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El Faro San Antonio, dentro de las Termas Marinas de San Clemente.

Construído en 1890 y puesto en funcionamiento dos años después, el Faro San Antonio se eleva dentro del predio de las Termas Marinas a unos 63 metros sobre el nivel del mar, a los que se accedían antiguamente remontando los 298 escalones con los que cuenta. Con una estructura metálica pintada a franjas negras y blancas, se trata de uno de los atractivos de San Clemente y se puede visitar pagando un ticket adicional a la entrada a las termas.

Faro desde abajo

Para hacerlo no hará falta trepar escalón tras escalón ya que el faro fue equpado con un ascensor panorámico que permite acceder al mirador vidriado desde el cuál se puede apreciar el paisaje de los alrededores. Sin embargo, en este post no habrá fotos de semejante vista ya que lo visitamos en temporada baja, y resultó ser que el encargado se tenía que turnar para cubrir el puesto de golosinas en un predio prácticamente desierto, así que no estaba. Luego, pasadas las 17 horas de un día otoñal y con la cabeza mojada del baño en las aguas termales, subir al faro no fue una opción interesante.

Piezas del faro

El faro debe su nombre a la expedición de Magallanes, cuya nave capitana “San Antonio” descubrió esta parte del continente, mientras buscaba a otra de las naves que se había adelantado en la exploración de las aguas de la zona.

Museo

Parte de su historia y sus anécdotas son contadas por el personal en una especie de teatro montado rudimentariamente con elementos del mismo faro; pero por supuesto durante un fin de semana de abril esa actividad no está habilitada. Tampoco lo está el museo de la Armada, lindero al faro.

Faro desde Punta Rasa

Quedó pendiente entonces el ascenso, para la próxima visita a San Clemente. Quizá sea buena idea hacerla en verano, para asegurarnos que haya ascensorista…

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Visitamos las Termas Marinas de San Clemente.

Un muy lindo fin de semana de abril nos hicimos una escapada hasta San Clemente del Tuyú para visitar sus Termas Marinas, en una excursión muy buena para realizar en temporada baja como te conté en este post.

Calle principal Termas

La calle principal del complejo: desierta durante una mañana de abril.

Las termas en sí están alejadas con respecto a lo que es la ciudad de San Clemente y para acceder uno deberá dirigirse en el auto hacia la zona de Punta Rasa, allí donde el Río de la Plata se junta con el Océano Atlántico, para lo cual habrá que ir siguiendo las indicaciones de los carteles hasta llegar al camino de tierra que desemboca en un predio que, en temporada baja, parecía a simple vista vacío.

Granja en las termas

Una de las tantas actividades extra a las termas: una granja para que los más chicos se diviertan.

Sin embargo, adentro hay actividad durante todo el año. Para no pifiarle habrá que chequear fechas y horarios en la web de las termas. La entrada general está en ARS 259 para los mayores  de 11 años y ARS 175 para los menores, aunque nosotros conseguimos una promo de Groupon por la que entramos con un 2×1 que lo hizo super atractivo.

Piscinas Termales

El acceso a las piscinas termales está señalizado hacia un costado.

El predio es realmente enorme aunque por ser temporada baja muchos de los negocios estaban cerrados y no se podían aprovechar, lo mismo que las actividades extra como el paseo en cuatriciclo, el alquiler de carritos y otras preparadas especialmente para los más chicos. El cangrejal, por su lado, que también es de acceso libre estaba vacío, y tuvimos que caminar varios metros para encontrar los cangrejos en la arena del otro lado del alambrado perimetral. Lo que sí funcionaba era el faro del que hablaremos en otro post, y el restaurant, con un exquisito menú del día que por ARS 189 te incluía una copa de vino y postre. Lo que sí no estoy seguro es si la comida es “apta” para luego ir a las piletas, pero qué buenos que estaban esos canelones de verdura!

Cangrejal en las termas

El acceso al cangrejal estaba cerrado, y el banco de arena despejado de crustáceos.

En cuanto a las piscinas en sí, son cinco en total, dos de las cuales están bajo techo y pueden aprovecharse al máximo aún fuera de la época estival. El agua es termal y se obtiene desde un pozo que se puede ver a un costado del camino antes de entrar al predio, la cual le da diferentes temperaturas a las piletas que, además, no es constante, sino que el personal va controlando con un termómetro. Durante nuestra visita las piletas interiores estaban a 37°C la grande y a 40°C la pequeña, pero esta última cuando nos metimos había escalado 42°C y en minutos llegó a 43°C, temperatura límite superada la cual deben cortar el paso de agua para que baje. Entre las piletas exteriores están una recreativa donde los chicos tienen permitido jugar, y la de olas artificiales, pero la verdad que en abril, luego de unos minutos sin olas en ésta última, preferí quedarme en las cubiertas.

Cangrejos

Caminando unos metros, a pesar de los dichos del cuidador sobre la marea, nos encontramos con los cangrejos.

Dentro mismo del predio uno puede alquilar toallones y batas, por $40 y $60 respectivamente, para lo cual hay que dejar un depósito en efectivo o un documento por cada unidad. También se alquilan lockers dónde guardar las cosas durante el baño, por $50. Las batas son medio pelo pero cubren su propósito, por lo que si el día está lindo es común ver a la gente caminar por el parque utilizándolas entre piletazo y piletazo. Igualmente es aconsejable llevarse una toalla propia para pegarse una ducha en los amplios y muy limpios vestuarios que tiene el complejo, comunicados directamente con la zona de piscinas.

Parque de las termas

El predio cuenta con un gran parque verde con vistas a la conjunción del río y el océano.

Además de las piletas, a las que se pueden meter niños desde los 11 años, y el servicio de salud gratuito al que se puede consultar sobre el mejor aprovechamiento de las aguas termales de forma personalizada, el complejo cuenta con un circuito aeróbico al aire libre con diferentes niveles de exigencia física. La verdad es que yo no lo terminé de entender, y me pareció medio un invento estrafalario, pero siguiéndolo hay diferentes estaciones marcadas con carteles que indican qué hacer en cada una. Lo que sí se paga aparte son los masajes y los programas de belleza facial que se dan en el salón de relax.

Dia nublado

Por último, me queda comentarte que el estacionamiento también es pago, y cuesta $50 y una calcomanía. Sí, porque al salir del predio te vas a encontrar con que, sin ninguna consulta o advertencia previa, te van a haber pegado la calcomanía de las termas en la luneta del auto. Obviamente duró lo que tardé en acercarme y arrancarla del vidrio, mucho menos que el malhumor post-termal que me provocó.

Y un último consejo: ni se te ocurra planear una visita a las termas para volverte a Buenos Aires en el día. El agua termal te relaja de tal manera que quedás fusilado, no vas a poder manejar ni 50 km sin quedarte dormido, así que tomalo con calma y organizate un día extra post termas en San Clemente, porque la verdad que lo vale.

San Clemente del Tuyú durante la temporada baja.

En abril pasado aprovechamos un fin de semana para hacernos una escapada hasta San Clemente del Tuyú para visitar las Termas Marinas, que pronto tendrán su post particular. La verdad es que, si bien me fascina la inmensidad del mar, no soy un gran amante de la playa, y la idea de ir a la costa en otoño no me seduce mucho; pero tengo que admitir que San Clemente me sorprendió.

Muelle

El muelle de San Clemente internándose en el mar durante el atardecer.

Obviamente el buen clima y las temperaturas soportables ayudaron mucho, pero resultó ser un lugar muy agradable para ir fuera de temporada. Por supuesto que la playa no se puede aprovechar como si fuera verano, pero el hecho de que haya muy poca gente también invita a caminarla un poco en tranquilidad, buscar el mejor color en el cielo del atardecer para la foto, y sentarse a disfrutar del ruido de las olas sin que nadie te moleste, hasta que el viento del anochecer te obligue a emprender la retirada.

Playa y cielo

Un picadito sobre la arena, mientras el cielo se prepara para regalarnos sus mejores colores.

Para mi sorpresa no se trata de una localidad desierta, sino que tiene bastante vida para ir a comer o tomar algo. Hablando con uno de los lugareños, oriundo de San Martín en el conurbano bonaerense y que se había mudado a San Clemente algunos años, nos enteramos de que hay varios factores que dan este efecto.

Puerto San Clemente

El puerto de San Clemente, con un cielo lleno de nubes que parecen pintadas al oleo.

Las termas marinas y Mundo Marino funcionan todo el año y atraen público constantemente, y por otro lado, está relativamente cerca de Buenos Aires (al menos comparado con el resto de las playas de la Costa Atlántica). Esto hace que, cuando en otras localidades del partido casi no hay movimiento, en San Clemente haya servicios para el turista durante todo el año.

Espejo en el agua

Vista hacia el otro lado del puerto, con el agua serena formando un espejo perfecto que refleja el azul del cielo.

Tendrá que ser una estadía corta porque las opciones de actividades sin playa son acotadas, pero considerando la alternativa de Mundo Marino incluso puede ser una opción interesante para ir con los chicos. Por el alojamiento no habrá problemas, y para comer uno puede elegir quedarse en el centro, o también ir hasta el puerto (allí donde se encuentra Mundo Marino) y probar las empanadas de lisa o, directamente, algún buen plato de pescado.

Playa desierta

A esto le llamo placer: la playa, amplia y desierta, ideal para una caminata en tranquilidad sobre la arena.

Para los que les gusta la pesca también es una buena alternativa para hacer algo diferente y salir de la ciudad por unos días, y claro, llevarse la parrillita para degustar su propia producción. Si lo que se busca, por otro lado, es relajar, las termas no defraudan, pero de esto ya hablaremos más en detalle en otro post.

Atracados

Los botes atracados en el puerto de San Clemente.

Así que ya saben. Ni siquiera hace falta un fin de semana largo, San Clemente es apta para ir un sábado bien temprano y volver el domingo a la tardecida en una salida relámpago para cortar la rutina. La clave será tener buen tiempo para poder disfrutar de caminar en la arena o por sus calles sin el abarrotamiento de gente que significa la temporada de verano, como este hombre con su hija.

Paseando por la playa

Disfrutando de un paseo por la orilla del mar: a esa hora es sólo posible durante la temporada baja.

Próximamente una serie de posts con más detalles sobre este fin de semana otoñal en la costa. Si te gustan el mar y la arena, no te los pierdas!

Parador detras de los medanos