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El Grand Hotel Praha: Alojamiento frente al reloj medieval.

Ubicado en pleno centro histórico de la ciudad, justo frente al Ayuntamiento, el Gran Hotel Praha de 4 estrellas es por momentos difícil de encontrar debido a la enorme cantidad de gente que se aglomera en ese lugar a todas horas del día, y por el hecho de que no tiene una fachada que resalte, sino que queda escondido entre las mesas y el ir y venir de los mozos y comensales en los locales gastronómicos de su planta baja, muchos de los cuales están asociados al él.

Sin embargo, el esfuerzo de encontrarlo en plena plaza de la Ciudad Vieja valdrá la pena, ya que se trata de un alojamiento excepcional. La ubicación, frente al histórico reloj astronómico de Praga (link al post), del que se tiene una vista casi exclusiva desde el salón comedor donde se toma el desayuno, es inmejorable.

El salón comedor está decorado con gran cantidad de diferentes relojes. Pero el más importante se ve por la ventana.

El hotel consta de dos edificios que no se comunican entre sí. El principal es donde está la recepción y el Café Mozart en cuyo salón se desayuna, además de algunas habitaciones. Y el segundo edificio, cuya entrada está a unos metros del primero, es en el que están la mayor cantidad de habitaciones y, punto importante, las más tranquilas.

El personal del hotel es sumamente amable y servicial. Frente al mostrador de la recepción se encuentra el conserje, siempre dispuesto a darte consejos sobre qué visitar en la ciudad. Además, una tarjeta que te entregan al momento del check in te da descuentos para varios de los restaurantes de la zona, aunque en nuestro caso luego de chequear las opciones, rankings y comentarios en internet, terminamos optando por conocer otros lugares diferentes.

Hay varios tipos de habitaciones disponibles, por supuesto cada una con su precio. En nuestro caso habíamos reservado una de las habitaciones históricas, que se caracterizan por los muebles de época, techos de madera y pinturas originales. Estas se encuentran en el segundo edificio, la parte más tranquila del hotel, lo que es muy bueno a la hora de descansar, pero que también obligará a recorrer una gran cantidad de pasillos, y subir y bajar escaleras y más escalerillas hasta dar con la puerta correcta. A la hora de salir a la calle, no se te ocurra olvidarte nada en la habitación, porque te aseguro que no vas a querer volver!

El cuarto es grande (en realidad, enorme). Se accede primero a un pequeño living que hace de ambiente comunicador entre el baño y el dormitorio, ambos separados entre sí. Los muebles y la decoración parecen remontarte siglos atrás, y la cama en particular es tan grande como el cuarto, y parece un cajón. El colchón, si bien está bien, no es el mejor en el que he dormido, y lo más llamativo son las colchas que, en una cama matrimonial, son igualmente individuales.

Espacio de guardado no te va faltar porque en vez de un armario, el cuarto cuenta con dos. Incluso las cajas fuertes eran dos, de diferentes tamaños. Hacia un costado una mesa con dos sillas y al fondo un modular con la TV. También cuenta con frigobar, disimulado dentro de un mueble de estética antigua para no perder la compostura, y cuyos precios están al mismo nivel que los que podés conseguir en un restaurante.

La limpieza fue excelente durante toda la estadía, y el baño, al igual que la habitación, es amplio y hasta cuenta con bidet. Para salir de la ducha hay batas y pantuflas, todo debidamente provisto en bolsitas de plástico.

El desayuno es muy variado, y cuenta con una parte caliente, con salchichas, huevos, tocino y hasta verduras asadas. También tienen una buena variedad de panificados, pero algunos me resultaron un tanto raros, con sabores a los que no estoy acostumbrado, como uno que probé con enormes granos de sal incrustados. Mejor hacerse unas tostadas, aunque hay que armarse de paciencia porque la tostadora se toma su tiempo. Lo más destacado, en mi opinión, eran los fiambres que eran realmente exquisitos, y los yogures naturales con cereales y frutos secos.

El Grand Hotel Praha es una excelente opción para alojarse en la capital checa. Como servicios adicionales dispone de traslados desde y hacia el aeropuerto, y para quienes lleguen en su vehículo propio tiene también garage subterráneo, aunque ambos son arancelados. Lo que sí es totalmente gratis, es ingresar a su página web para ver la cámara web on line que apunta a la plaza y el reloj y transmite en vivo las 24 horas del día. Cosa que podés apreciar de este link de acá, como aperitivo al viaje para verlo personalmente.

Sorpresivo Desfile de Globos en Bruselas

Corría el domingo 15 de septiembre de 2019 cuando, luego de caminar un poco por el centro de Bruselas, decidimos visitar uno de los tantos museos con los que cuenta la ciudad. Así fue como, mientras nos dirigíamos hacia nuestro destino, nos cruzamos en plena capital belga con un espectáculo inesperado.

Totalmente ajenos al mundo del cómic, caminábamos por una ciudad con una larga tradición relacionada con las historietas sin tener la más pálida idea de que en ese preciso momento se estaba desarrollando uno de los eventos más importantes en la materia: la Fiesta del Cómic que convoca a miles de personas a Bruselas todos los años.

Dentro de este evento, uno de los puntos más importantes es justamente el Desfile de Globos, que es el que nos cruzamos en nuestra marcha hacia el museo.

Así, aquél día diferentes personajes de cómic recorrían el centro de la ciudad, arrastrados por una cantidad de gente que los iba guiando por las calles, y seguidos por un número de gente aún mayor, que evidentemente incluía tanto a entusiastas del cómic como a transeúntes ocasionales que se veían sorprendidos en su paseo y decidían unirse a la caravana.

Y eran personajes mas bien enormes, que avanzaban lentamente flotando en el aire propulsados por el helio, aunque también había personajes de carne y hueso, como los protragonistas de Star Wars que avanzaban recios por las calles, pero que cada tanto se veían obligados a amainar el paso para que la gente se tomara las casi necesarias selfies.

Definitivamente, y más allá del festival en sí que lo convoca, una hermosa iniciativa que llama la atención y por supuesto atrae a los niños (y a los no tan niños).

Difícil decir en estas épocas de pandemia cuándo y cómo será la próxima edición del Día del Globo en Bruselas, pero especialmente a los que viajen con chicos les será interesante buscar en la agenda de la ciudad y ver si sus fechas coinciden con estos días de septiembre donde las calles de la capital belga se colman de figuras salidas de los dibujitos animados.