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Visitamos el Museo Marítimo Nacional de Chile, en Valparaíso.

En el Paseo 21 de Mayo, allí donde los puestos de artesanías se amontonan en cuanto salís del ascensor, y desde donde se tiene una increíble vista del puerto, y de la ciudad de Valparaíso creciendo desde la orilla del Pacífico hacia lo alto de la montaña, allí mismo está el ingreso al Museo Marítimo Nacional, uno de los lugares que todo visitante que quiera conocer de la historia chilena tiene que visitar.

Timon Torpedero Tte Rodriguez

El timón del torpedero Teniente Rodriguez es una de las piezas de colección del museo.

El museo que en sí comenzara su historia a bordo del mítico Huáscar, el buque peruano que fuera capturado por los chilenos durante la Guerra del Pacífico, y que sirviera a la armada trasandina hasta que fuera anclado en el puerto de Talcahuano como museo, hoy en día funciona en la ex Escuela Naval, en Valparaíso, siendo el primer museo nacional de Chile en encontrase fuera de Santiago, la ciudad capital.

Busto

Arturo Prat Chacon tiene su sala dedicada en el Museo Nacional.

La recorrida se puede hacer de forma individual, sin guías, siguiendo simplemente los aclaraciones en las distintas salas que se van visitando. En general cada sala tiene una temática particular, destacándose al comenzar la sala Bernardo O’Higgins, dedicada al nacimiento de la armada, y en cuyo centro la estatua del prócer controla la situación.

O'Higgins señala

O’Higgins señala la pintura que retrata el triunfo argentino-chileno en la Batalla de Chacabuco, frente a los realistas.

Otra sala particular es la Cripta al Loor de Chile, donde con un llamativo y solemne diseño semicircular, se le rinde homenaje a los héroes chilenos de la Guerra del Pacífico, cada uno con su respectivo retrato.

Sala de retratos

En la cripta se respira un aire particular que obliga a bajar la voz frente a los retratos de los combatientes.

Es un museo donde la historia tiene ocupa un lugar central, y por supuesto, predomina todo lo que tenga que ver con el costado marítimo de los hechos, pero esto no quita que haya también reliquias de otros ámbitos, como la bandera del Ejército Libertador del Perú, que ya en ese entonces llevaba los colores de la actual insignia de Chile.

Bandera Ejercito Libertador Peru

La bandera del Ejército Libertador del Perú, donde las estrellas representan a Argentina, Chile y Perú.

Otro objeto en exhibición que merece especial atención es el reloj del edificio de la Intendencia de Valparaíso, colgado en la pared y en el cual se puede ver claramente la marca de una bala de cañón que lo impactó el 31 de marzo de 1866 durante el bombardeo de los españoles a la ciudad.

Reloj baleado por cañon

El reloj de la Intendencia de Valparaíso, bombardeado por los españoles durante la Guerra de la Independencia.

El Museo Marítimo tiene una particularidad digna de destacar especialmente: el “Ver sin Mirar”. Es un servicio que permite que los discapacitados visuales interactúen con las exposiciones y, de alguna manera, puedan disfrutar ellos también del museo. Las típicas láminas informativas tiene su copia en lenguaje braile, y además, en algunos puntos de la exhibición, hay réplicas de las piezas de colección para que los ciegos las puedan tocar, y “ver con sus manos”. Una gran iniciativa que debería tomarse como ejemplo a replicar.

Ver sin mirar

El sistema Ver sin Mirar está señalado allí donde está disponible, haciendo el museo accesible a más personas.

Donde sí vas a necesitar mirar es en la Sala Cochrane, ya que allí hay una enorme maqueta que representa la Bahía del Corral y donde se indican sus defensas. En un panel al costado de la maqueta están fechadas las fechas y horas en que se tomaron cada una de esas defensas, y presionando el botón correspondiente una luz que se enciende en la maqueta marca el punto exacto dónde se produjeron los hechos.

Bahia del Corral 1820

La maqueta de la Bahía del Corral, tal como era en 1820.

Aca apretando varios botones a la vez, intentando que lo veas mejor…

Maqueta iluminada

El museo tiene dos pisos, aunque cuando fuimos nosotros sólo la planta baja estaba habilitada, motivo por el cual no nos cobraron la entrada, y además de las salas tiene un patio central donde también se exhiben cañones, mascarones de proa de buques históricos, y otro tipo de piezas.

Mascaron Proa Esmeralda

El mascarón de proa de la corbeta Esmeralda, una de las protagonistas de la Guerra del Pacífico.

Alguna de ellas son un poco más modernas que el resto…

Estamos bien los 33

“Estamos bien los 33” también tiene su lugar en el Museo Marítimo Nacional.

En definitiva, si estás con tiempo por Valaparaíso, te gustan los museos, la historia y los barcos, el Museo Marítimo Nacional es una excelente opción.  Está abierto de martes a domingo de 10 a 17.30 hs, como así también los lunes feriados.

Patio del museo

¡Hasta la próxima publicación!

Valparaíso: Fascinante ciudad multicolor de escaleras y ascensores sobre el Pacífico.

Durante mi última visita a Santiago de Chile con motivo de la FIDAE 2016 hubo tiempo para hacer algo de turismo, y como no podía ser de otra manera, aprovechamos el día libre para salir de la ciudad capital chilena y tomarnos el ómnibus hasta uno de los lugares que más me gustan del país vecino: la ciudad de Valparaiso.

Valpo Adelante

En la ruta, rumbo a Valparaíso.

Valpo, como tradicionalmente se la conoce, es una ciudad literalmente construida en la montaña, surgida como puerto de la ciudad capital de Chile por decisión de Pedro de Valdivia en 1544, y no habiendo sido oficialmente fundada nunca, hoy ostenta el título de Patrimonio de la Humanidad.

Vista desde el paseo

Vista del puerto y la ciudad, desde el Paseo 21 de Mayo, incluyendo el “taller flotante” anclado en medio de la bahía.

Así se la ve a lo lejos (y a lo alto) cuando estás llegando por la ruta desde Santiago.

Llegando a Valpo

Llegando a Valparaíso, se divisan las casas en la ladera de la montaña a lo lejos.

Se trata de uno de los lugares más autóctonos que puedas encontrar, allí donde las innovaciones de la arquitectura moderna no han llegado a alterar la fisonomía de una ciudad con casas de colores vivos y aspecto humilde, entre las cuales están diseminados sus famosos ascensores: esas casillas de madera que suben y bajan por las laderas permitiendo que te ahorres alguna que otra de las felizmente cansadoras calles en forma de escaleras.

Ascensor

El ascensor del Paseo 21 de Mayo corre por los rieles, ya sea de subida o bajada.

Por algunas monedas, uno podrá utlizar los ascensores, ya sea hacia arriba o hacia abajo. Una experiencia que todo aquél que visite Valparaíso tiene que tener.

Acceso Ascensor

300 pesos chilenos es lo que cuesta tomar el ascensor.

También son tradicionales los trolebuses. Pintados de verde dan una gran vuelta por toda la ciudad. Atados a los cables que surcan sus calles y marcan a todo el mundo el recorrido, serán una buena opción para moverse desde la terminal de ómnibus hasta las zonas turísticas, cercanas al puerto y la aduana.

Trolebuses de Chile

El característico trolebus verde recorre la ciudad “colgado” de los cables.

Si se tiene oportunidad, también es recomendable hacer un paseo a bordo de los trolebuses, que en algún punto te hacen acordar a los viejos colectivos de Buenos Aires.

Interior trolebus

En el interior del trolebus (también verde) hay que compartir asientos muy pequeños, aunque bien mullidos.

Yo soy de los que piensan que la mejor forma de conocer una ciudad es caminándola, pero Valparaíso no te deja opción: si no la caminaste y no te internaste por sus escaleras y pasadizos, no te atrevas a decir que visitaste Valpo. El Paseo 21 de Mayo, justo sobre el puerto, es uno de los puntos más tradicionales de la ciudad, pero la cosa no se termina allí, sino que recién empieza: hay mucho más por recorrer, y sobre todo, por vivir.

Paseo 21 de mayo

Así se ve la ciudad extendiéndose por la montaña desde el tradicional Paseo 21 de Mayo.

Porque a Valpo hay que vivirla. Si estás corto de tiempos no dudes en hacerte una corrida desde Santiago y pasarte el día aquí, pero si tenés la oportunidad, no dejes de pasar una o dos noches en esta ciudad. Caminarla cansa, pero seguramente no tanto como para no salir a tomar algo a la noche. Si es así, tomate un tiempo para contemplar el cielo y las luces de la ciudad a la orilla del mar.

El puerto

En el puerto atracan todo tipo de barcos: desde buques containeros y a granel, hasta lanchas pesqueras y turísticas.

El puerto es uno de los atractivos principales, y en mi caso me puedo quedar horas viendo operar los buques en primer plano, especialmente con las luces prendidas a la noche. Pero durante el día también se pueden hacer excursiones en lancha para ver la ciudad desde el mar.

Pacífico al fondo

El colorido caserío de Valparaíso, que te hace recordar el barrio porteño de La Boca, con el Pacífico detrás.

Un buen momento para ir a Valpo es durante Año Nuevo. La ciudad entera sale a las calles a festejar, y desde los buques de guerra que salen de puerto hacia la bahía, el show de fuegos artificiales sobre el mar resulta impresionante. No estuve allí para vivir ese momento, pero se de muy buena fuente que es una experiencia que vale la pena tener.

Escaleras de Valpo

Una de las tantas escaleras de Valpo. Esta convertida en mural, en el Hostal Bella Vista.

No sólo las escaleras son características de esta ciudad portuaria, sino que también están los murales, algunos de los cuales están hechos en los escalones propiamente dichos. Si se va con tiempo se podrá recorrer el “museo a cielos abiertos” pasando de mural en mural mientras se recorren las calles de la ciudad. Una buena alternativa será pasar por allí “de bajada”, de vuelta de la imperdible visita a La Sebastiana, la casa de Pablo Neruda, desde cuya increíble alcoba vas a darte una idea de cómo era que el poeta chileno se inspiraba.

Caras de Valpo

Rostros autóctonos de Valparaíso. Algunos de pintura sobre el concreto. Otros de carne y hueso.

Si no conocés Valparaíso, tenés que ir. Y si aún no te imaginás cómo es una ciudad en las colinas frente al Océano Pacífico, con angostos pasadizos y calles de escaleras, tomate 10 minutos y mirá este video que te dejo, donde estos locos con un par de bicicletas y una docena de Go Pro te la muestran de una forma más que especial.

No hay nada más qué decir. Valpo es un lugar increíble. Sólo queda que vayas y lo conozcas.