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Pasamos una noche en las cabañas de La Vicuñita, en Rodeo, San Juan.

El último punto que tocamos durante nuestro viaje por San Juan y La Rioja, antes de volver a la capital sanjuanina, fue la localidad de Rodeo. Allí se nos complicó un poco conseguir alojamiento ya que si bien es un lugar turístico, fuera de temporada no hay mucho que permanezca abierto. Pero finalmente dimos con el complejo La Vicuñita donde alquilamos una hermosa cabaña.

El complejo es realmente enorme, tanto que para manejarse de forma rápida dentro de él es necesario hacerlo en vehículo. De hecho la encargada se acercó hasta la cabaña que teníamos asignada en moto, medio de transporte que utilizaba constantemente para desplazarse de un lugar a otro.

La Vicuñita cuenta con hotel, cabañas y unas habitaciones estilo bungalows, con lo cual tiene una gran capacidad de alojamiento. Durante la estadía uno tiene acceso al campo de deportes también, donde se encuentran canchas de fútbol y de paddle.

Nosotros nos alojamos una noche en una de las cabañas. La verdad que el precio nos pareció algo caro, pero cuando vimos lo que era reconsideramos esa evaluación. La cabaña era amplia y estaba muy bien equipada. Con capacidad para una familia de 4 personas, quedarnos una sola noche parecía un desperdicio ya que daba para una estadía más larga.

Sin ser enormes, las habitaciones son cómodas, tanto la matrimonial como la de los chicos, con dos camas individuales.

La cocina está bien equipada, así que no será problema cocinarse algo rico allí, o bien en la parrilla del patio.

El complejo cuenta con restaurante, pero fuera de temporada (la cual dura hasta Semana Santa) está cerrado. Por ese motivo no nos ofrecieron desayuno, aunque cuando contratamos por internet decía que estaba incluído en el precio de la estadía, siendo este el único punto en contra que encontramos. Seguro que quién vaya en temporada alta no tendrá este problema.

El antebaño es realmente un detalle de categoría. A tener en cuenta, el servicio incluye las toallas, pero no el jabón ni el shampoo, que habrá que proveérselo uno mismo.

Si bien había wifi, nunca pudimos conectarnos con la clave indicada. Seguramente un problema menor que se habría resuelto rápidamente contactando a la encargada, pero por una sola noche no valía la pena.

La Vicuñita es una gran opción para alojarse en Rodeo. Y si vas a estar varios días, considerá la opción de las cabañas, porque son grandes, cómodas y están alejadas del centro de recepción, así que estimo que aún con el complejo lleno mantendrán un aire de tranquilidad, a mi entender tan necesario en todas vacaciones.

Alojamiento en Vinchina: Hostal El Portal de la Laguna.

Uno de los puntos centrales que queríamos visitar en nuestro viaje de abril pasado era la Laguna Brava, en La Rioja, la que por supuesto tendrá su post exclusivo más adelante en este blog. Se trata de una excursión de día completo, por lo que lo más conveniente  para ahorrarse largas horas en la ruta será alojarse en el pueblo más próximo: Vinchina.

Alojarse en este pequeño pueblo riojano puede ser un tanto difícil ya que la oferta es poca y en líneas generales no están tan preparados para el turismo en cuanto a infraestructura y servicios, pero en nuestro caso finalmente pudimos dar con el facebook del Hostal Portal de la Laguna. La verdad es que al menos fuera de temporada la gente del hostal no suele chequear el facebook regularmente, pero navegando los comentarios encontramos un celular al cual nos comunicamos vía whastsapp, y así reservamos dos noches.

El Hostal Portal de la Laguna es un alojamiento enorme y, podemos decir, correcto, con las comodidades básicas, aunque carente de todo lujo, que es una palabra prácticamente desconocida en esta zona. La austeridad sin embargo no quita lo cortés, y hay que decir que, una vez establecida, Marilyn estuvo siempre atenta en la comunicación y si bien ella no iba a estar en el horario en que llegábamos le dejó encargado a su sobrina el recibirnos.

Tanto ella como el resto del personal del hostal son extremadamente discretos, y uno casi no se da cuenta de su presencia.

Las habitaciones son amplias y modestas. Muy simple, la que nos tocó tenía algún que otro detalle de pintura, y la puerta no quedaba trabada por lo que había que mantenerla cerrada con llave, pero eso se compensaba con la tranquilidad y lo pulcro que estaba todo. Yo soy de esos para los que la limpieza es lo fundamental, y en eso el hostal aprueba el examen.

Las habitaciones rodean un parque enorme (y su piscina). Los árboles y plantas invitan a sentarse al aire libre, lo que también puede hacerse en la galería, donde se ubica además una interesante parrilla.

Adentro, la cocina tiene los elementos básicos para cocinar, disponibles para que el huésped los utilice a gusto. Único detalle que tuviemos en este sentido fue que las fuentes tenían una buena cantidad de grasa, producto de que otros huéspedes claramente no las habían lavado luego de usarlas.  Como en los hostels, aquí rige una regla de oro de la convivencia: lo que se usa, se lava.

El desayuno se sirve en la enorme mesa de la cocina comedor, y quizá sea un punto que se pueda mejorar. Está incluido en el precio de la estadía y es básicamente pan con dulces y manteca, que se acompaña con café instantáneo o té. El tema es que el pan resultó ser poco para los que estábamos alojados aquella mañana, y no había suficiente dulce para todos. Además, la leche es en polvo, algo que personalmente no me gusta.

Para los amantes de la tecnología vale comentar que el wifi en los cuartos (al menos en los nuestros que estaban alejados) andaba muy mal, pero en el comedor era aceptable. Así que ante una necesidad puntual ir con la notebook hasta el comedor será una opción válida.

En el Hostal Portal de la Laguna pasamos dos noches, que es la cantidad justa para realizar la excursión a Laguna Brava, aunque también hay otras visitas para realizar que quizá requieran agregar alguna noche a la estadía. Un alojamiento cómodo y aceptable, para tener en cuenta cuando uno anda por estos pagos riojanos.