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Reporte del regreso: Volando con Norwegian de Londres a Buenos Aires en modo low cost.

En principio uno podría esperar que, habiendo publicado hace tan poco el reporte del vuelo de ida a Londres con Norwegian (link al post), no valiera la pena publicar un reporte del vuelo de regreso. Sin embargo este post tiene un valor agregado en sí mismo por dos cuestiones puntuales: En primer lugar me permite ahondar en lo que es el aeropuerto de Gatwick, y en segundo lugar, a diferencia del primero, el de regreso es un vuelo nocturno, y supongo que eso hace que el servicio tenga algunas diferencias. Veamos entonces…

Obviamente habíamos hecho el checkin online la noche anterior, pero con la particularidad de no haber podido imprimir los boarding pass en papel. Llevabávamos la versión digital en nuestros celulares, claro está, pero eso nunca alcanza para dejarme totalmente tranquilo. Igualmente no fue problema ya que al llegar al sector F de la Terminal Sur, donde Norwegian tiene sus desks para entrega de equipajes, encontramos fácilmente las máquinas de autoservicio en las que pudimos imprimir tanto los boarding pass como las etiquetas para marcar las valijas.

Si bien había máquinas de autoservicio para entregar el equipaje también, no estaban funcionando, así que nos acercamos al desk donde nos controlaron el peso de lo que despachábamos únicamente (primer diferencia con el proceso en Ezeiza).

Encontrar el camino hacia la zona de embarque nos costó un poco porque en ningún lado hay cartelería de “Gates”. En lugar de eso están las indicaciones de “Departures” que finalmente hacen referencia a las puertas, y siguiéndolas llegamos a los puestos de seguridad donde había poca gente y el trámite fue muy ágil. Hasta ese momento sólo sabíamos la zona de la terminal a la que debíamos dirigirnos, pero aún no aparecía en las pantallas de información el número de la puerta, por lo que aprovechamos a hacer algunas últimas compras en el free shop que, comparado con el de Ezeiza, nos resultó más barato.

Finalmente se nos asignó la Puerta 17 y cuando llegamos nos encontramos con esta larguísima fila en el pasillo del aeropuerto. Cada Gate tiene su área particular, separada del resto por las ventanas vidriadas. Sin embargo nadie accedía a ese área ya que para hacerlo hay que pasar un control extra que realiza Norwegian. No tiene nada que ver con la seguridad operacional del vuelo, sino con la modalidad low cost de la compañía. En ese punto el staff de tierra de Norwegian controla las medidas y el peso del equipaje de mano de cada pasajero, convirtiendo esto en un proceso realmente largo y tedioso. El resultado es que las sillas del “área estéril” del Gate 17 quedaron inmaculadas, ya que nadie se pudo sentar: para cuando se accedía a esa zona ya era hora de abordar el avión al que, obviamente, no se sube por zona de asiento, sino por orden en que uno cayó en la cola.

El tema no resulta caótico por la demora natural que generan estos controles, pero sí es claramente poco práctico y una falta de servicio al pasajero, que no tiene otra alternativa que esperar (y molestar a los que pasan) en el pasillo, sin poder tomar asiento durante más de una hora.

Una vez arriba del hermoso B787 (cuyos detalles de entretenimiento a bordo y servicios de snack bar pueden ver en el reporte del vuelo de ida a Londres haciendo click aquí), momentos luego del despegue llegó la cena del menú Nice & Tasty que habíamos contratado al momento de comprar los pasajes. Sin embargo no hubo margen para elegir la comida, ya que una de las alternativas se había terminado sorprendentemente rápido, y no quedó otra que ir con el pollo con puré que bañado en salsa de tomate se dejaba comer bien. A diferencia del vuelo de ida no hubo bocadillo de mitad de viaje y el próximo servicio fue ya apunto de llegar a Buenos Aires. Bien de estilo inglés, el desayuno consistía en omellete con salchicha, una factura y ensalada de frutas. El resto que uno quisiera hay que pagarlo en el momento.

Una particularidad que se vivió en medio del vuelo fue un anuncio del comandante, que por altoparlante informó a todo el mundo que los sensores habían detectado a alguien fumando en uno de los baños delanteros del avión, algo no solo prohibido por la compañía, sino por ley y con consecuencias penales. La advertencia fue clara y sin indirectas: si volvía a suceder al llegar a Ezeiza llamarían a la PSA para que interviniera. La aclaración del jefe de servicio abordo (ya en español) fue que el fumar en el avión estaba penado con severas multas, realmente altas, y que trabajarían en identificar quién había sido para que pagara las consecuencias. Dudo que hayan logrado esa tarea que parece titánica, pero seguramente sirvió para que a ningún otro inconsciente se le ocurriera prender un cigarrillo a bordo del avión.

Sacando el detalle del “fumador escondido” y alguna que otra turbulencia leve (pero que fue suficiente en un momento para tener que suspender el servicio de comida por un rato) se trató de un vuelo tranquilo, que siendo nocturno se asimila mejor, siempre y cuando uno pueda conciliar un poco el sueño, algo que personalmente, arriba de un avión me cuesta mucho.

Ya en Ezeiza nos encontramos con el las máquinas de Migraciones Express estaban abarrotadas de gente, así que optamos por ir al control manual como en las viejas épocas. Creo que fue una decisión correcta así que sólo me quedan dos reflexiones: En primer lugar hace falta incorporar más tecnología y extender la modalidad express que ya hoy en momentos específicos está congestionada. En segundo lugar, atentos gente! Si las máquinas nuevas estan llenas siempre existe la opción de ir a saludar el agente migratorio para que nos selle el pasaporte!

¡A no ahogarse en un vaso de agua!

Dos despegues oficiales en Ezeiza: El Emir qatarí y el Presidente mexicano.

Esta última semana de julio fue movidita en cuanto a visitas oficiales a la Argentina, y el viernes 29 más precisamente fue intenso para los spotters en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, porque estaban programados los despegues de dos aviones oficiales, ambos en horas de la tarde y por suerte, con luz de sol apta para las fotos.

El primero de los despegues estaba programado para las 12 horas, pero terminó retrasándose hasta pasadas las 15:30 hs, lo que permitió que me acercara a la cabecera de la pista 35 para registrarlo.

Se trataba del A340-300 de Qatar Amiri Flight, matriculado A7-AAH y de un poco más de 13 años de antigüedad. El Emir Tamin bin Hamad Al Thani partía en este avión luego de su visita a nuestro país, que así rodaba por pista hacia la cabecera donde los spotters estábamos esperándolo.

A340 A7-AAH rodando por pista

De a poco, y con el sol encontra de nuestras lentes, el enorme avión de cuatro motores se fue acercando hacia el final de la pista.

A340 A7-AAH se acerca a cabecera

Llegó a cabecera 35 y se desvió a su derecha para hacer suficiente lugar para el giro de 180° que debía hacer.

A340 A7-AAH gira en cabecera

Aquí un acercamiento, en pleno giro.

Acercamiento al A340 girando

Para quedar lateral a nuestra posición, desde donde hasta podíamos ver al copiloto.

A340 A7-AAH lateral

No fue como con los de Aerolineas y Austral en Aeroparque. Este aviador no nos saludó, y siguió atento a que esta bestia aeronaútica se alineara con la pista.

A340 primer plano

Y al fin queda de espaldas a las cámaras, listo para empezar a correr…

A340 de espaldas

… y para levantar vuelo a lo lejos, de esta manera.

A340 despegando

El Emir partía, pero allí no terminaría el día fotográfico. Para las 17 hs estaba programada a su vez el despegue del B787 XC-MEX de la Fuerza Aérea de México, transportando al Presidente Enrique Peña Nieto luego de haberse reunido con nuestro propio primer mandatario.

En el interín la pista 17 que estaba en uso fue cerrada, y los despegues comenzaron a realizarse por la pista 11, lo que nos dejaba muy mal posicionados, por lo que tuvimos que mudarnos más cerca de la cabecera 29, por donde el presidente mexicano pasaría sobre nuestras cabezas.

Allí lo esperamos con la ansiedad que nos producía la caída del sol, y la ida del recurso más básico de la fotografía: la luz. Por suerte, desde la torre de control nos avisaron de la llegada de la comitiva cuando aún había buena iluminación, y preparamos nuestras cámaras para gatillarlas cuando vimos surgir el Boeing de esta forma.

B787 XC-MEX Silueta

La contraluz anaranjada de la puesta del sol se hacía más tenue a medida que el avión ascendía, y así nos permitió capturar otro tipo de imágenes.

B787 XC-MEX en ascenso

Así levantaba el tren de aterrizaje y cerraba las bahías.

B787 XC-MEX Bahia abierta

Con el delantero adentro, pero las bahías de los trenes traseros aún operando.

B787 XC-MEX Bahía cerrada

Y ahora con la luz naranja del atarceder colándose de fondo en el cielo.

B787 XC-MEX Cielo azul y naranja

El 787 se aleja y vira a la derecha, con el sol a sus espaldas reflejánse en su fuselaje, creando una hermosa imagen.

B787 XC-MEX anaranjado

Así finalizaron estas visitas oficiales a nuestro país, y por suerte pudimos registrar los despegues para compartirlos con todos ustedes.

Agradecimientos a @PabloK75 que en su blog Desde El Patio estuvo informando sobre los aviones que llegaban y salían con estas personalidades, y muy especialmente a @toledovictorh que nos mantenía al tanto del despegue del presidente mexicano vía Twitter.

Y a ustedes los espero pronto por aca. ¡Nos vemos en el próximo post!