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Regreso desde Puerto Madryn en un vuelo de Andes.

Fiel a mi sana costumbre de estar con anticipación suficiente en los aeropuertos llegamos a “El Tehuelche” en las afueras de la ciudad de Puerto Madryn dos horas antes del vuelo, a bordo del auto alquilado sobre el que ya hablaré más adelante en otro post. Dato #avgeek de interés para los #spotters es que cuando uno sale de la ciudad por el Acceso sur, la RN 3 pasa a escasos metros de la cabecera 05, convirtiéndose en un punto spotter ideal. Claro, el problema es enganchar algo, ya que las frecuencias en PMY son realmente escasas.

Ahora sí, volviendo al tema que nos compete, a esa hora pudimos despachar el equipaje sin mayores inconvenientes pues no había prácticamente nadie. Con intención de aprovechar el tiempo y tratar de spottear la llegada del MD-80 de Andes (y cualquier otra cosa que volara por ahí) intentamos pasar a la zona de embarque para hacer seguridad. Pero en ese punto un oficial de la PSA apostado en la puerta nos hizo esperar y consultó adentro con un colega: aún no podíamos pasar; había que esperar a que anunciaran el vuelo, para lo cual faltaba algo más de una hora.

No sin cierta frustración y malhumor de mi parte nos acomodamos en los asientos que hay en el hall de la terminal hacia la zona de arribos, y allí esperamos a que Andes anunciara el vuelo. Lo que anunciaron, en realidad, fue la llegada del vuelo desde Buenos Aires, y en ese momento la zona donde estábamos empezó a llenarse con gente que, evidentemente, venía a esperar a los pasajeros que llegaban desde capital. Decidimos entonces acercarnos a la zona donde está el ingreso a “preembarque” y allí nos quedamos haciendo cola, cual pagofacilero barato, porque no había dónde sentarse.

La espera en esa cola fue larga y la verdad que no había nada mejor que hacer ni tampoco mucho espacio a dónde ir, así que ahí estábamos todos, uno detrás del otro, los últimos ya mezclados con los que hacían cola para realizar el check in, o directamente con los que esperaban a la gente que había llegado en el vuelo recién aterrizado.

Finalmente cuando pudimos pasar entendí el por qué de aquella fila que en un principio parecía sin sentido, y el por qué de semejante demora. En realidad al pasar por la puerta no se está ingresando a “una zona de preembarque” sino que uno se encuentra enseguida con el scanner, y con un oficial de PSA sentado a un costado para controlar el boarding pass. Por lo tanto, la fila para entrar a “preembarque” es también a la vez la fila para hacer seguridad. Y es única, ya que hay un sólo scanner.

En ese mismo ámbito físico está la sala de embarque, que es diminuta, al punto de que a medida que la gente pasaba el scanner nos íbamos amontonando todos, bien juntitos unos con los otros. Fue una situación que me hizo acordar el subte en horario pico. De no creer en un aeropuerto como el de Puerto Madryn que es una ciudad tan turística.

Finalmente se liberó el embarque y salimos caminando hacia la plataforma, de la cual se tiene esta impresionante vista desde la sala de embarque, porque claro, está pegada.

Abordamos el viejo MD por puerta delantera y nos acomodamos en la ventanilla izquierda, como corresponde. Desde allí fui testigo de otra falta de infraestructura de un aeropuerto al que evidentemente le falta mucha inversión: dos empleados de Andes subiendo por la escalerilla a una persona en silla de ruedas. Por suerte la aventura terminó bien y la señora pudo abordar el avión sin mayor novedad (y ninguno de los dos empleados tuvo necesidad de llamar a la ART).

Pronto estuvimos en el aire, luego de un despegue a todo sonido como corresponde al volar en un MD. Me llamó la atención que, aquí también, igual que como había hecho en Aeroparque, el comandante clavó los frenos mientras le daba plena potencia al motor, y sólo a último momento los soltó para que saliéramos disparados hacia adelante.

El vuelo fue muy tranquilo y el servicio fue similar al que recibimos en el de ida, con las variantes de las galletitas snack, que eran sabor a pizza; y la de limón, que muy a mi pesar había sido reemplazado por un simple caramelo. Un detalle en que reparé y me llamó la atención fue el cinturón de seguridad con hebilla de Aerolíneas, porque claro, ese avión había volado antes para Austral y se ve que el logo del cinturón nunca fue actualizado.

Aunque aterrizamos en horario en Aeroparque nos encontramos con que sólo había una cinta de equipajes para los dos vuelos de Andes: el nuestro y el proveniente de Mar del Plata que había llegado momentos antes que nosotros. La demora fue más que importante, como mínimo media hora de espera para que la cinta comenzara a traer el equipaje de nuestro vuelo.

Más allá de las deficiencias aeroportuarias, sobre las que Aeropuertos Argentina 2000 esperemos empiece a trabajar pronto, volar con Andes ha sido una excelente experiencia. Y como ya les comenté en el post de ida, me saqué las ganas de volar en uno de esos hermosos MD-80. ¡Espero que no sea la última vez!

Volando por primera vez en el MD-80 de Andes hacia Puerto Madryn.

Debo comenzar este post diciendo que el vuelo a Puerto Madryn no fue uno más. Desde hacía tiempo que venía esperando la oportunidad de probar el servicio de Andes Lineas Aéreas y, en particular, de poder viajar en el mítico MD-80. Encima las buenas noticias de planes de expansión por parte de la aerolínea incluyen la renovación de su flota por B737, con lo cual de a poco los MD empezarán a desaparecer del Aeroparque Metropolitano y entonces se acotan en el tiempo las chances de subirse a una de esas viejas máquinas. Pero finalmente, este mes pude darme el gusto.

checkin

Llegué a Aeroparque casi con las dos horas de antelación que corresponden, y por supuesto, con el web checking previamente hecho en casa a fin de agilizar los trámites en el aeropuerto. Sin embargo los puestos de Andes estaban tranquilos, con muy poca gente checkeando, así que el trámite de despacho de equipaje fue muy rápido. Si bien tenía el boarding pass digital en mi celular, el muchacho que me chequeó me imprimió uno en papel.

md-en-plataforma

Seguridad fue también un trámite muy ágil ya que los tres scanners estaban funcionando, así que tuve tiempo de comprarme un café a modo de desayuno y sentarme a tomarlo mirando la plataforma. Allí estaban dos MD de Andes, uno al lado del otro, en posición remota bajo la lluvia. Por momentos era impresionante el agua que caía (y sino pregúntenle a la gente de Aerohandling).

cubriendose-de-la-lluvia

A esa altura de la mañana ya tenía la batería del celular medio muerta, así que me puse a buscar dónde cargarlo. Aquí me llevé una sorpresa, ya que recuerdo que antiguamente (o no tanto) había una especie de centro de carga con varios tomas al final de la terminal, pero ya no más. El único lugar que encontré para hacerlo está en el nuevo Hard Rock Café, a la altura de la Puerta 14. Desde allí pude ver cómo se iba formando desde temprano la cola sin sentido en la Puerta 13: apenas apareció el personal de Andes ya todos se levantaron como si tuvieran resortes ya sabemos dónde y armaron una muy prolija fila, aunque nadie había llamado al embarque y la gente de Andes no daba signo alguno de estar próximos a hacerlo.

embarcando

Luego de una fuerte demora durante la cual los inentendibles pagofacileros de siempre practicaron su deporte favorito de estar parados sin más, inició el embarque y bajamos por escaleras hasta la planta baja, donde los micros de Intercargo nos pasaban a buscar para llevarnos hasta el pie del avión que habríamos de abordar bajo una intensa lluvia.

abordando

Se trataba del MD-83 matriculado LV-CCJ, con casi 30 años de edad, que comenzara a volar para Spanair en 1988 hasta que en 2009 fue transferido a Andes Líneas Aéreas. Ya el hecho de abordarlo era emocionante, pero las fotos del momento escasearon por razones climáticas. Las mismas razones por las que el ATC disponía una mayor distancia entre despegue y despegue, lo cual generó que saliéramos con más de media hora de retraso. El despegue fue por cabecera 13 luego de una larga estancia en el punto de espera, mientras se alternaban las salidas de los aviones que teníamos adelante con los aterrizajes de los que iban llegando.

el-interior

Al momento del despegue los motores del MD se ponen a pleno y suenan como ningún otro (algo que podés comprobar vos mismo si vas a Aeroparque y ves salir o llegar uno de estos aviones), y con la particularidad de acelerar a pleno con los frenos puestos, hasta llegar al punto X en el que el piloto los desactiva  y salís impulsado (vos hacia atrás, el avión hacia adelante).

el-servicio

Luego de rotar el ascenso fue pronunciado y constante hasta superar el nivel de las nubes y salir a un cielo limpio y calmo, luego de lo cual el vuelo fue muy sereno y permitió disfrutar del servicio de abordo, compuesto por un paquete de galletitas snack de queso, una magdalena y una galletita de limón recubierta de chocolate, acompañadas por una bebida.

pmy-desde-el-aire

Ya sobre la provincia de Chubut, la aproximación se hizo sobrevolando la Península de Valdés, ingresando desde el mar para atravesar la ciudad de Puerto Madryn y luego virar a la izquierda girando 180° para encarar la pista. En este video que te dejo a continuación puede verse esto, incluida una linda vista desde el aire de la pista de aterrizaje mientras el MD cumplía el circuito de aproximación.

Si bien el vuelo fue sereno, el toque en Madryn fue duro, casi violento. El desembarco se realizó por ambas puertas, y no dudé en dirigirme hacia la trasera para poder bajar por la escalerilla propia del MD e, incluso, sacarle foto al motor izquierdo casi desde abajo, ante los gestos de la TCP que pensaba que yo no sabía para dónde ir y me hacía señas intensamente para que me dirigiera hacia el edificio de la terminal.

el-motor

Entrar en el edificio es todo un shock. Uno desemboca directamente de la pista a la sala de reclamo de equipaje, la cual es diminuta y prácticamente no da abasto para albergar la cantidad de gente que llega en un sólo vuelo. Identificar tu equipaje y retirarlo en esas condiciones es todo un suceso, y el tiempo que hubo que esperar para que la cinta comenzara a correr fue sorprendentemente largo si uno considera lo chico del aeropuerto y lo cerca que estaciona el avión.

esperando-el-equipaje

Hay que considerar que el aeropuerto de Trelew en estos precisos momentos está cerrado por reformas en su pista de aterrizaje hasta el 2 de abril, y todos los vuelos que allí operaban regularmente fueron trasladados a Puerto Madryn. Mientras puedan atender uno por vez las cuestión no será nada cómoda pero sí manejable; el problema va a estar si por algún motivo se juntan dos vuelos ya que las instalaciones no están preparadas para manejarlo, tal como se verá en un próximo post cuando te cuente el vuelo de regreso hasta Buenos Aires.

frente-al-md

Así fue mi primer experiencia en un MD, y con Andes Líneas Aéreas, una empresa argentina que apuesta al crecimiento de la industria aeronáutica en nuestro país y trabaja en pos de lograr ese objetivo.

Próximamente publicaré los posts del viaje por el sur. Allí te espero!