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Cerro El Centinela en Tandil

Una de las atracciones naturales más famosas de la ciudad de Tandil es el Cerro Centinela, llamado así gracias a la característica roca que se alza en posición vertical, erosionada naturalmente de tal forma que parece ser el rostro de un hombre contemplando el paisaje circundante.

Desde el Centinela, además de sacarse la obligada foto sosteniendo la roca, se podrán obtener excelentes vistas panorámicas de la ciudad. Llegar hasta la piedra en sí no es difícil, y se accede a ella subiendo por un camino rocoso a lo largo de unos 100 metros aproximadamente.

Para ir más allá el complejo cuenta con una aerosilla que funciona sábados, domingos y feriados. Con ella se asciende por unos 600 metros a lo largo de los cuales se puede contemplar el paisaje. Caminando unos 450 metros más se llegará a un antiguo manantial que en su momento era la única fuente de agua potable.

Para los interesados en la construcción y en la historia, el cerro tiene un condimento especial, ya que cuenta con dos cavas formadas como resultado de la extracción de material. A finales del siglo XIX y principios del XX, los picapedreros llegados desde Italia y Yugoslavia trabajaron en el lugar extrayendo piedra con técnicas manuales, las cuales se convertirían en cordones y adoquines. Muchos de ellos terminaron en las calles de la Ciudad de Buenos Aires.

En la base del cerro se encuentra un parador en el que se puede almorzar, o tomar una merienda por la tarde. Tanto la confitería como la aerosilla funcionan hasta las 17 hs. Para llegar, desde Tandil hay que salir de la ciudad por la Av. Estrada (continuación de la Av. Avellaneda), y en un momento el camino de acceso se abre hacia la izquierda para luego empalmar con la calle Caricura que prácticamente desemboca en el complejo.

Las Cabañas La Mansa, de Santa Clara del Mar

Este 2023 decidimos vacacionar en la costa. Luego de una larga búsqueda, la localidad elegida fue Santa Clara del Mar, y el alojamiento, las Cabañas La Mansa.

Se trata de un complejo de 7 cabañas, siendo algunas de ellas monoambientes con capacidad para 4 personas, y contando otras con 2 pisos, los que les permite tener en la planta baja una especie de living comedor y en el piso de arriba los dormitorios. Estas últimas tienen capacidad para 6 pasajeros.

Nosotros (pareja con un niño pequeño) nos alojamos en uno de los monoambientes y nos resultó cómodo. El espacio es el suficiente para una cama matrimonial y una de una plaza (debajo de la cual se guarda la segunda); y una mesa. La cocina es un punto a destacar ya que de todas las cabañas que visitamos, es de las que mejor equipada estaba. Tenía de todo lo que podés necesitar para cocinar algo rápido en tus vacaciones (incluyendo horno microondas), y utensillos para 4 personas.

Y para tranquilidad de los padres, todo lo de vidrio bien dispuesto en estanterías altas donde el niño no llega. ¡Un golazo!

El baño es chico, como sucede siempre en cualquier cabaña, pero no llega a ser incómodo, así que para unas vacaciones está muy bien. El único detalle es que la ducha tiene una media mampara que no llega a cubrir del todo bien y al ducharse termina mojándose el suelo.

El predio es amplio y muy lindo. Cuenta con un jardín donde están dispuestas mesas en las que podés desayunar, tomar algo a la tarde, o simplemente sentarte a descansar a la sombra. También cuenta con juegos para niños muy bien cuidados, y espacio para estacionar los autos.

El desayuno es seco y se sirve en bandejas que podés llevar al parque o a la cabaña. Podés elegir libremente entre las opciones que hay cada día, y se sirve sin restricciones de horario, así que no hay apuro por levantarse temprano.

En cuanto a servicios en La Mansa tenés TV y el wifi funciona relativamente bien, aunque en la cabaña 1 (la más alejada) por momentos se perdía la señal. La limpieza es buena, y se realiza en forma diaria, algo que en la playa me parece fundamental porque es inevitable traerte arena en cada incursión al mar. Lo que no hay es aire acondicionado, en su lugar las cabañas cuentan con ventilador amurado a la pared, siendo el único punto de mejora que le encontramos para lograr una estadía veraniega plena. La estufa por supuesto no la probamos, pero parece bien preparada para calefaccionar el monoambiente de modo suficiente.

Un punto no menor es que, dentro del precio de la estadía, tenés incluido el acceso al Balneario California, con carpa, sillas y mesa. Así que con reservar es alojamiento ya te quedás tranquilo que ya tenés tu sombra asegurada en la playa y sin pagar un peso más.

Por último, la cordialidad de Lidia y su esposo, hacen que La Mansa sea una opción recomendable para tu estadía en el mar. Están ubicadas en Cadaques 1171, a pocas cuadras del centro y a unas 8 cuadras del mar. Para contactarlos, el email es lacabmansa@gmail.com.