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Ingresamos al túnel para conocer el Museo del Ferrocarril de Gaiman.

Lo que más llama la atención cuando uno llega a Gaiman es la boca de ingreso a un túnel, ubicado a metros de la oficina de turismo del pueblo. Se trata ni más ni menos de una estructura construida para uso del ferrocarril que llegó hasta aquellos pagos con la intención de fomentar la exportación de trigo, que hasta ese momento se realizaba por mar a través del Puerto Rawson, el cual ya presentaba importantes limitaciones ya que sólo era accesible para barcos de poco calado.

El túnel hoy se ha convertido en el Museo del Ferrocarril Central del Chubut y es uno de los atractivos del lugar. El acceso que está cercano a la oficina de turismo hace tanto de entrada como salida, ya que si bien el túnel se recorre en su totalidad, el otro extremo está cerrado con una reja.

El museo es extremadamente simple. Lo más interesante será recorrer el túnel por el que alguna vez pasó el ferrocarril, y cada tantos metros hay láminas iluminadas que van contando la historia del mismo. Algunas de las láminas (que además sirven para iluminar el camino en la oscuridad del túnel) tienen audio, el cual se acciona presionando el botón del idioma en el que se quiere escuchar, y así uno puede ampliar un poco más la información.

De esta forma uno se entera que el primer tramo del ferrocarril fue el de Puerto Madryn hasta Trelew, el cual luego se decidió extender hasta Gaiman, para lo cual se construyó la estación (actual Museo Regional) y el galpón a su lado. Sin embargo hasta ese momento el túnel no existía. Recién cuando se decidió llevar el tren hasta el Valle Superior se estudió que las vías atravesaran Gaiman rodeando las lomas, pero esta idea no fue aceptada por lo pobladores porque afectaría el tránsito y la estética del pueblo. Es por eso que finalmente se avanzó con la construcción de los casi 300 metros de túnel inaugurados en 1914.

En octubre de 1961 el gobierno decidió clausurar el ferrocarril, luego de que ante la competencia de los camiones y colectivos se tornara deficitario. Desde entonces quedó el túnel, que hoy sirve como método para trasladarse hacia el pasado. La única objeción es que, al no haber nada expuesto más que las láminas, el museo termina teniendo sabor a poco. Ojalá puedan trasladar hasta allí algo de material ferroviario de la época para hacerlo más atractivo. Igualmente, si te gustan la historia y los trenes, el túnel del Central de Chubut es una muy buena opción para cuando andes por Gaiman.

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Visitamos el Museo Histórico Regional de Gaiman.

Gaiman es un pueblo patagónico famoso por conservar la ceremonia del té galés, siendo sus tradicionales casas de té el principal atractivo. Pero una vez que uno está allí seguramente quiera hacer algo más. Una opción para quienes gusten de la historia será visitar el Museo Histórico Regional enclavado en la vieja estación de tren.

El lugar depende de la Asociación de Educación y Cultura Galesa Camwy y su encargado es muy amistoso y atento. Un cartel en la propia entrada llama la atención: “Aquí hablamos galés”, pero cuando yo entré en lugar de eso me lo encontré dándole explicaciones a una pareja de británicos en inglés. Así que, en principio el idioma no será un impedimento para los extranjeros que quieran visitarlo.

El museo se centra principalmente en lo que fue la colonización galesa de zona de Chubut, de la llegada de los colonos y su vida por estas tierras. Se encuentran allí artículos llegados a bordo del “Mimosa”, armas y hasta muebles que pertenecieron a los primeros colonos, incluyendo dos magníficos pianos.

Pero lo que más me llamó la atención fue una sala que el encargado en principio me comentó que en general la mantenía cerrada. No se por qué motivo, ni por qué estaba abierta en ese momento, pero allí hay varios mapas y uno de ellos muestra la división del primer loteado de la zona de Gaiman y alrededores, con los nombres de las familias a las que había sido asignada cada parcela. Allí el encargado pasó un buen rato mostrándome detalles y explicándome el significado de varios vocablos galeses que hoy se utilizan para dar nombre a pueblos y ciudades, como por ejemplo Trelew que quiere decir “Pueblo de Lewis” siendo “tre” pueblo, y “lew” una abreviación de Lewis.

Ya en confianza el encargado me hizo salir al patio trasero, donde guardan algunos trastos de la época en que en el edificio funcionaba la estación de tren, pero tal como él me dijo, es muy poco lo que queda de aquello.

El costo de la entrada al museo es de apenas $20. Para los interesados en la historia del lugar, y de los orígenes de la provincia de Chubut, será una buena alternativa.

Probamos el tradicional té galés en Gaiman.

Estando de vacaciones en Rawson una de las visitas típicas es la de viajar hasta la localidad vecina de Gaiman. Si bien su nombre es tehuelche y quiere decir “punta de piedra”, Gaiman es un pueblo galés enclavado en plena patagonia argentina, es el primer municipio de Chubut y el segundo de los centros urbanos de la provincia. Y cuando uno pasa por allí hay una sola cosa que no puede dejar de hacer: tomar el té.

Gaiman fue fundado por los primeros colonos galeses, aquellos que llegaron hasta estas regiones a bordo del Mimosa. Con ellos trajeron su cultura y tradiciones, entre las cuales se encontraba por supuesto la del té, costumbre que hoy en día se conserva con las recetas originales en las tradicionales casas de té que hacen famosa a esta localidad.

Siempre cabe la posibilidad de ir directo a la case de té que visitó Lady Di en su pasada por Argentina, allá en 1995, pero a recomendación de una amiga de Rawson me decidí por buscar alguna casa de té con arraigadas raíces galesas. Así terminé en Ty Gwyn.

Lo que te sirven es un servicio “interminable”, mucho más considerando que yo estaba sólo. Igualmente lo único que no variaba era la tetera llena de la bebida típica, porque en cuanto a la comida en caso de ser dos, se duplicaba la ración. El menú incluye la tradicional torta galesa, además de varias porciones de otro tipos, como ser tarta de frutilla, de limón, y dulce de leche. Además hay sandwichitos y diferentes tipos de panes para untar con manteca o mermeladas.

Tanto es lo que te sirven que al retirarte, casi la mitad te la vas a llevar en un paquetito para terminar de degustar en casa. Eso sí, en el precio te cobran todo lo que te dan y más, porque el servicio de té sale nada más y nada menos que $280 por persona (precios de febrero 2017). En todas las casas el servicio es similar, y el precio, el mismo, así que no hay mucha comparación que hacer. En todo caso, si no querés gastar semejante pequeña fortuna en un té, por más bien servido que esté, siempre tenés la opción de tomarte una cervecita fría a la orilla del río. Es sólo cuestión de elegir.