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A bordo del DB: Viaje desde Bruselas a Berlin en tren.

Al igual que para viajar en avión, para comprar pasajes de tren por Europa me gusta utilizar los buscadores online que me permiten ver todas las ofertas y opciones, en lugar de atarme a lo que me ofrece una empresa en particular. Sin embargo, a pesar que en general es algo bastante simple de hacer, para viajar a Alemania me encontré con un inconveniente: al finalizar la transacción la única forma de hacerme de los tickets era por correo. Eso implicaba dos cosas: en primer lugar debía confiar en el sistema de correos para que me llegaran a tiempo; y en segundo lugar tendría que llevar durante todo el viaje desde Buenos Aires los boletos encima. Ninguna de las dos cosas me gustaban, así que entré a la web del Deutsche Bahn y me fijé qué podía hacer desde allí.

Desde bahn.de pude buscar las opciones para viajar desde Bruselas hasta Berlin de forma fácil, e incluso en español, y por supuesto, allí la opción por default era recibir el ticket por mail para imprimirlo en casa. Sin embargo, hay un pequeño detalle: si bien el mail en sí está en español, el ticket adjunto está en alemán, con lo cual para quién no lo hable se puede hacer algo complicado interpretar tanto cómo proceder en la estación, como incluso entender qué es lo que compró. Así que para quién le pase lo mismo, va aquí una pequeña guía para leer el pasaje del DB:

El ticket en sí es toda una página completa que hay que llevar impresa a la estación. A continuación la explicación de las distintas referencias para que puedas entender el encabezado que te muestro en la foto de arriba:

  1. Te indica que se debe imprimir en formato A4
  2. Te muestra la cantidad de pasajes que compraste, en este caso indica «2 Adultos».
  3. Indica origen y destino: VON significa «desde» y NACH «hacia».
  4. La clase, que es un punto importantísimo porque si te equivocás y con un ticket de 2da clase te sentás en un vagón de 1ra las multas son bastante caras.
  5. El itinerario completo: En este caso era el 18/09/19 desde la estación Bruselas Midi con salida a las 8:23 hs en el tren ICE 13, con transbordo al ICE557 saliendo de Colonia a las 10:44 hs.

Más abajo en la hoja se muestran todos los detalles del pasaje, incluyendo los horarios exactos, y las plataformas desde las que se sale y a las que se llega. Acá pueden ver que en la estación de Colonia teníamos que caminar desde el andén 4 (sector A-C) hasta el andén 2, y que teníamos una media hora para hacerlo.

Luego también se pueden ver detalles importantes de la reserva como ser la cantidad de asientos «Sitzplátze» (2), el número del vagón (23) y los asientos elegidos (66 y 68 en el primer tramo) e incluso el tipo de asiento y de vagón. Este ejemplo indica que era vagón para no fumadores «Nichtraucher» y si los asientos son ventanilla «Fenster», o pasillo «Gang».

Ahora sí, con todo entendido y con la tranquildad de haber constatado que el ticket que nos llegó se corresponde con lo que compramos, podemos ir hasta Bruxells Midi para abordar un tren super tranquilo y cuidado. Los vagones, además de estar claramente numerados, están ubicados en orden, así que encontrar el que te corresponde es muy fácil.

El viaje hasta Colonia fue tranquilo y muy rápido. En seguida estábamos descendiendo y buscando de abordar en próximo tren, donde habíamos reservado asientos con mesa pensando en que por el horario algo íbamos a comer.

Y no nos equivocamos porque nos habíamos levantado temprano y emprendimos el viaje sin nada en el estómago, así que enseguida estábamos en el vagón comedor donde nos hicimos de un desayuno francés  con café por un precio de EUR 17 para los dos. Todo estuvo muy bien salvo por el detalle de que la tarjeta de crédito no funcionó y tuve que pagar en cash.

Nosotros como teníamos mesa nos volvimos a nuestros asientos, pero sino también podés quedarte a comer en el vagón comedor.

Otra opción es quedarte en tu asiento esperando que las azafatas pasen ofreciendo café que traen ya preparados en una bandeja.

En cuanto a comodidades para el viaje, los trenes de Deutsche Bahn cuentan con wifi gratis que funciona muy bien, incluso en los vagones de 2da Clase. Y por supuesto están preparados para que puedas cargar tu celular, para lo cual es importante no olvidarse el adaptador internacional ya que las conexiones no son USB.

Los baños, así como los compartimientos para el equipaje pesado, están ubicados en los extremos de los vagones, junto a las puertas, y están separados del sector de pasajeros por una puerta de blindex automática. Son trenes de alta velocidad, pero la verdad es que uno no se da cuenta salvo que mire por la ventanilla o que directamente se fije en las pantallas que marcan los 200 km/h a los que vamos. Esas mismas pantallas, además, anuncian la próxima estación, el horario de llegada y las conexiones disponibles en la misma, con su horario de salida y andén.

Finalmente, después de algo más de 6 horas de viaje, llegamos a la estación central de Berlin Hauptbahnhof Tief. Esta última palabra te puede confundir un poco al momento de sacar el pasaje, pero en realidad solamente indica que el tren llega a la parte subterránea de la estación en lugar de estacionar en una plataforma de superficie, pero tranquilos, es siempre la estación central, el mismo edificio. Lo que pasa es que a los alemanes les gusta abundar en detalles.

Con un viaje tan largo estarán quienes me digan que quizá habría sido mejor tomar un vuelo, en especial si conseguía uno low cost. Pero la verdad es que entre el traslado hasta y desde los aeropuertos, y el tiempo antes que hay que ir para hacer todos los controles, más el vuelo en sí no creo que haya tanta diferencia. Y claro, el hecho de pode pararte y recorrer el tren, la comodidad de los asientos que ampliamente superior a los del avión, y el hecho de vivir la experiencia en sí de viajar en un tren ultramoderno a 200 km/h y llegar al centro mismo de la ciudad, fueron factores determinantes que inclinaron la balanza a favor del transporte terrestre.

En mi opinión, el tren es una excelente forma de moverse en Europa. Espero que la crónica les sirva y se animen a hacerlo ustedes también.

Citytour gratis por Londres: Caminando la ciudad.

Londres es una ciudad enorme y fascinante en la que había pasado un par de días hace muchos años atrás, y a la que me había prometido volver ya que el viaje laboral no me había dado la oportunidad de conocerla como se merecía. Es así que llegué con muchas expectativas aunque con la certeza de no poderla descubrir en su totalidad en apenas 4 días.

Como ya he contado en otros posts, la mejor forma de conocer una ciudad es siempre caminarla, y para ello una de las alternativas más convenientes es la de los free walking tours. En el caso de Londres hay gran cantidad de ofertas. Nosotros elegimos los de Strawberry Tours, y dentro de ellos (ya que hay varios en Londres de acuerdo al área de la ciudad o la temática que te interese, optamos por el de Londres Monumental Oeste).

La cita era en Leicester Square, cerca del barrio chino donde antiguamente se vendía opio y que ahora es una reconocida zona de restaurantes, a las 10 de la mañana. Allí nos esperaba Juan, con el característico paraguas identificatorio, quien sería nuestro guía en español.

La primer parada fue Piccadilly Circus, el centro comercial más famoso de Londres, y enseguida seguimos camino hasta el Monumento a la Guerra de Crimea, a pasos del Ateneo donde reconocidos miembros como Newton y Darwin defendieron las teorías que algún día cambiarían el mundo. Allí Juan aprovechará para explayarse sobre la citada guerra (la primera en la que se tomaron fotos) y su importancia, como así también sobre Florence Nightingale, la enfermera que revolucionó el concepto de hospital tan solo con mejorar las condiciones sanitarias en la que se atendían a los heridos.

La siguiente parada fue el Palacio Saint James, una pequeña y monótona construcción que poco tiene de palacio, mandada construir por Enrique VIII como auto penitencia por las atrocidades que había hecho. Allí se encerró para pasar los últimos días de su vida rezando, y sin lujos. Lo más interesante de este personaje, por supuesto, es la historia de cómo manda a matar a su esposa Ana Bolena, acusada de haberle sido infiel.

Desde ese punto sale la banda que musicalizará el cambio de guardia en el cercano Palacio de Buckingham, edificio que recibe su nombre por la familia a la que la corona se lo compró. Antiguamente era una casa más «modesta» pero tras su adquisición la reina lo hizo ampliar hasta dejarlo tal como lo conocemos hoy.

Volviendo al cambio de guardia (que la web de Strawberry ofrece presenciar como parte de este tour) hay que hacer honor a la verdad y aclarar que, al menos con Juan, eso resultó falso. Y es que el cambio de guardia en sí se da detrás de las rejas, en el parque del palacio, y para verlo hay que apostarse allí desde antes de las 7 am porque si vas más tarde la cantidad de gente que se amontona lo hace imposible. Lo que sí se ve con el tour es el paso de varios contingentes de soldados, y en particular, el de la banda que vuelve al Palacio de Saint James tocando alegres acordes. Según nuestro guía, lo único que vale la pena de tan tradicional espectáculo.

Luego sí habrá un momento para acercarse al palacio y tomar alguna foto. Eso sí, si lo querés sin gente en el medio tu única alternativa es paciencia y photoshop… Cambiando de tema (o no tanto) un punto donde habrá que detenerse obligadamente es la estatua de la Reina Victoria.

Apostado en la rotonda que está justo al frente del palacio, el enorme monumento retrata a la Reina sentada en su trono, coronada por la Diosa de la Victoria que brilla en dorado. En sus manos, Victoria (la reina) sostiene un globo terráqueo, es decir, al mundo. No caben dudas sobre el mensaje que nos quisieron dar los ingleses, verdad?

Muy cerca del palacio están los jardines de Saint James, abiertos al público por el Rey Carlos II, a quién el Parlamento llamara para volver a hacerse cargo del trono luego del período reformista. Allí, además de hacer un alto para comer algo e ir al baño, nos enteraremos de cómo Carlos se vengó de quienes habían ejecutado a su padre (el Rey Carlos I depuesto luego de la guerra civil inglesa) a pesar de haber firmado la amnistía a favor de los seguidores de Oliver Cromwell.

Y si hablamos de reyes, parlamentarios y poder político no podíamos no pasar por la Abadía de Westminster (donde se coronan los reyes aún hoy en día) y por el palacio de mismo nombre, que es sede del parlamento. Eso sí, si querías foto del Big Ben, el tradicional símbolo de Londres, en esta ocasión no pudo ser porque desde hace tiempo esta tapiado en refacciones.

El paso por el gabinete de guerra de Churchill y por el 10 de Downing Street (la residencia del Primer Ministro) es efímero y casi sin detenerse, para terminar en la hermosa Trafalgar Square, ubicada frente a la Galería Nacional y donde se ubica la impresionante Columna de Nelson, el almirante que venció a la flota de Napoleón con una maniobra magnífica y que se convirtiera en un héroe nacional al morir en aquella batalla.

El tour dura unas 3 horas (bueno, si vas con Juan seguro que dura un poco más) y se camina bastante y a buen ritmo. No se suspende por lluvia, porque como dicen en la web, si fuera así en Londres sería imposible hacer ningún paseo. Y es una buena forma de tener un pantallazo general de la ciudad y elegir dónde ahondar (y dónde pagar la entrada, porque en libras esterlinas, para los argentinos nada es barato). Son muchas las empresas y opciones disponibles, así que es solo cuestión de googlear, buscar la que más te guste y el horario que más te convenga, y calzarte unas zapatillas cómodas para salir a disfrutar.