Archivo por meses: marzo 2019

Cititour Querétaro, Parada II: El Templo de Santa Rosa de Viterbo.

Como ya hemos contado en posts anteriores, México es un país que está lleno de iglesias. Hay ciudades donde uno no puede caminar dos cuadras sin toparse con una. Querétaro, en particuar, cuanta con un templo que resalta sobre el resto: el de Santa Rosa de Viterbo.

Ya la fachada llama la atención desde afuera por sus formas poco habituales en una iglesia católica. De influencias árabes en el exterior, las formas redondeadas de las que sobresalen extrañas caras que adoptan gestos como burlándose de quién camina por la calle hacen que uno se fije en estos detalles arquitectónicos con atención. Según nos cuenta el guía, la iglesia fue levantada en su momento por un joven de 18 años al que nadie le tenía fé de que iba a finalizar la obra, y estas figuras son su respuesta a todos ellos que no creyeron en él.

Otro detalle de importancia es el reloj ubicado en lo alto de la torre del campanario. Si bien no se nota nada puntual a simple vista, se trata del primer reloj a repetición que llegara a América, así que es toda una reliquia.

El interior de la iglesia también es impresionante, con sus enormes retablos recubiertos de oro. En otras épocas esto era algo normal y Querétaro tenía seis iglesias con este tipo de retablos, pero eso es algo que se acabó luego de las Leyes de Reforma dictadas por Benito Juarez con las cuales el flamante presidente pretendía quitarle poder a la iglesia católica. Hoy, en la ciudad apenas quedan 2 iglesias donde aún puede verse oro genuino en las paredes.

Por momentos uno creería ver telas en las paredes, con sus correspondientes pliegues al colgar prolijamente. Sin embargo es tan solo una ilusión óptica creada con técnicas de hiperrealismo utilizadas para tallar la madera. Allí mismo, debajo de una de esas telas de madera, hay una especie de ventana con un vidrio oscuro que parece una figura espectral. Si uno mira con atención puede descubrir los rasgos de Jesús en esa imagen fantasmal.

Y en la parte de atrás del templo hay otra ventana, pero aunque hoy en día podría considerársela absolutamente desubicada, no tiene nada misterioso. Resulta que contiguo al templo está el convento, y desde allí atrás las beatas (ya que aquí no había monjas) podían presenciar la misa. Por esa ventana tomaban la comunión, siempre cubiertas por un velo negro para evitar mirar al sacerdote a los ojos, ya que eso hubiera sido una herejía.

Y hablando de diferencias entre hombres y mujeres, nos enteramos aquí de un detalle interesante en cuanto a la construcción de las iglesias católicas. No tenía yo la más remota idea de que hubiera templos para cada sexo, pero resulta que así es. Los que tienen forma de cruz, con una nave central flanqueada por dos alas, son iglesias construidas para los hombres, donde uno ingresa en dirección al altar. En cambio los templos con forma de caja (sin alas laterales) están dedicados a las mujeres, y en estos casos uno entra de costado, sin poder ver el altar al primer momento, ya que Eva sale justamente de la costilla de Adán.

La curiosa historia del Templo de Santa Rosa de Viterbo comenzó en 1670 de la mano de tres hermanas que decidieron convertirse en monjas, para lo cual construyeron celdas en su propia casa a fin de comenzar a dedicarse a la oración y a ayudar a los niños del lugar. Casi 30 años después lograrían que se construyera una capilla, que sería el primer paso definitivo para llegar, en el año 1752, a terminar la obra que hoy todos podemos visitar.

Eso sí, mejor visitarlo siempre en horas de día, porque según la leyenda por los pasillos de la iglesia y el convento suele caminar el fantasma de la monja blanca, que se baja del cuadro colgado en una de las paredes del convento y puede aparecerse en cualquier momento, justo al lado tuyo.

Por las dudas, luego de contemplar todo con atención, nosotros seguimos viaje hacia la siguiente parada del cititour. Si querés acompañarnos, te esperamos en los próximos posts!

El autor de la foto de portada es AlejandroPZ

Alojamiento en Miami: El excelente Provident Doral at the Blue.

Para el fin de semana que pasé en Miami por mi cuenta tuve que buscar hotel por mi mismo, tarea poco fácil por la gran cantidad de oferta. Lo primero fue definir un tope para el presupuesto que quería gastar y luego, con ese filtro ya realizado, decidir la zona y el tipo de alojamiento que quería: algo céntrico o cercano a las áreas turísticas que me interesaban, o algo más tranquilo, como para relajarme y disfrutar la estadía a pleno, aunque fuera algo más alejado.

Como había decidido alquilar auto no me preocupó para nada el tema de la distancia y opté por buscar un alojamiento tranquilo. Doral es una zona residencial de Miami, con mucho verde y canchas de golf. La oferta del Provident Doral at the Blue me parecía muy buena, y en cuanto a precio había una oferta que lo hacía imbatible.

Más que de un hotel se trata de un barrio privado, lindero a un campo de golf. Estos dos factores le dan una amplitud y tranquilidad increíbles. Si lo que buscas es relajarte, indudablemente este lugar en una excelente opción. Para ingresar al predio habrá que pasar por el control de seguridad, como en cualquier country, donde el guardia deja registro de las visitas. Una vez hecho el checkin, en la recepción te entregan un letrero para mantener a la vista dentro del auto, indicando que tenés permitido circular y estacionar en el predio, y las fechas de tu estadía. Luego, cada vez que necesites entrar al complejo, solamente con mostrar el cartel basta.

El primer edificio que se ve al entrar corresponde a la recepción, y más al fondo está el bar donde se puede desayunar, cenar, o incluso tomar algo. Las habitaciones están en los demás edificios, a los que se llega avanzando por la calle interna. Es importante destacar que la mayoría de los cuartos están alejados, así que lo mejor es no olvidar nada en la recepción, y consultar todo lo que se necesite. De última, siempre se podrá llamar por el interno para evitar tener que caminar varias cuadras para saldar una simple duda.

Justo después del edificio central está la piscina. La verdad que se la ve muy bien, pero durante mi estadía estaba clausurada por mantenimiento. Igual le saqué foto, aunque tuviera la faja de peligro, porque la iluminación a la noche bien valía la pena. Pero el Provident Doral no iba a dejar un huesped a gamba, así que en reemplazo de la piscina propia al hacer el check in me entregaron un voucher para hacer uso de la de un hotel cercano.

Pero vamos ahora a lo que nos interesa. Cada uno de los edificios tiene varias habitaciones distribuidas en sus dos pisos. A no preocuparse que están equipados con ascensor para subir y bajar el equipaje, pero luego para el uso diario es más rápido usar las escaleras. Las habitaciones son ENORMES y super amplias. (Sí, tiene que escribirse con mayúsculas). A lo largo se ingresa a un muy pequeño recibidor, al que le sigue la cocina. Luego viene el cuarto en sí y en el mismo ambiente hay un living con comodísimos sillones para tirarte a mirar tele, y una mesita con sillas como para sentarte a comer algo. Por último un muy amplio balcón, dotado también de su mobiliario.

El Provident Doral funciona como una especie de apart hotel, y está equipado por completo. La cocina cuenta con una heladera que debe ser el doble de la que tengo en casa, vajilla, cafetera, microondas y hasta lavavajilla. Los armarios cubren gran parte de la pared, son enormes y dentro uno encuentra tabla de planchar y caja fuerte apta para guardar la laptop. Para el confort hay una tele que es coherente con el tamaño de la habitación y equipo de audio. El wifi es gratis, y funciona de maravilla.

Pasando al baño nos encontramos con dos lavabos en lugar de uno (todavía no entiendo para qué). De un lado está la bañera con hidromasaje, del otro el inodoro y la ducha, ambos cerrados con mampara de vidrio. La ducha es complicada y me llevó un buen rato entender el funcionamiento: no había caso, el agua salía por la manguera en vez de la regadera, hasta que de tanto probar dí con que hay que darla a la canilla sin asco ni temor, casi que parece que la vas a desenroscar y caerá al piso. Y ahí si, una ducha de lujo con semejante regadera. El único problema que le encontré es la incomodidad de no tener dónde colgar el toallón, por lo que termina tirado sobre la puerta de vidrio.

Cuando hablo del baño me gusta aprovechar para comentar algo sobre la limpieza, algo que me parece fundamental, y es lo primero que me fijo en un alojamiento. En el Provident Doral es un 10 felicitado.

Me di el lujo de probar suerte en el bar restaurante del complejo, The Chophouse 5300. Cuando te chequeas como parte de la bienvenida te dan una tarjeta con descuento del 20% para cenar, así que había que aprovechar a ver cómo era. Si bien me tentaba cenar en las mesas de afuera, con vista a la piscina, el calor y el hecho de que el aire acondicionado estuviera a una temperatura coherente me decidieron por sentarme en el salón. La atención fue excelente, ágil y atenta. La comida muy buena, y se la puede ver en la foto. Y el precio, aún si no tuviera el descuento, para una comida rápida es aceptable considerando el hotel donde estamos alojados.

Otro factor interesante para optar por este hotel es su ubicación: si bien está en una zona residencial, se encuentra muy cerca del Dolphin Mall. Quizá si tu idea es hacer vida de playa te convenga buscar algo más cercano a la arena, pero si lo que querés es relajarte, aprovechá un de los cómodos sillones y disfrutá la estadía.