio de free wifi del aeropuerto es tan pero tan bueno que tomarse el trabajo de loguearse en el del Plaza Premium no tiene mucho sentido.

Mi idea era aprovechar el tiempo muerto en el aeropuerto para trabajar un poco y preparar lo que tendría que presentar en las reuniones de Miami, pero siendo sincero la idea de entrar al vip era hacerlo con comodidad. Esto funcionó en cuanto a la tranquilidad del lugar y a poder disfrutar de una cerveza fria sin pagar un peso (ok, un dólar canadiense), pero el espacio es muy reducido y hay que maniobrar con cuidado e incluso así se corre riesgo de patear a algún vecino sin querer, así que lo que se dice comodidad, no es un fuerte de esta sala.