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El Museo de la Ciudad de La Rioja

Ubicado a unas cuadras de la plaza principal, el Museo de la Ciudad de La Rioja funciona hoy en día en la que antiguamente fuera la Estación Sanitaria Federal Dr. Pelagio Luna, inaugurada en 1922 por la gobernación provincial como lugar de asistencia sanitaria para erradicar enfermedades endémicas y epidémicas, en el marco de un proyecto nacional motorizado por el entonces presidente radical Hipólito Yrigoyen. Como curiosidad, los baños públicos con los que contaba fueron los primeros en tener agua caliente en toda la ciudad.

Actualmente el museo cuenta con 6 salas cuya recorrida, a menos a simple vista, no tiene un hilo conductor, a pesar de lo cual cada una de ellas tiene valor en sí mismo y resulta interesante a nivel individual.

La primer sala está dedicada a Pelagio Luna, radical riojano que llegó a la vicepresidencia de la nación y que le da nombre a la estación sanitaria.

La segunda sala resulta interesante visualmente, pero también es importante a nivel local. Se trata de una réplica de cómo se veía en su época la confitería La Ópera, un lugar muy tradicional de la ciudad que funcionó entre 1930 y 1967. El mobiliario es original, y fue donado al museo por el dueño del lugar luego de su cierre. En las paredes el visitante encontrará fotos y artículos periodísticos de la época que muestran cómo era La Ópera cuando funcionaba. Sin dudas, se trata de una sala especial, donde uno se siente transportado en el tiempo a aquellos años donde estas mesas se llenaban de gente.

La tercer sala es la más importante a nivel histórico. Está dedicada a la Batalla del Pozo de Vargas, acaecida el 10 de abril de 1867 en la ciudad de La Rioja, y en la cual los unitarios de Taboada se impusieron ante los federales de Felipe Varela y torcieron definitivamente a su favor el curso de la historia. Con la derrota de Varela cayó el último bastión del federalismo.

La cuarta sala muestra diferentes elementos médicos que se utilizaron cuando la posta sanitaria estaba en funcionamiento, mientras que la cuarta cuenta con una muestra de juguetes y da testimonio de su evolución a través del tiempo. Finalmente, la última sala está reservada a Monseñor Angelelli y su asesinato perpetrado a manos de los militares en tiempos de la dictadura.

El Museo de la Ciudad comparte predio con el Museo de Bellas Artes, al que se accede con sólo cruzar el patio. La visita (en marzo de 2020) costaba $40, pero ese bono servía para visitar el resto de los museos con un 50% de descuento, siempre que fuera dentro de las 24 hs. de haber realizado la primer visita. Los museos incluidos en este sistema, además del de la ciudad, eran el Museo Rosario Vera Peñaloza (que tendrá su post próximamente), el MOC y el Museo de Bellas Artes.

En tiempos de pandemia el Museo de la Ciudad de La Rioja está realizando algunas actividades, pero siempre será conveniente averiguar con ellos las novedades y horarios actualizados, para lo cual recomiendo contactarlos a través de su página de Facebook.

Dirección: Pelagio B. Luna 248, La Rioja.

 

 

El Hotel Pucará de La Rioja capital.

Durante nuestra estadía en la ciudad de La Rioja nos alojamos en el Hotel Pucará, un tranquilo establecimiento familiar más que recomendable.

Ubicado en pleno barrio, el Pucará tiene la ventaja de estar en un lugar tranquilo que permite el descanso, sin estar demasiado alejado del centro de la ciudad. Hasta la Plaza 25 de Mayo, centro neurálgico de la capital riojana, serán unas 10 cuadras caminando, o un par más en auto (por las calles de sentido único).

Para los que lleguen en auto el hotel cuenta con un pequeño garage donde, a pesar del reducido espacio, el dueño se las ingenia para acomodarte el auto con un sistema de vallet parking. Pero incluso, por la noche, quizá ni siquiera sea necesario que saques el auto, porque a pesar de no estar en el centro, en los alrededores hay muy buenos establecimientos gastronómicos, algunos de los cuales incluso te hacen descuento presentando la tarjeta del Pucará. Así que será cuestión de consultarle a los dueños sobre alguna recomendación para comer, quienes siempre están atentos a darte sugerencias.

El hotel es muy moderno, y se nota en su decoración y arquitectura. El mayor inconveniente que presenta es que para acceder a las habitaciones hay que subir una escalera, lo que lo hace incómodo a la hora de llevar y traer las valijas, pero una vez en la habitación nos encontramos con un lugar que, aunque no es amplio, está muy bien pensado y aprovechado.

 

Al ingresar teníamos un pequeño pasillo de acceso en el cual había un placard empotrado, dentro del que está la caja fuerte, que aunque es pequeña y no sirve para guardar una laptop, sí será de utilidad para dejar seguros los pequeños objetos de valor que no queramos llevar encima mientras paseamos por la ciudad.

 

La cama es grande y super cómoda. Fue realmente un placer descansar allí, con el aire acondicionado prendido, obviamente, porque con el calor riojano se vuelve un implemento indispensable. Además el hotel cuenta con un wifi que funciona muy bien y TV por cable. Para la comodidad de los visitantes, frente a la cama, empotrado en la pared hay una pequeña cava de vinos que podría llegar a utilizarse a modo de refrigerador para mantener frescas las bebidas, y el espacio de guardado está dado por un hueco en la pared, equipado además con un toma corriente donde cargábamos los celulares.

 

Haciendo gala de modernidad, las ventanas son largos rectángulos con un vidrio fijo que no se puede abrir, y que para lograr oscuridad e intimidad están equipados con cortinas blackout. El baño sí es amplio y muy cómodo, aunque al tener un pequeño escalón triangular para entrar y salir de la bañera habrá que tener precaución al hacerlo. La limpieza, tanto en la habitación como en las áreas comunes, es excelente. Durante nuestra estadía todo brilló, siempre.

 

El desayuno que ofrece el Pucará es muy completo también. Cuenta con facturas de grasa y medialunas, con manteca y mermeladas para untar. La bebida hay que pedirla y el personal del hotel te la trae a la mesa. En mi caso pedí café con leche, que viene acompañado con un vasito de soda y un jugo de naranja natural que estaba exquisito.

El Hotel Pucará nos resultó una excelente opción para nuestra breve estadía en La Rioja. Y la cordialidad de sus dueños es un plus extra que invita a volver. Para los interesados en este link encontrarán la página del hotel desde donde pueden averiguar y reservar. Espero que, cuando vayan, disfruten tanto su estadía como lo hice yo.