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La excursión del Tren a las Nubes: El Tramo sobre rieles.

El famoso Tren a las Nubes parte en realidad desde la estación de San Antonio de los Cobres, a la cual se puede llegar con micros contratando la excursión completa (cuyo primer parte te conté en este otro post al que accedés desde acá), o bien viajando por tus propios medios hasta el pequeño pueblo de la puna salteña. En este último caso será importante que tomes todos los recaudos para llegar a tiempo, porque desde la ciudad de Salta son 165 kilómetros.

Fue en 1921 cuando el gobierno nacional decidió el comienzo de las obras del ferrocarril como herramienta de desarrollo para aquella zona del país. Se trataba de una obra compleja, a cargo del ingeniero Richard Maury, que incluiría 42 estaciones, 13 viaductos, 32 puentes y 21 túneles. Casi 3 décadas después, el 20 de febrero de 1948 se inauguró el Trasandino del Norte, ferrocarril que conectaba en noroeste argentino con Antofagasta, en Chile.

Hoy en día el trayecto habilitado para el circuito turístico es mucho menor, y se recorre en aproximadamente una hora. Va desde San Antonio de los Cobres hasta el símbolo más importante de esta obra: el impresionante Viaducto La Polvorilla, recorriendo algo más de 20 km a una velocidad de 35 km/h.

Unos kilómetros antes de llegar al viaducto, el tren se detiene en la Mina Concordia. Aunque no se permite bajar a los pasajeros, esa es una parada por demás importante porque allí la locomotora se desengancha y maniobra para pasar a la cola del tren: a partir de ese punto, en lugar de tirar hacia adelante, la locomotora empujará marcha atrás, logrando que la formación cruce el viaducto y que luego pueda volver.

El viaducto es simplemente impresionante. Una enorme estructura de hierro con una altura de 63 metros y un largo de 225, construida en curva y con una traza ascendente que necesitó que se hiciera peraltada. Es una obra de ingeniería monumental (mucho más si consideramos la época en que se la construyó) y es el punto cúlmine de la excursión.

La curva imprimida a las vías es perfectamente visible y permite tomar la típica foto de la excursión, asomándose apenas por la ventanilla para captar el otro extremo del tren avanzando sobre el vacío. Por abajo pasa la Ruta Nacional 40, desde donde observar el tren avanzando por el viaducto debe ser también impresionante, aunque mirar desde el tren hacia la ruta es sólo apto para los que no sufren de vértigo.

El viaducto está a 4220 m.s.n.m. lo que convierte al Tren a las Nubes en uno de los ferrocarriles más altos del mundo. Desde San Antonio de los Cobres, ubicado a 3774 m.s.n.m. se habrán subido un total de 446 metros. Esto puede ser un problema para algunos, por lo que la organización está preparada: hay personal médico que acompaña a los turistas durante toda la excursión (incluyendo una ambulancia que viaja con la caravana desde Salta). El tren en sí cuenta con un vagón enfermería y tanques de oxígeno que al regreso los médicos usan con frecuencia cuando alguna persona se descompensa, o directamente se desmaya. En nuestro caso, por suerte, el malestar de altura no pasó de un simple (aunque intenso) dolor de cabeza.

Además la formación cuenta con un vagón comedor, importante no solamente para aquellos que quieran comer o tomar algo, sino también para los que quieran proveerse de algo salado para ayudar a levantar la presión, o algunos caramelos para masticar. Por supuesto, uno de los vagones cuenta también con material de merchandising para comprar recuerdos (hay que decirlo, a precios bastante razonables), y hasta con una estafeta postal para enviar postales a algún familiar.

Una vez que se pasó sobre el viaducto, el tren vuelve sobre sus pasos y frena justo en su inicio. Allí, en una explanada desde la que se pueden sacar excelentes fotos del viaducto, una buena cantidad de artesanos distribuyen sus productos sobre el suelo en una improvisada feria en la que ofrecen souvenires, ropa, y otros artículos regionales. En un efecto mediático absolutamente innecesario (al menos en mi opinión), la organización apela a la emoción y al sentimiento nacional desembarcando una seria de parlantes desde los que se escucha a todo volumen el himno nacional, mientras se iza la bandera en el mástil dispuesto unos metros más allá. Como ya dijimos en el post anterior, algunos aspectos de la excursión me resultan absolutamente artificiales.

Finalmente se emprende el lento regreso hacia San Antonio de los Cobres, donde habrá algún tiempo para almorzar en alguno de los comedores y conocer un poco el pueblo, tal como les conté en este otro post. Después de comer se volverá a abordar los micros para el retorno a Salta, que se hace realmente largo porque ya no hay nada nuevo para ver, y porque el ingreso al casco urbano se hace en horario pico y el tráfico se pone un tanto pesado.

La del Tren a las Nubes se trata de una excursión realmente larga, cansadora, y en la que hay que ir dispuesto a pasarla un tanto mal si es que el mal de altura nos golpea; pero por el otro lado la experiencia de avanzar por un estrecho viaducto curvo a 4220 metros de altura es imposible de obtener en otro lado.

Para realizarla habrá que planificarla y reservarla con tiempo en la página web de la organización, ya que los cupos son limitados y puede pasar que no haya disponibles en una fecha determinada. Por eso mi recomendación es, una vez decidido hacer la excursión y definidos los días que se va a estar en la ciudad de Salta, reservar primero el ticket en el Tren a las Nubes, y organizar luego el resto de las actividades en base a la fecha de la excursión principal.

No comer pesado la noche anterior, llevar abrigo, y disfrutar.

La excursión del Tren a las Nubes: Primer tramo en micro.

Conocida mundialmente, la del Tren a las Nubes es sin lugar a dudas una de las excursiones más famosas que la industria turística de nuestro país tiene para ofrecer, y si no fuera por su elevado costo (que la deja fuera del alcance de los bolsillos más gasoleros), podríamos decir que es uno de los puntos obligados cuando uno visita la ciudad de Salta desde la que parte.

Más allá del precio de la excursión hay que tener en cuenta que hay otras restricciones vinculadas a la salud. Si bien no hay contraindicaciones médicas puntuales, hay que considerar que buena parte de la excursión se realiza en altura, y por tanto durante el trayecto es probable que se sufran los efectos del apunamiento, para lo cual se recomienda no realizar esfuerzos físicos, llevar agua, caramelos o chicles para mascar, y comer liviano y no tomar bebidas alcohólicas la noche anterior. El asado con tinto, entonces, mejor que quede para celebrar al regreso.

Sin bien hace años atrás la excursión era enteramente en tren saliendo desde Salta, en la actualidad el estado de las vías lo hace imposible, por lo que el trayecto hasta San Antonio de los Cobres se hace en micro, y por supuesto le quita mucha de la magia que esta aventura debería tener. Una buena cantidad de viaductos y túneles por los que avanzan las vías  no podrán apreciarse al tener que esquivarlos siguiendo la ruta.

Para realizar el paseo habrá que madrugar mucho. El checkin de los pasajes se lleva a cabo en la estación de trenes de Salta a las 6:15 de la mañana. Allí la organización asignará al visitante a alguno de los micros estacionados afuera, los cuales están identificados por colores. Desde allí se parte para llegar a la primer parada de la excursión cuando aún no salió el sol.

Campo Quijano es un pueblo ubicado a 30 kilómetros al oeste de Salta íntimamente vinculado con el Tren a las Nubes desde sus inicios. A pesar de que hoy en día es uno de los que yo llamo «puntos artificiales» de la excursión, (esos que están totalmente armados para que los turistas gasten plata) el pueblo en sí tiene una historia autóctona, destacándose el monolito donde descansan los restos del ingeniero Maury, uno de los creadores del ramal ferroviario C-14, como se denomina a este tendido de vías que cruzaba hasta Chile.

Luego se hace una parada en medio de la ruta para poder fotografiar una de las estructuras más impresionantes del recorrido: con sus 200 metros de extensión el viaducto El Toro es el más largo de la formación.

La última parada antes de llegar a San Antonio de los Cobres, ciudad en la que se transborda al tren propiamente dicho, es el paraje El Alfarcito, el punto más interesante del tramo en micro, no sólo porque es el lugar donde se degusta el desayuno preparado con productos regionales (incluido en el precio de la excursión), sino porque aquí el visitante se enterará de la obra de la Fundación El Alfarcito y su creador, el padre Chifri.

Este paraje es el centro de la Quebrada del Toro ya que allí se instaló el mercado de artesanos, donde se venden los productos que fabrican los pobladores de los alrededores. Es un buen lugar para comprar artesanías, porque se trata de artesanías reales, por lo que son piezas únicas que incluso tienen identificado a su creador (si se observan objetos similares se notarán diferencias entre sí, justamente por no ser producto de un proceso industrial) .

Allí funciona desde 2009 la Fundación El Alfarcito que busca darle herramientas a los vecinos para que puedan generar emprendimientos sustentables que les permitan vivir de sus capacidades sin necesidad de tener que recurrir al desarraigo que la emigración significa. Para ello las acciones de la fundación se focalizan en la capacitación y la educación.

El colegio secundario de El Alfarcito funciona también como albergue, posibilitando que los adolescentes de los alrededores lleguen y se instalen toda la semana, evitando la deserción escolar producto de la imposibilidad de ir y venir a clases todos los días.

A medida que los micros avanzan por la ruta 51 el turista tiene oportunidad de admirar el paisaje que lo rodea, a través de lo que es el Valle de Lerma y la mencionada Quebrada del Toro. Aunque a veces no se note, la vía va acompañando el camino, ya sea a un lado o al otro, hasta llegar a San Antonio de los Cobres.

El costo de la excursión en sí puede bajarse considerablemente si uno opta por contratar únicamente el tramo en tren, para lo cual deberá llegar por sus propios medios hasta la estación ferroviaria de San Antonio de los Cobres, punto en el que hay que estar antes de las 12 del mediodía, hora a la que está programada la partida del ferricarril.

Pero de esa parte de la excursión hablaremos en el post de la semana que viene.