Archivo de la categoría: Bélgica

Ellis Gourmet Burger: Unas hamburguesas diferentes en Bélgica.

Cuando llegamos a Gante, luego de pasar la mañana en Brujas, ya había pasado el mediodía y nosotros todavía no habíamos almorzado, por lo que buscamos una opción que nos permitiera comer rápido pero a la vez rico. Fue entonces cuando en el celular apareció un nombre que nos llamó la atención: Ellis Gourmet Burger.

Una hamburguesa era sin lugar a dudas la opción más práctica, pero el que se tratara de una hamburguesa gourmet nos dio curiosidad, al tiempo que nos hacía imaginar que no íbamos a tener que relegar sabor para conseguir agilidad. Y la verdad que fue un gran acierto.

Ubicado en la Grote Markt, al 12 de la calle Korenmarkt, la cadena de restaurantes tiene uno de sus locales en un lugar estratégicamente céntrico. De ambiente tranquilo y agradable, el restaurante ofrece varios tipos de hamburguesas en su carta, pudiendo diferenciarse entre las clásicas y las especiales, que hasta incluyen una opción vegana que, según ellos, se ve y satisface como si fuera carne. Para los amantes del picante, está también la Red Hot Chili, cuyo nombre no deja lugar a dudas.

En mi caso fui con la más clásica de todas (¿cuándo no?), la típica cheese & bacon bien cocida (ya que te consultan en qué punto la querés, y siempre que se trate de carne picada así la prefiero). Se trata, tal como se ve en la foto, de una hamburguesa enorme, de estilo casero y con pan levemente tostado, en un conjunto delicioso que no te va a dejar con hambre. Para beber, fuimos con las sugerencias de la mesera, y como toda cerveza belga estas no tuvieron desperdicio.

Un detalle de esta hamburguesería es que no venden el típico combo que te trae la guarnición incluida en el precio, sino que tenés que agregarla aparte. ¡Pero qué guarniciones! La papa rústica con crema estaba espectacular y era un complemento ideal para la hamburguesa, que además te permite salirte de las clásicas fritas. También probamos una ensalada que estaba exquisita, y otra opción eran las batatas fritas.

Los productos que probamos hacen honor a su nombre. En el caso de Ellis, hace referencia a Ellis Island, el lugar cercano a New York donde se concentraban los inmigrantes europeos que llegaban a Estados Unidos, el país en el que según ellos la hamburguesa se perfeccionó en las últimas décadas. En cuanto a lo gourmet se nota en la combinación de los sabores, no solo en el plato principal, sino también en las guarniciones. Y muy buenos precios, rondando los EUR 10 o EUR 15 por persona.

Una excelente alternativa para comer rápido, rico, barato y, sobre todo, diferente.

 

El Museo de los Instrumentos Musicales de Bruselas

Cuando uno visita Bruselas, en el 2 de la Rue Montagne de la Cour inevitablemente un edificio le llamará la atención por su característica fachada totalmente vidriada y con estructura de hierro forjado. Se trata del Old England, una construcción Art Nouveau levantada en el año 1899 y que hoy en día alberga a uno de los imperdibles de la ciudad: el Museo de Instrumentos Musicales.

El MIM de Bruselas cuenta con 4 pisos en los que se distribuye la exposición que incluye 1121 instrumentos musicales, aunque esto es una solo una pequeña parte de la colección, de la cual forman parte unas 9000 piezas. Para recorrerlo uno podrá tomar el antiguo y pequeño ascensor (si tiene paciencia y tiempo para esperar en una larga cola para subirse a él), o bien como hicimos nosotros, subir por las escaleras a su alrededor. Cada piso tiene su temática particular.

La muestra será un viaje por distintas épocas y lugares. Hay desde instrumentos de la Edad Media hasta los más modernos sintetizadores y bajos eléctricos. Incluso una serie de campanas, de diferentes tamaños y con sonidos distintos. En cuanto a la zonas geográficas se pueden ver obviamente instrumentos de origen europeo, pero también de otros lugares del mundo como África, Oriente y América. El más llamativo, sin lugar a dudas, es el candelabro de serpientes.

Especial mención merece por supuesto la parte de la muestra dedicada a los teclados. Por su extensión y cantidad de elementos, se nota que en el MIM le dan importancia a estos instrumentos, y no es para menos, porque lo que se ve allí es realmente asombroso.

Quizá sea por que los teclados son un instrumento considerado de invención europea, o quizá por la importancia que tuvieron en las iglesias y cortes cuando se originaron, y desde donde se esparcieron hacia el resto de la sociedad. O quizá ocupen tanto lugar en la exposición simplemente por sus tamaños, al respecto de lo cual la muestra se encarga de destacar el esfuerzo constante a través de los años para hacerlos más y más chicos y portables. Como así también la manía de agregarle un teclado a todo instrumento que anduviera dando vueltas.

Pero sin lugar a dudas, lo que más resalta en el MIM es el arte asociado a estos fascinantes instrumentos de teclas. Sus formas increíbles y llamativas, y por supuesto las asombrosas pinturas que se les agregaban aprovechando la amplia superficie de los pianos de cola y clavicordios. Muchos de ellos son verdaderas obras de arte que bien merecerían estar encuadradas y colgadas en algún museo de arte.

Claro que el museo, como dijimos, no es solo teclas. También hay cuerdas, entre las que destacan la familia de violines.

Vientos de todos los tamaños.

Y también percusión, en este caso proveniente de otras culturas, generando un contraste importante que le da dinamismo a la exposición.

No los nombran para nada, pero en una zona del museo es imposible no recordar a los Beatles en su época más psicodélica y experimental… Casi que cierro los ojos y lo estoy viendo a George Harrison sentado allí!

Una buena idea para recorrer el MIM será pagar el servicio de audioguía, que por solo EUR 2 nos permitirá conocer cómo suena en realidad cada uno de los instrumentos que estamos observando. La entrada general cuesta (al momento de esta publicación) EUR 10, y tanto los mayores de 65 años como los estudiantes de arte tienen descuento. Dos puntos destacables del MIM en cuanto a sus precios: los menores de 18 años entran gratis, y los desempleados pagan solamente EUR 4.

Si te da hambre durante la visita, en la terraza hay un restaurante desde el cual se obtienen unas buenas vistas panorámicas de la ciudad. Y por supuesto también hay un gift shop para que puedas llevarte a casa un recuerdo de la visita a este edificio por el que pasan aproximadamente unas 125.000 personas cada año.

Si disfrutas de la música, definitivamente es una visita más que recomendable cuando vayas a Bruselas.