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Acerca de Ahicito Nomás Blog

Profesional en comercio internacional especializado en logística aérea, amante de las letras, la historia, los aviones y los viajes. Proyecto de fotógrafo amateur. Ahora también bloggero.

El Cristo de las Sierras, en Tandil.

La ciudad de Tandil es quizá el destino religioso por excelencia de la provincia de Buenos Aires, especialmente durante Semana Santa cuando miles de fieles y turistas se aprestan a visitar el Monte Calvario. Pero su Via Crucis no es la única atracción ligada a la religión en Tandil: desde el año 2014 en que fue inaugurado, el visitante también encuentra el Cristo de las Sierras.

Se trata de un monumento de 10 metros de alto que representa a Jesús con una mano extendida hacia el cielo, y la otra en horizontal, en un gesto de bendición hacia la ciudad que se levanta a lo lejos. Es obra del artista Fernando «Tirso» Pavolini.

Subir hasta el Cristo es una de las tantas actividades que se pueden realizar durante la estadía en Tandil. El ascenso se realiza a pie, por una calle de ripio por momentos bastante empinada, que requiere un pequeño esfuerzo pero que no se puede decir que sea difícil. Subir demandará entre 15 y 20 minutos, a menos que uno se detenga a descansar en alguno de los bancos distribuidos a lo largo del recorrido, o bien a contemplar el paisaje y sacar fotos.

La parada para observar los alrededores y gatillar la cámara fotográfica es, ciertamente, muy recomendable. Es que el Cristo está en lo alto y presenta una vista panorámica única, tanto de la ciudad como del paisaje circundante. Algo parecido en diferentes puntos a medida que se va subiendo, por lo que amerita hacer algunas pausas y levantar la vista del suelo.

En el «Valle de los Ciervos» una bandera argentina que flamea con fuerza llama a sacar la foto. Allí mismo hay un banco estratégicamente ubicado, mirando hacia el paisaje, pero vaya uno a saber por qué, ya no se accede a él para poder tomar un respiro y disfrutar del viento. Un alambrado nos separa, pero es evidente que eso es nuevo y que antes el visitante podía sentarse allí a contemplar la inmensidad.

Desde el Cristo puede apreciarse una vista panorámica de Tandil, incluido el Lago del Fuerte donde destaca «el geiser» disparando agua hacia el cielo.

Un detalle a tener en cuenta es que en todo el recorrido no hay una gota de sombra. Entonces no olvidar gorro y lentes de sol, llevar ropa liviana y clara (si vas un día de calor) y calzado cómodo. Y por supuesto, mejor hacer el paseo en horarios donde el sol no pegue tan fuerte.

Para llegar hasta el Cristo de las Sierras desde Tandil se debe tomar la Av. Don Bosco alejándose de la ciudad, hasta llegar a la intersección con la calle Papa Francisco, donde se dobla a la derecha. Allí se recorren unas cuadras hasta desembocar en el estacionamiento contiguo al punto de acceso. El horario habilitado es de 8:00 a 19:00 según el cartel de la entrada, pero esto es probable que cambie durante el año.

Lógicamente, el acceso es únicamente peatonal. Las personas con movilidad reducida pueden acceder desde la Reserva Natural Sierra del Tigre.

Si conocés Tandil y subiste al Cristo, contame qué te pareció. Y si aún no lo hiciste, podés agendarlo para cuando visites la ciudad. ¿Te animás al ascenso?

Alojamiento en Los Reartes: Cabañas Ecos del Valle

Durante nuestras últimas vacaciones en las sierras cordobesas hicimos base en Los Reartes. Para alojarnos buscábamos unas cabañas cerca del río, con un buen parque para aprovechar el verde y donde pudiéramos cocinar, cosa de no atarnos a horarios de restaurantes que podían interferir con la rutina del bebé. Así dimos con Ecos del Valle, que además, trabaja con Pre Viaje y me devolvía en crédito el 50% del precio de la estadía.

Se trata de un complejo de 5 cabañas (aunque Javier, el dueño, tiene proyectado mudar el salón de juegos y aprovechar ese espacio para instalar una más) con capacidad para entre 2 y 4 personas. Salvo una, que tiene 2 pisos, el resto es en planta baja, algo que para nosotros era fundamental por una cuestión de seguridad del bebé.

La cabaña que nos tocó a nosotros (preparada para 4 personas) estaba muy bien organizada. Se accede a un ambiente amplio donde están la cocina y 2 camas de una plaza. Luego el dormitorio, equipado con cama matrimonial, está en una habitación aparte. Y por supuesto el baño, que si bien como en toda cabaña vacacional es pequeño, está dispuesto a lo largo, por lo cual resulta muy cómodo. La ducha, super amplia para lo normal en una cabaña, es uno de los puntos fuertes del alojamiento.

La cocina está equipada con los implementos básicos, y tanto el horno como el microondas funcionaron sin problemas. En el cuarto hay un armario de buen tamaño que te permite organizar la ropa prolijamente (y al que nosotros, como nos quedamos 10 días, le dimos buen uso). Además, en nuestro caso habíamos pedido algunos implementos extras para el bebé: cuna, sillita y bañera estaban diespuestos cuando llegamos, tal como habíamos pedido en la reserva, casi 3 meses antes.

Un detalle no menor: la cabaña tiene una buena cantidad de toma corrientes. Yo siempre llevo una zapatilla para enchufar celulares y baterías de las cámaras, todo junto. En Ecos del Valle no hizo falta sacarla de la mochila: los tomas sobraban.

Nuestra estadía a mediados de marzo empezó con calor (aunque se la veía linda no usamos la pileta porque preferimos ir al río), pero luego refrescó un poco. La cabaña se ambienta con aire acondicionado frío/calor que está pre seteado por Javier. Ese no lo usamos, pero sí tuvimos que prender el tiro balanceado del cuarto para pasar las últimas noches, y hay que decir que la estufa, así chica como se ve, calefaccionó de diez.

El predio es lo suficientemente amplio para albergar una cancha de voley y otra de futvóley, un espacio con juegos para niños, y bancos diseminados por aquí y allá. Además cuenta con un salón de juegos con mesa de ping pong y metegol. Allí mismo se guardan varias pelotas de diferentes disciplinas que los huéspedes pueden utilizar durante la estadía. Y por supuesto, la pileta que ya nombré.

Cada cabaña tiene un espacio de galería – cochera donde se puede guardar el auto bajo techo, y dond está la parrilla. Además cuenta con Direct TV prepago, y wifi que funciona aceptablemente bien.

La limpieza, tanto del predio como de la cabaña, resultó muy buena. Las toallas se recambian día por medio, y la estadía incluye una primera provisión de elementos de limpieza. Mención especial para el jabón de tocador, en pan como me gusta, y nada de esos chiquitos de hotel que desaparecen después del primer lavado de manos.

¿Cosas para mejorar? Sí, por supuesto. Por la noche el predio en general queda algo oscuro ya que las luces de las galerías no llegan a iluminarlo bien y, además, que se enciendan depende de que haya huéspedes en esa cabaña. Y yendo a los detalles, como la estadía no incluye desayuno, no estaría mal que la cocina estuviera equipada también con una pava eléctrica y una tostadora, por ejemplo.

En conclusión, nos encontramos con un muy buen alojamiento, donde disfrutamos de cada uno de los días que estuvimos. El bebé pudo correr y jugar a sus anchas y de forma segura, y nosotros (cuando no teníamos que correr detrás de él) nos relajamos y descansamos.

Ecos del Valle resulta un lugar a tener en cuenta cuando busques dónde dormir en Los Reartes. Por mi parte, muy recomendable. Para saber más, podes contactar con Javier y Mariana a través de su Instagram, o bien a través de su página web.