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Viajando en la cabina económica del B787 Dreamliner de Lan.

Como ya les comenté, había demasiado material sobre este vuelo para incluirlo en un sólo post. Así que en el anterior pudieron enterarse de los detalles de lo que fue la espera en Ezeiza, la aparición repentina de los C-17 Globemaster que transportaban todo el equipamiento que trajo Obama en su primer visita a la Argentina, y lo que fue el vuelo en sí. Hoy nos toca revisar los detalles del avión, que además, se trataba del matriculado CC-BGH.

C-17 estacionado en pista 05-23

Al momento del vuelo, lunes 21 de marzo de 2016, el BGH era el avión más nuevo de la flota de Lan Airlines, con apenas dos meses de operaciones (o ni siquiera,  ya que los dos meses los cumplió el 25 de marzo). Al momento de publicar este post esto ya no es así, ya que algunos días después Lan recibiría otros dos B787 “cero horas”, los CC-BGI (el 24/3) y el CC-BGJ (el 31/3) y por el lado de los equipos de fuselaje angosto, el A321 matriculado CC-BEJ, entregado el pasado 4 de abril.

El BGH

Todavía con olor a nuevo, abordé el BGH y me senté en uno de los 283 asientos que tiene disponibles en la clase turista. Aún sin gozar del enorme espacio de alguno de los 30 asientos de Business, el de Economy me resultó muy cómodo, aunque claro, mi escasa estatura ayuda en ese aspecto.

Abordando

Como conté en el reporte de vuelo, la duración de la batería estaba siendo todo un tema, pero la gente de Boeing pensó en eso y lo resolvió. En la parte de abajo de los asientos, a la altura del apoyabrazos, hay toma corrientes aptos para múltiples enchufes, donde podés cargar la batería, ya sea de la laptop, el celular, etc. Un detalle es que sólo están activos durante el vuelo, y de eso te das cuenta porque están iluminados.

Enchufe

Otra alternativa es cargarla desde la conexión USB debajo de la pantalla, como hice yo pensando que los enchufes de abajo no funcionaban. Un detalle es que la carga desde el USB está activa en todo momento.

Pantallas

La mesa para la comida tiene un detalle que realmente agradecí: un soporte para “colgar” el vaso plástico. Un detalle tan ínfimo se torna muy útil en un contexto de espacio reducido, y si bien en el vuelo a Santiago el servicio fue únicamente un snack, en los viajes largos donde se sirve comida en bandeja el ahorro de espacio en esa superficie será importante. Además, la mesa plegada tiene otro soporte similar en su parte externa, lo que implica que cuando te quedás con la bebida después de que pasaron a retirar la basura, no tenés necesidad de dejar la mesa abierta sólo para apoyar el vaso, ni de ponerte a jugar nerviosamente con él pasándolo de una mano a otra, sin saber bien qué hacer. Lo colgás y listo. (Inentendible cómo no se le ocurrió a nadie antes en tantos años de aviación comercial, no?).

Snack

La iluminación del avión es todo un show, ya que varía de acuerdo a la fase del vuelo en la que se está, cambiando las tonalidades y tornando el vuelo más placentero. Va desde un blanco azulado al momento del embarque y desembarque, hasta un azul profundo para la fase nocturna, pasando por un azul con rosa utilizado cuando los TCP están en actividad por los pasillos. Con este sistema de iluminación, el avión no apaga las luces durante despegue y aterrizaje, sino que las atenúa con ciertas tonalidades, creando un clima especial. El problema se da cuando uno quiere sacar fotografías nocturnas a las luces de la ciudad y el aeropuerto, ya que el reflejo en la ventanilla hace que salga uno mismo.

Iluminacion vuelo nocturno

El sistema de entretenimiento es algo a lo que le dediqué algún tiempo de investigación. Las pantallas individuales son táctiles, tienen muy buena reacción y una definición de alta calidad. El sistema es bien completo, e incluye películas, series y programas de TV, música y juegos. Como se trataba de un vuelo de corta duración no quice empezar ninguna película para dejarla por la mitad, así que opté por la música y me dispuse a leer, para lo cual me encontré con un problema: no había de dónde prender la luz individual. Enseguida noté que tampoco había botón para llamar a los tripulantes, así que volví a meterle mano a la pantalla, donde encontré las dos opciones en el menú de AJUSTES.

Pantalla con controles

Los portaequipajes superiores son más amplios que los habituales, por ejemplo del B777, y seguramente no haya necesidad de llevar nada debajo del asiento de adelante. Yo no lo necesité, pero claro, viajaba con la gran ventaja de ser el único en mi fila de tres asientos, así que espacio es lo que me sobraba.

Iluminacion tono rosa

Las ventanillas, tal como en la clase Business, no cuentan con cortinas, sino que se oscurecen o aclaran digitalmente, como se puede observar en la foto de arriba.

Una vez más, volar en el B787-9 de Lan ha sido una experiencia satisfactoria. El vuelo fue sereno y los motores casi no se escuchaban. Y el aterrizaje en Santiago fue muy suave también, aunque esto seguro fue mérito del piloto. ¡Espero que vos también aterrices la semana que viene serenamente en el próximo post de Ahicito!

Reporte de Vuelo a Santiago de Chile con Lan en clase turista del B787.

En marzo pasado me tocó volar a Chile por trabajo, y una vez que me confirmaron las fechas del viaje pude revisar los vuelos disponibles y elegir el más acorde. Si bien podría haber elegido uno más temprano para no llegar tan tarde, eso hubiera supuesto cortar el día por la mitad y no aprovechar gran cosa ni en Buenos Aires ni en Santiago, pero por sobre todas las cosas, significaba también perderme la oportunidad de subir nuevamente al Boeing 787. No lo dudé y opté por la salida de las 18:30 horas desde Ezeiza. En mi anterior viaje laboral a Miami con escala en Santiago había tenido la suerte de conocer la Business Class tal como te mostré en este post. Ahora era el momento de descubrir la parte trasera de este hermoso avión.

Hacer el reporte del vuelo en sí y la revisión de la cabina Economy en un mismo post hubiera sido demasiado, por la cantidad de cosas a contar y fotos a mostrar. Así que en este post hablamos del vuelo y el servicio a bordo; y mañana sale un post especial con los detalles del avión.

Sol poniendose

Mientras nuestro B878 Dreamliner levanta vuelo por RWY11, el sol se esconde en el horizonte.

Llegué al aeropuerto con las tres horas reglamentarias de anticipación e hice el check in de forma muy rápida. En el mostrador me consultaron si tenía vuelo de conexión, y siendo que así era pero no me acordaba el número del vuelo, el muchacho lo buscó en el sistema y finalmente me dió los boarding pass para ambos tramos. Todo esto a pesar de que yo pasaba la noche en Santiago y conectaba recién al día siguiente.

Spotting - Banana Podrida

Uno de los que pasaron por Ezeiza mientras yo esperaba: el B737 “Banana Podrida” de Gol.

Hice migraciones y seguridad sin demoras ni inconvenientes y enseguida me encontré en el área de pre-embarque. Habiendo hecho la parte burocrática tán rápidamente, y en pleno horario laboral, me senté en uno de los bares y adelanté varias cosas laborales. Con el celular a full, luego de una extensa demora se dignaron atenderme y me trajeron una Coca… caliente. Quizá el mozo habrá notado mi cara, pero enseguida me trajo la cuenta y un vaso con hielo, sin que yo le dijera nada.

Cargando el celu

Las mesas para cargar celulares no estaban funcionando en la Terminal A de EZE. Tenés estos tomas contra el vidrio.

En poco tiempo la batería del celular bajó lo suficiente como para empezar a buscar dónde cargarlo. Antes de sentarme en el bar había recorrido casi toda la terminal en busca de los puntos de carga de baterías, encontrando que cada tanto hay dispuestas unas mesas con enchufes, pero que todas estaban inhabilitadas. Por suerte, descubrí una chica que tenía mi mismo problema y lo resolvió con unos tomas que están cada tanto sobre el ventanal que da a la pista. Ahí cargué el celular lo suficiente como para luego aprovechar el poco tiempo que restaba para spottear un poco y encontrarme con el “Banana Podrida” de Gol, y con la elegante Reina de los Cielos de Lufthansa.

Spotting - Reina LH

La Reina de Lufthansa, cargando la comida para los pasajeros que cruzaban hasta Frankfurt, también presente.

Finalmente vi carretear por plataforma la inconfundible silueta del B787 con los colores de Lan que para mi sorpresa giró hacia la terminal y estacionó a metros de donde yo estaba. Como había hecho el check in tan temprano mi boarding no indicaba puerta alguna, ya que aún no estaba asignada. La aparición del Dreamliner me ahorró el trabajo de tener que buscar el gate correcto por las pantallas de información.

Aparece el B787

Hace su aparición la estrella del post: El Boeing 787 Dreamliner de Lan, que resultaría ser el BGH, el último entregado.

Estaba guardando el celular después de la sesión de fotos obligadas al avión que me llevaría, cuando vi algo que hizo que “no me alcanzaran las manos” para volver a sacarlo, setear la cámara y disparar. Muy tranquilamente, por detrás del B787 estacionado en el gate, taxeaba un C-17 Globemaster de la Fuerza Aérea de Estados Unidos; uno de los cinco que habían quedado en el país a la espera de la visita del presidente Obama.

C-17 detras del B787

El 787 pierde protagonismo cuando, por detrás de él, pasa taxeando uno de los C-17 Globemaster que trajo Obama.

Feliz con esa captura, abordé el avión y me senté en el asiento asignado, que por supuesto era ventanilla. Desde allí pude disfrutar el despegue, y grabar este video que tiene su instante de emoción adicional cuando, en plena carrera de despegue, cruzamos la ex pista 05-23 donde estaban estacionados todos los C-17 Globemaster.

El despegue se dió con media hora de demora por la pista 11, lo que me permitió unas buenas vistas de la Autopista Ezeza – Cañuelas y la zona de Canning.

Despegando

En el aire. Cruzamos la autopista y viramos levemente a la derecha con dirección a El Patio de Canning.

Y a @PabloK75, que estaba enterado de mi partida, le permitió ver cómo lo saludaba desde la ventanilla al pasar sobre El Patio.

El servicio abordo de la gente de Lan fue, como de costumbre, excelente. El snack no tenía opciones y contaba de un sandwich de jamón y queso y un Bon o Bon de postre, que es todo un detalle, pero en definitiva, habiendo conocido lo que se sirve en Business, el sandwichito tiene gusto a poco. Para acompañar me pedí un café con crema y un jugo de naranja.

Snack

El servicio de Economy es apenas un snack, incomparable con la cena que se sirve en Business de ese mismo vuelo.

El vuelo hasta Santiago es muy corto, por lo que jugué un poco con el sistema de entretenimiento como para conocerlo un poco más, pero sin elegir al principio nada en particular. Finalmente opté por escuchar algo de música, mientras aprovechaba el tiempo para leer un libro que me había llevado.

Avanzado el vuelo, el comandante anunció que estábamos próximos al cruce de coordillera, por lo que las TCP se apresuraron a ordenar la cabina y guardar los carritos del servicio. Por el horario, la ventanilla lo único que mostraba era oscuridad, y momentos después ya estábamos aproximando al aeropuerto para un muy suave aterrizaje.

Manto de nubes

En migraciones hice los trámites muy rápidamente presentando únicamente el DNI tarjeta que venía con la versión DNI librito celeste (o sea no el último). La agente de la PDI me consultó si era la primera vez que entraba a Chile, lo que me sorprendió porque pasé varias vacaciones en el país trasandino. Luego de buscar un momento encontró mis entradas anteriores en el sistema, y me autorizó ésta entregándome una boleta de migraciones que luego debería presentar al salir.

La cabina Economy del B787, en plena operación de desembarque de los pasajeros, como adelanto del próximo post.

La cabina Economy del B787, en plena operación de desembarque de los pasajeros, como adelanto del próximo post.

Luego de migraciones se recolecta el equipaje despachado y se pasa por los scanners, donde hay personal tanto de aduana como de sanidad. Allí se entrega obligatoriamente el formulario de aduanas que te dan para llenar en el avión. Por mi parte, sin mayores novedades ni contratiempos, seguí mi caminata hasta la salida a la zona pública, donde el transporte contratado por la empresa me esperaba con un cartelito para llevarme hasta el hotel.

Del tremendo hotel en que pasé la noche en Santiago hablaremos próximamente. Lo mismo que de los detalles del B787, que salen en el post de mañana. ¡No te lo pierdas!