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Guía para viajar en Londres, incluyendo el traslado desde y hacia el Aeropuerto de Gatwick

Llegan finalmente las tan ansiadas vacaciones y uno se sube a un avión y aterriza horas después, como por arte de magia, en una ciudad totalmente desconocida. El primer impulso, lógicamente, y luego de controlado el jetlag (o quizá no) será el de salir a descubrirla, y para eso yo soy partidario de que no hay mejor forma que caminarla todo lo que se pueda. Ahora bien, si la ciudad que pretendemos explorar es la capital del Reino Unido tendremos que tener en cuenta que se trata de una ciudad realmente enorme, y por tanto nos veremos obligados a hacer uso de los servicios de tranporte público.

Lo primero que hay que mencionar acá es que la red de transporte público de Londres es realmente fascinante. En particular el subte, allá bajo la mundialmente famosa denominación de Underground, tiene una extensa red que con sus once líneas interconectadas te puede trasladar hasta cualquier punto de la ciudad, incluso los barrios más alejados del centro, como nos pasó cuando fuimos a visitar Noting Hill o el Museo de la Royal Air Force, posts que ya publicaremos más adelante.

Perderse en las entrañas de la Tierra intentando llegar a un destino con el Underground es casi imposible, aunque sí requerirá entender el sistema de señalización y prestar un poco de atención. En primer lugar están los carteles en las estaciones que te indican la dirección de los trenes y cada una de las siguientes paradas, cosa que si te metiste en el andén incorrecto puedas identificarlo fácilmente con sólo saber el nombre de la estación donde te querés bajar: esa estación no figurará en el cartel de ese andén. En segundo lugar, los trenes indican en el frente hacia dónde se dirigen. Y en tercer lugar, una vez a bordo una amable voz por altoparlante hace lo propio.

Otra opción válida (e incluso más económica) es la de los tradicionales buses rojos de dos pisos, a los que se puede ver recorrer las calles de la ciudad de un lado para el otro. También ellos poseen una amplia red y cuentan con la ventaja de poder guiarte en todo momento con Google Maps ya que al ir por la superficie nunca perdés el posicionamiento satelital y podés monitorear el viaje desde tu celular en tiempo real (lógicamente necesitarás tener serivicios de datos para contar con todas las funcionalidades, algo de lo que ya hablamos en este otro post). Eso sí, sobre todo en el centro el tránsito puede ponerse denso y retrasar el viaje.

La gran cuestión de todo esto es cómo pagar estos sistemas, algo que en Londres resulta simple, pero caro. Lo más importante a tener en claro es que, si uno pretende pagar cada viaje individualmente, en caso de hacer dos o más en el día seguramente resulte mucho más oneroso que otras opciones. Existen abonos que permiten ahorrar dinero o fijar valores para viajes por un determinado período de tiempo, y que además sirven tanto para el bus como el Underground, y hasta para los trenes que conectan el Aeropuerto de Gatwick con Londres. Para los turistas, según nuestra experiencia, hay dos opciones que resultan las más convenientes:

Visitors Oyster Card.

Se trata de una tarjeta prepaga al mejor estilo de nuestra SUBE (aunque claro, en realidad es al revés, siendo la nuestra la que replica al sistema europeo). Se puede comprar y recargar tanto en los aeropuertos como en las estaciones de tren y Underground, y tiene un costo de GBP 5 más lo que le quieras cargar. En nuestro caso le hicimos una carga de GBP 30 que nos sirvió para la estadía de cuatro días e incluso sobró, aunque hay que considerar que nosotros caminamos muchísimo. Igualmente, si te quedaste corto, la podés recargar.

El uso de la Oyster es similar al de la SUBE, y se debe marcar el comienzo del viaje y luego el final. De esta forma se debita la tarifa correcta. Además con la Oyster tenés el beneficio del sistema de caps, que podría traducirse como «cima», y que implica que pagás un valor máximo diario por tus viajes. Excedido ese monto, el resto de los viajes que hagas en el día serán gratis.

Travelcard

Se trata de un ticket válido para moverse de forma ilimitada por la ciudad durante el período establecido y por las áreas habilitadas. Este fue nuestro caso para la última jornada del viaje, cuando hicimos noche en el Aeropuerto de Gatwick y queríamos ir a pasar el día a la ciudad. Por GBP 15,90 compramos la Travelcard con validez de un sólo día y para viajar entre el aeropuerto y Londres, y por todas las zonas desde la 1 hasta la 6. De esta forma llegamos desde Gatwick hasta el RAF Museum (link al post) en las afueras de la ciudad a un mejor costo que si hubiéramos utilizado la Oyster.

Las Travelcard pueden ser válidas para diferentes períodos, que pueden incluir un sólo día, una semana, mes, o hasta el año completo. Claro que habrá que hacer un cálculo afinado para asegurarse que utilizaremos todos esos viajes a fin de amortizar el valor pagado. Una ventaja es que aquí también se aplica el sistema de «caps».

Tajetas de Crédito Contactless

El sistema de transporte público de Londres está preparado para utilizar estas tarjetas de crédito, tanto en buses como en subte y tren. Sin embargo no dispongo de una, así que no puedo contarles experiencia alguna al respecto. Cabe destacar que, según supongo, es probable que en este caso no se de el sistema de «caps» por lo que al pagar cada viaje de forma individual se podría llegar a abonar más que con otras opciones. Igualmente, como no pude probar este sistema, en caso de que algún lector lo haya hecho pueden dejar sus comentarios en el post.

Viajar por Londres resulta relativamente fácil una vez que uno entiende y se acostumbra al sistema. Lo mismo pasa para trasladarse desde el Aeropuerto de Gatwick, que cuenta con conexión por tren de forma frecuente durante todo el día, y que funciona a la perfección incluso en el horario de llegada del vuelo de Norwegian, cuyo report pueden leer haciendo click aquí.

Así que a no amedrentarse ante lo inmenso de la red de transportes. Que sea una herramienta para salir del hotel y descubrir rincones nuevos e impensados, en vez de un motivo para quedarse en el mismo lugar con lo ya conocido. ¡No es tan difícil!

Utilización de datos en el exterior: Opción Chip Prepago.

En la actualidad los celulares (o mejor dicho los smartphones) son parte fundamental de nuestro día a día. A través de ellos no sólo nos comunicamos con familiares, amigos y colegas, 00sino que hacemos prácticamente todo: desde leer el diario y navegar por internet hasta pagar las cuentas bancarias. ¡Hasta podés depositar cheques con el celular!

Cuando uno viaja al exterior la esencia de esta dinámica en gran parte no cambia, e incluso estando en un lugar desconocido hay ciertas aplicaciones del teléfono móbil que se convierten en fundamentales. Sin ir más lejos, las aplicaciones de mapas serán críticas para saber dónde estamos y cómo llegar hasta donde queremos ir. Para lograr su funcionamiento óptimo será necesario contar con servicios de datos durante los viajes al exterior, lo cual nos permitirá entre otras cosas optar por la mejor ruta (conociendo la situación del tráfico en tiempo real), saber cuándo pasa el próximo tren o incluso tomar un auto con alguno de los servicios en plataforma como Uber o Cabify.

Para conseguir esto la vía más simple es lógicamente activar el roaming del operador con el que tengamos contratado el servicio en Argentina, pero esto suele ser extremadamente caro. Habrá que revisar si existe algún plan particular que resulte conveniente y, en caso contrario, explorar otras alternativas, para las cuales necesitaremos asegurarnos que el celular esté liberado.

La segunda opción es comprar un chip local cuando llegamos al destino, pero esto tiene algunas desventajas importantes: En primer lugar hay que encontrar dónde comprarlo y trasladarse (digamos, a ciegas) hasta ese lugar. Por otro lado hay que considerar que esos chips suelen ser locales, por lo que quizá nos sirva únicamente para ese país donde lo adquirimos, ergo si estamos de gira por Europa es probable que tengamos que comprar uno diferente en cada país de la recorrida, lo que de seguro no será ni económico, ni práctico.

La tercera opción (y la que contraté yo) es la de comprar en Argentina un chip prepago. Estos se dividen de acuerdo al país o zona en que funcionan, por lo que habrá que revisar cuál es el que debemos comprar; y luego el punto a definir es la cantidad de GB por la que debemos optar, lo cual por supuesto dependerá de qué uso le daremos al celular.

En este sentido, para mi último viaje a Europa yo me incliné por un chip prepago de 12 GB, a un costo de USD 45. Al momento del viaje la otra opción era el chip de 2 GB, que me parecía poco para el uso que estimaba darle, así que me incliné por el de 12 GB aún cuando este último me pareciera demasiado. De hecho no estuve tan errado, ya que finalmente en un viaje de 3 semanas gasté casi 3 GB. Esto fue menos de lo que yo había calculado en un principio, pero tuvo un factor que lo explica claramente: el free wifi.

Algo a tener en cuenta cuando viajamos a Europa es que cada vez existen más lugares donde hay wifi disponible de forma gratuita; una gran diferencia con la situación que viví cuando viajé en 2013. Hoy en día no solo casi todos los locales de comida, café y bares cuentan con este servicio, sino que las estaciones de tren y aeropuertos también lo ofrecen. Incluso a bordo de la clase económica de los trenes nos podemos conectar al wifi, algo que antes estaba reservado para los asientos de primera clase o bien, había que abonarlo aparte. ¡Hasta hay plazas y otros espacios públicos con wifi gratis! En resumen, lejos de restringirme en el uso de datos, usé internet de forma bastante intensiva (especialmente a la hora de desplazarme de un punto a otro) y gasté menos GB de lo que había pensado.

Chequeando hoy la web de Hola SIM, una de las empresas que provee estos chips y en definitiva por la que opté esta vez, veo que la oferta cambió y ahora el chip de 2 GB fue reemplazado por uno de 3 GB que antes no existía. Claramente esa es la opción que me hubiese convenido, aunque claro, con el diario del lunes es fácil afirmarlo, además de que en aquél momento no existía.

El uso del chip es bastante simple ya que cuando llegamos a destino solamente hay que reemplazar el chip local argentino por el que compramos. Es probable que el teléfono lo reconozca sin más y salga andando, de lo contrario habrá que seguir los pasos indicados en las instrucciones que nos dan para setearlo. El Whatsapp (lo que más nos interesa a todos, por supuesto) funciona sin necesidad de hacer ningún cambio (reconoce nuestro número argentino), mientras que para entablar comunicaciones telefónicas la gente tendrá que llamarnos al número internacional que nos provee el chip. El servicio te provee de datos y de cierta cantidad de minutos libres para hacer llamadas.

En Argentina hay un par de empresas que proveen estos chips y si bien las alternativas son bastante similares, puede haber ligeras diferencias en cuanto al precio y la cantidad de datos que proveen, con lo cual habrá que googlear y ver cuál es el producto que mejor se ajusta a nuestro viaje. En todos los casos será aconsejable no derrochar datos, para lo cual al comprar el chip suelen incluir ciertas recomendaciones, pero la más importante es tener en mente que las aplicaciones se conectan a internet constantemente y sin que lo notemos, en lo que se llama «uso de datos en segundo plano». Esta opción puede apagarse, a fin de que el celular sólo utilice datos cuando nosotros activamos tal o cual aplicación. Por supuesto que todas las actualizaciones de sistema y backups en la nube deben estar seteadas también para realizarse únicamente al estar conectados a wifi.

De esta forma es posible (y necesario) contar con datos durante un viaje al exterior sin tener que hipotecar la casa.