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Una breve caminata por el Parque de la Ciutadella de Barcelona.

Es una tarde de sol veraniego en Barcelona y tenés unas horas libres para recorrer un poco más de la ciudad. Una buena opción será la de tomar el metro hasta el Arco del Triunfo y visitar el Parque de la Ciudadela, el primer parque público de la ciudad. Eso mismo hice yo durante mi estadía en España, y así se veía el paisaje al subir a la superficie desde la boca del metro.

Pero como suele suceder en Barcelona, nada es muy formal por mucho tiempo. Enseguida, allí a metros de la imponencia del Arco del Triunfo, un loco lindo hacía de las suyas encaramado sobre una estatua, bajo la atenta (y divertida) mirada de todos los transeúntes.

Luego de atravesar el paseo que se inicia en el arco uno llegará hasta la entrada del parque en sí, que en un principio fue planificado en base a los Jardines de Luxemburgo. El parque debe su nombre a la ciudadela militar que estableció allí Felipe V al tomar la ciudad en 1715, y luego fue el general Prim el encargado de cederlo a Barcelona con la consigna de instalar allí un parque público.

Apenas se ingresa uno se encuentra con lindas escenas de la vida al aire libre, como este grupo de chicos que ensaya alguna pirueta, quién sabe si para presentarse en algún espectáculo circense de categoría o por simple diversión.

Por suerte a la chica la atajaron cuantas veces la revolearon en el aire y, al menos hasta el momento en que yo me alejé, se encontraba físicamente bien.

De todos modos están quienes vigilan atentos que no pase nada raro…

Una de las atracciones centrales del parque es el estanque, sobre el cual se divisa un tremendo monumento.

Haciendo zoom podemos apreciar el nivel de detalle de las esculturas que adornan el monumento.

Y si miramos hacia arriba, hacia la parte más alta del monumento, nos encontramos con un majestuoso carruaje tirado por caballos dorados que brillan como si fueran de oro. ¿Lo serán?

Se te hace agua la boca, lo se, pero a estos coloridos novios el material utilizado por el escultor no les interesa, porque para ellos todo es amor y están muy concentrados en la sesión de fotos más importante de su vida (suponemos).

Frente al monumento hay una glorieta que seguramente se utilice para realizar recitales pequeños o algún otro tipo de espectáculo público. En el momento en que pasé yo había un grupo ensayando baile al son de los tambores.

El estanque es navegable por cualquiera de nosotros, para lo cual sólo deberás pagar el ticket y alquilar uno de los botecitos disponibles.

El parque fue reformado un par de veces, la última de ellas en 1892 para instalar en sus terrenos el zoológico de Barcelona, que aún hoy funciona en aquél lugar. Como los zoológicos no son para nada de mi agrado lo pasé de largo enseguida, pero a modo de testimonio tengo esta foto que prueba que digo la verdad.

Mucho más interesantes me resultan las instalaciones del Museo de Zoología, el de Geología y por supuesto del Parlamento de Catalunya, todas ubicadas dentro de los límites del Parque de la Ciudadela.

El tiempo se acababa y era hora de volver al hostel. Hubiese querido disponer de más para caminar un poco más ya que gran parte del parque me quedó sin conocer. No importa, buena excusa para volver a Barcelona y seguir disfrutando de este lugar, quizá con la compañía de esta gente divertida que le pone música a la vez que hace llamativas piruetas sobre la soga atada a los árboles.

Imposible aburrirse en Barcelona. Si te toca un lindo día de sol, ya sabés a dónde ir a recorrer. ¡Disfrutalo!

Galería de Imágenes: El Castillo de Montjuïc en fotos.

La semana pasada les conté sobre el Castillo de Montjuïc en el post que pueden ver haciendo click aquí, sobre su historia y cómo se utilizó la fortaleza durante años para reprimir salvajemente las protestas del pueblo de Barcelona. Hoy los invito a recorrer el castillo en fotos, conocer su interior y sus vistas, y así entender también la importancia estratégica del punto donde está emplazado.

Ya dando un rodeo por el exterior del castillo podremos notar el armamento con el que, en teoría, defendía la ciudad.

Hoy en día el castillo funciona como museo y es visitado por miles de turistas que pasean por Barcelona.

Desde el exterior se puede apreciar lo hermoso y cuidado de los jardines que se alzan en el foso que lo rodea.

Y lentamente vamos enfilando hacia el puente de ingreso para cruzar el foso perimetral.

Al entrar, el camino se bifurca y habrá que elegir hacia dónde ir.

En el patio central uno se siente seguro, rodeado por las murallas, y cuidado desde la torre del vigía que se alza en la terraza.

Desde allí se tiene acceso a las salas del museo donde se pueden observar muestras temporales, o cuestiones relacionadas con el castillo y su historia, como esta maqueta.

Subiendo por una especie de túnel se accede a la terraza.

Muy amplia, la terraza ofrece vistas hacia los cuatro flancos.

La vista de la ciudad de Barcelona desde el castillo es impresionante.

Desde allí incluso puede observarse claramente el símbolo por excelencia de la ciudad: la Sagrada Familia, que ya visitamos en este post que pueden ver haciendo click aquí.

Hacia el otro lado, la vista no es menos espectacular. En lugar de la ciudad, se divisa claramente el Mar Mediterráneo.

Por supuesto, importantísimo a nivel estratégico, desde el castillo se puede controlar perfectamente el movimiento del puerto.

O bombardearlo, de ser necesario…

La artillería está diseminada por toda la terraza del castillo.

Y sí, agachate que disparo!

Incluso hay cañones que son un poquito más grandes, aunque este está emplazado abajo, en el exterior.

Por suerte, hoy en día son puro adorno (creo) y aunque apunten hacia el puerto, los turistas que llegan en los cruceros no tienen por qué temer.

Tampoco los dueños de estos lujosos yates que pueden verse desde el castillo.

Pero la verdad que ya nos estamos dedicando demasiado al agua, cuando en realidad nuestra pasión está mirando hacia arriba, hacia el cielo.

Es habitual ver pasar aviones a baja altura muy cerca del castillo. Es que muy cerca del mismo se encuentra el Aeropuerto Internacional de Barcelona, y las aeronaves pasan por allí en final corta para aterrizar. Un poco de zoom, y así vemos las pistas desde la terraza del Montjuïc.

Claro que los pájaros de metal no son las únicas aves que pasan por allí…

Así como observa esta gaviota, en otras épocas el vigía controlaría todos los movimientos en los alrededores desde la torre del castillo.

La torre fue reconstruída según la nueva configuración del castillo durante la década de 1770, lo que provocò que dejara de ser ideal para el cálculo de la hora solar. Por eso se decidió dotarla de dos relojes solares: uno que daba la hora de la mañana, y otro de la tarde.

Un dato muy interesante es que esta torre fue utilizada por el astrónomo francés Pierre Méchain para marcar las coordenadas geográficas de Barcelona entre 1792 y 1793, y con esto ayudó a medir el arco del meridiano de Dunkerque, cuyas dimensiones servirían luego de base para calcular la medida del metro, sobre el que se basa el actual sistema métrico decimal.

Emprendiendo ya el regreso, luego de haber recorrido la fortaleza de Barcelona, vamos buscando el túnel de salida.

Nos disponemos a atravesar en enorme portón de acceso para volver al exterior.

Pero antes de hacerlo volvemos la mirada hacia atrás.

Ya afuera, recorremos los alrededores del castillo para ver de cerca la operación de carga y descarga del buque Ro-Ro de Grimaldi.

Y así, finalmente nos alejamos del castillo, como este buque que navega tranquilamente por el Mediterráneo.

El Castillo de Montjuïc es una excelente opción para visitar cuando estén por Barcelona. Plenamente recomendable. Espero que puedan ir en algún momento, y que les fascine tanto como a mi.