Archivo de la categoría: Aviación

Viaje Relámpago a Tucumán con Latam Airlines: Reporte de vuelos.

Lo primero que se me viene a la mente al momento de describir este periplo de ida y vuelta a Tucumán con Latam Airlines es que se trata de un día largo… realmente largo. Ya en los papeles el panorama no es alentador, ya que el LA 7570 despega desde Aeroparque a las 6:15 de la mañana, y el 4M 7577 arriba desde Tucumán a las 22:30 hs.

El punto positivo de dormir tan poco es que a las 4:30 de la mañana no hay nadie en la calle y con la autopista totalmente fluida el viaje hasta Aeroparque es realmente muy rápido. Habíamos hecho el web checkin y no despachábamos equipaje, así que con el boarding pass impreso en casa nos dirigimos directamente al control de seguridad (muy concurrido a esa hora de la madrugada) y luego de alguna pequeña demora estábamos disfrutando un café doble como para ir despejándonos.

Un detalle a considerar es que en Aeroparque el ingreso al control de seguridad ahora está dividido, y hay una fila para los vuelos a la Patagonia y otra para el resto (marcados como “norte”). Esto es para el ingreso a la zona de scanners, así que habrá que prestar atención en qué fila uno se pone cuando viaje en cabotaje.

El avión que nos tocó para la ida fue el A320 LV-FUX de casi 8 años de antigüedad y que aunque en diferentes filiales, siempre voló para el grupo Latam. Al momento de abordarlo, en el gate (ya que no habíamos pasado previamente por los mostradores de check in) nos encontramos con la sorpresa: el sistema nos había cambiado los asientos elegidos. Pasamos de la fila 15 a la 10, justo la anterior a la salida de emergencia, y por tanto el peor asiento de todo el avión, ya que no se reclina.

El viaje fue bastante incómodo, sobretodo desde el momento en que el pasajero de adelante decidió reclinar su asiento al máximo, pero por suerte se pasó rápido. El servicio a Tucumán incluye una bebida de refrigerio, así que me las ingenié para tomar un jugo de naranja en el escaso espacio que me había tocado.

Luego de un día completo de trabajo, cerca de las 19 horas estábamos de regreso en el Aeropuerto Benjamín Matienzo, en horario para tomar el vuelo de regreso pero prácticamente fusilados. Afortunadamente con la Priority Pass pudimos acceder al Vip Lounge de Aeropuertos Argentina 2000 (que tendrá su post próximamente) para hacer la espera un poco más amena. Una decisión que se reveló extremadamente acertada cuando el avión se demoró media hora más de lo previsto en llegar desde Aeroparque.

 

Esta vez se trataba del LV-BFO, viejo A320 que lleva 16 años volando y que ya me ha llevado y traído a distintos puntos del país en varias oportunidades. El personal de la sala vip nos indicó que era momento de abordar, y nos acompañó hasta el gate donde nos anunció al personal de la línea aérea. Nos hicieron embarcar inmediatamente, sin hacer fila, por lo que fuimos de los primeros en salir a plataforma y subir. Pero una vez más, el sistema había hecho de las suyas y los asientos asignados no eran los planeados. Por suerte, esta vez terminamos en la fila 28 que se reclina normalmente.

Y aquí se dió un problema, ya que instantes luego de acomodarnos llegó un muchacho que tenía asignado el mismo asiento que mi compañero de viaje. Gestión mediante de la TCP, que luego de corroborar los asientos de cada uno tuvo que consultar porque evidentemente había uno duplicado, resultó que al muchacho también el sistema lo había cambiado, y tenía que sentarse casi adelante de todo. Quizá algún lector avezado pueda indicar en los comentarios el porqué sucede esto de los cambios de asientos por sistema, algo que ya me había pasado en Latam.

 

Si bien llovía, el clima no parecía estar tan malo, por lo que sorprendió el anuncio del comandante indicando que por requerimiento del control de tráfico de vuelo (en criollo, la torre de control), el despegue estaba retrasado y debíamos esperar media hora más a bordo. En total, salimos con una hora casi exacta de retraso, con bastante turbulencia al principio y los motores esforzándose a pleno para dejar atrás la tormenta.

El aterrizaje en Aeroparque se dio casi a las 23:30 hs y fue un verdadero placer pasar por las cintas de equipaje sin frenar, y caminar directo hacia el estacionamiento. A casi 24 horas de que sonara el despertador, solo quedaban algunos kilómetros más antes de llegar a casa y volver a disfrutar del sueño reparador.

Anuncios

American Airlines presentó su nuevo vuelo non stop a Los Angeles

Con un cocktail organizado en el lujoso Palacio Duhau del barrio de Recoleta, American Airlines inauguró el pasado lunes 1 de octubre un nuevo vuelo directo y sin escalas desde la ciudad de Buenos Aires, pero esta vez con destino Los Angeles, Estados Unidos. De esta forma, la aerolínea norteamericana inaugura una nueva ruta en nuestro país, convirtiéndose en la única en ofrecer un non stop hasta LAX, uno de los aeropuertos más importantes del mundo, y una excelente alternativa para viajar a la costa oeste estadounidense.

La apuesta no se queda allí. Con este nuevo servicio American apunta a conectar a la Argentina con el turismo asiático, en particular con China y Japón, ya que LAX es un hub ideal desde el cual saltar hasta aquél continente. Este punto fue destacado en su discurso por el secretario de turismo Gustavo Santos, quién opinó que atraer el turismo chino y asiático debe ser una misión de todos, y agradeció a las autoridades de la aerolínea.

El evento, del que participaron tanto el área de pasajeros como la división de cargas, contó con la presencia de varias personalidades, entre las que se destacaron el ex Soda Stereo Charly Alberti (muy solicitado para las selfies durante toda la noche) y Ricky Sarkany. Por el ala política destacó la asistencia del ex embajador de Estados Unidos, Noah Mamet.

El equipo al que American le confía esta nueva ruta es el hermoso Boeing 787-9 Dreamliner, que la línea ya utilizó en su ruta a Miami, y cuyo primer despegue desde el Aeropuerto de Ezeiza pude registrar en marzo del 2015 (link al post). Las fotos que ilustran esta publicación son justamente de aquél día. Ahora esperamos ansiosos el primer aterrizaje para tomar la fotografía correspondiente!

El vuelo inaugural desde Ezeiza se dará el 20 de diciembre, cuando a las 23:59 hs. el B787 despegue de regreso hacia Los Angeles. El día anterior, 19 de diciembre, habrá partido por primera vez desde la costa oeste hacia Buenos Aires, donde se lo espera a las 11:50 hs. del día 20. Serán 3 frecuencias semanales, partiendo de Argentina los martes, jueves y sábados.

De esta forma American Airlines se consolida como una de las líneas aéreas con más presencia en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, contando ya históricamente con varias frecuencias directas a Miami (2 o 3 por día dependiendo de la época del año), un vuelo diario a New York (JFK) y otro a Dallas (DFW). A esto se sumará a partir de abril de 2019 la frecuencia directa entre Miami y Córdoba, ruta que se operará con un Boeing 767 que por el momento se convertirá en el único fuselaje ancho que opere regularmente en aquél aeropuerto argentino.

Los pasajes para el non stop a LAX ya están disponibles en la web de la compañía, con lo cual los que tengan planeado viajar a Estados Unidos o Asia, hoy ya tienen una opción más.

Desde aquí no me queda más que agradecerle profundamente a la gente de American Airlines Cargo por la invitación a compartir con ellos esta velada en festejo de una nueva ruta hacia nuestro país. ¡El mayor de los éxitos para este nuevo vuelo!

 

 

 

AR1455: Reporte de un polémico vuelo que despegó por conciliación obligatoria.

Por un momento, el regreso desde el Aeropuerto Internacional de Salta el pasado viernes 13 de julio peligró, ya que varios gremios aeronáuticos anunciaron un paro para ese mismo día, en reclamo por las políticas que está llevando adelante el gobierno nacional en materia de aviación, y puntualmente por el ingreso de las líneas low cost al mercado.

Como de costumbre, la medida de fuerza se disponía justo para el inicio de las vacaciones de invierno en gran parte del país, y por tanto, una vez más los gremialistas pretendían tomar de rehenes a la enorme masa de pasajeros que tenían reserva para volar ese día, haciendo gala de la actitud cuasi patotera que suele caracterizar a los sindicatos de nuestro país. Afortunadamente, el Ministerio de Trabajo dictó la conciliación obligatoria, los gremios la acataron y nosotros volamos.

Así, con web checkin hecho previamente, llegamos a la terminal con las debidas dos horas de anticipación que siempre se aconsejan. La entrega de equipaje la realizamos muy tranquilamente, ya que en ese horario aún había poca gente para nuestro vuelo. En ese punto aproveché para comentarle al staff de Aerolíneas que llevaba algunas botellas de vino en el equipaje de mano, a lo cual me confirmaron lo que en principio yo ya tenía entendido: Salta, al ser considerara provincia vitivinícola, tiene una exención a la limitación de 100 ml para líquidos, y siempre y cuando se trate de vino cada pasajero puede embarcar hasta seis botellas en cabina.

Liberados ya de las valijas grandes, esperamos en el hall del aeropuerto a que anunciaran la llegada del avión desde Aeroparque, ya que hasta ese momento el ingreso a la zona de preembarque estaba cerrada. Una vez traspuesto el control de seguridad pasamos a la sala de embarque nacional, la cual es amplia y tiene asientos para atender al menos dos vuelos en simultáneo según mis cálculos, pero que a pesar de los anuncios de refacciones no tiene local gastronómico alguno, ni siquiera un pequeño kiosko. Quizá los anuncios hayan tenido que ver con los gates que sirven a vuelos internacionales, pero si volás en cabotaje tomá la precaución de comprar lo que necesites antes de pasar por los scanners de la PSA.

Como embarcamos por manga no pude sacar una foto limpia del Boeing 737 que nos esperaba. Se trataba del LV-CTB, de casi 17 años de antigüedad, y que no tiene instalado el sistema de entretenimiento por streaming, cosa que lamenté porque esta vez sí me había bajado la aplicación BRAVO al celular, y aún así no pude probarla.

Las refacciones que sí se habían terminado en el Aeropuerto de Salta eran las de las pistas. Durante las semanas que la terminal estuvo cerrada se hicieron trabajos de repavimentación de ambas pistas, y para el momento de este vuelo la principal hacía apenas 48 horas que había vuelto a entrar en servicio. La intersección entre ambas (ahora activas) se pude ver claramente durante la carrera de despegue.

Una vez en el aire, el comandante tomó la palabra por el altoparlante, que sonaba muy mal y prácticamente no se escuchaba nada. Sin embargo, el discurso era evidentemente más largo que lo habitual, y prestando un poco de atención llegaba a entenderse que estaba leyendo una declaración contra la política aerocomercial del gobierno. Con el correr de las horas habría de descubrir que el polémico discurso fue leído en varios vuelos de Aerolíneas Argentinas, como ya salió publicado en todos los medios de comunicación argentinos.

A esta altura seguramente todos los lectores sepan de qué estoy hablando, pero por si acaso les dejo acá el link a uno de los tantos medios de comunicación que difundieron el video y desataron la polémica.

No voy yo a opinar aquí sobre lo acertado o no de la política aerocomercial del gobierno actual, pues no tengo elementos ni conocimientos suficientes para hacer un análisis fehaciente y profundo. Sí voy a decir que, como pasajero, y luego de casi no poder volar por el paro con el que amenazaron los pilotos, este mensaje me cayó muy mal. Está perfecto que informen y opinen, siempre y cuando puedan sustentar las denuncias que hacen, pero la mitad de un vuelo no es la forma, ni el momento, ni el lugar para hacerlo. Incluso, al utilizar el altavoz del avión para hacer política, los pilotos están dejando mal parada a la compañía que dicen defender, ya que da la apariencia de un ataque de la empresa misma contra el ingreso de las líneas low cost que obviamente le van a hacer competencia, y por tanto van a ayudar a bajar los precios de los pasajes, lo cual es una ventaja más que importante para el consumidor. Aerolíneas dejó en claro que como empresa no tuvo nada que ver con el hecho, e incluso anunció medidas disciplinarias, pero el mal sabor ya quedó. Lamentable que ciertos pilotos hayan elegido molestar a los pasajeros (de quienes viven) primero con un paro y luego con estos mensajes, cuando existen medios más apropiados para plantear e incluso informar al público de temas tan delicados como la seguridad operacional y las regulaciones que en la industria de la aviación están para cumplirse, porque sino se paga muy caro. Ojalá recalculen y dejen de lado estas actitudes que indican un trasfondo político más que una verdadera intención de alertar y garantizar que se cumplan las reglas.

Ahora bien, dicho esto, volvemos al servicio a bordo en sí, que en esta ocasión fue similar al vuelo de ida (cuyo post podés leer en este link), salvo que el alfajor fue negro en lugar de blanco.

Ingresamos a Buenos Aires por la zona norte y encaramos ya desde temprano la pista 13 de Aeroparque, en la que tocamos suelo de forma muy suave. Luego de liberarla, el morro del B737 apuntó hacia la plataforma en cuyo ingreso hizo un alto. Como era de esperar, esto solo fue suficiente para que medio avión saliera despedido de sus asientos a buscar sus pertenencias en los portaequipajes; y por supuesto el reto de la tripulación no se hizo esperar: el capitán no había apagado la señal de cinturones, y de hecho restaba un trecho por transitar hasta llegar.

Lo inusual: Aeroparque estaba realmente tranquilo. Llegamos hasta el área de las cintas de equipaje y estaba vacía. Ningún otro vuelo estaba entregando valijas, e incluso tuvimos que esperar unos minutos hasta que el equipaje llegó desde el avión.

Así finalizó nuestro vuelo de regreso. Hubo mucho recorrido por el NOA, con mucha historia, novedades, fotos, lugares y hospedajes por mostrar. Todo eso, en los próximos posts!

AR1456: Reporte de un vuelo cancelado por niebla.

Es la noche del sábado 30 de junio y estoy sentado en la butaca del teatro, esperando que se levante el telón y aparezca el groso de Enrique Pinti para hacerme morir de risa (o de llanto tal vez) con su monólogo sobre la actualidad argentina, que bien podría ser también uno sobre historia nacional. Como tengo por costumbre, antes de silenciarlo doy una rápida revisada al celular, para enterarme de la noticia vía el twitter de @diazpez.

Nada que hacer en ese momento, terminada la función vuelvo a la carga y entra la notificación de Tripadvisor. Con el último aliento de esperanza, como queriendo torcer el destino, reviso la web de Aerolíneas Argentinas y me queda claro que mis chances de volar el día siguiente como estaba previsto se habían esfumado. Todos los vuelos hasta las 16 hs del domingo habían sido cancelados por niebla.

Como se pudo ver en todos los noticieros, y como se podía percibir al salir uno mismo a la calle, la niebla era realmente intensa aquella jornada. Con Aeroparque bajo mínimos, obviamente toda la operación aérea queda cancelada, y esto repercute no solo en el momento sino también en los vuelos siguientes.  En primer lugar por el vencimiento de las tripulaciones que deberán tomar su descanso correspondiente; en segundo lugar porque las aeronaves que iban a operar esos vuelos no podían llegar al aeropuerto que permanecía cerrado.

Es importante destacar que el cierre de los aeropuertos por condiciones meteorológicas es ajeno a las líneas aéreas que operan en ellos, y por tanto estos eventos no habilitan a ninguna compensación ni indemnización por parte de las empresas; aunque sí deben disponer de los medios necesarios para informar a sus clientes y asistirlos en reacomodarlos en los próximos vuelos disponibles, lo cual, por supuesto, requiere de una logística importante.

En mi caso intenté constantemente hablar al 0800 que informó Aerolíneas Argentinas en su comunicado oficial, pero sin suerte. Tanto sábado por la noche como domingo todo el día o era imposible ingresar al call center, o cuando lo lograba nadie contestaba el teléfono a pesar de dejarlo sonar durante largos minutos (en una ocasión casi 10). Intenté reprogramar mi vuelo a través del Facebook oficial de la línea vía Messenger, pero al día de hoy la compañía tampoco contestó aquél mensaje. Aplazado entonces para Aerolíneas en materia de comunicación y atención al cliente, que evidentemente es un aspecto en el que deben trabajar fuerte y mejorar.

La información sobre mi nuevo vuelo llegó finalmente vía TripCase, que el amigo Sir Chandler me confirmó que es una aplicación de Sabre, el sistema de reservas que utiliza Aerolíneas Argentinas, por lo cual lo podía tomar como información oficial a pesar de no haberme podido comunicar nunca con la empresa. Dicho y hecho, quedé asignado para el mismo vuelo, pero del día siguiente al previsto, tal cual el mensaje de la aplicación que luego fue reconfirmado vía mail oficial de la línea.

Si bien habíamos hecho el web checkin, eso era válido para el vuelo que nunca salió, por lo que llegamos con tiempo a Aeroparque para ver cómo había quedado todo en el vuelo reasignado. Finalmente, y como era de esperar, nos dieron otros asientos según la disponibilidad que tenía el avión.

Como abordamos por plataforma, mientras subía la escalerilla tuve oportunidad de fotear al ATR de Avianca que taxeaba hacia su posición de estacionamiento.

El LV-GKS que abordamos estaba en excelentes condiciones. Con menos de dos años de antigüedad, está muy cuidado y lucía impecable. Además está provisto del sistema de entretenimiento a bordo por wifi, por lo que lamenté no haber tomado la precaución de descargar la aplicación BRAVO para probarla, pero tomé nota mental de hacerlo antes del vuelo de vuelta.

Con unos pocos minutos de atraso nos dirigimos a la cabecera 13 por donde despegamos. El día aún estaba nublado y el ascenso fue algo movido hasta lograr traspasar el techo de nubes. Cuando el comandante anunció que estábamos a altitud de crucero los TCP comenzaron con los trabajos para preparar el servicio abordo.

Correcto, el mix de frutos secos y el alfajor fueron acompañados por un café con crema. Hay que tener en cuenta que el vuelo a Salta es de aproximadamente dos horas, y por esto se da refrigerio. Desde hace un tiempo Aerolíneas no da servicio a bordo en vuelos de menos de una hora.

El resto del vuelo fue muy tranquilo, y a falta de BRAVO pasé el tiempo sumido en la lectura (siempre embarco con un libro en la mochila) y en la contemplación de los paisajes desde el aire.

Las nubes sobre las montañas son siempre un espectáculo hermoso, pero en este caso pudimos observar además el Dique Cabra Corral desde al aire, ya en aproximación de aterrizaje al aeropuerto de Salta.

El aterrizaje fue muy suave y se dio en la pista secundaria del aeropuerto internacional, ya que la principal aún estaba con trabajos de mantenimiento. A pesar de estar en pleno invierno y haber abandonado Buenos Aires con frío, en Salta la temperatura era de unos agradables 18°C.

Se trata de un aeropuerto pequeño y el acceso al sector de cintas de equipaje se realiza por una muy angosta escalera mecánica, que de hecho complicó a una señora a la que terminé ayudando a bajar. Esto me llamó la atención porque hace unos meses atrás la terminal aérea estuvo cerrada por obras y los vuelos fueron derivados a Jujuy por 3 semanas, pero por lo que pude ver me dio la impresión que no se llevaron adelante las refacciones en el área de pasajeros. De hecho, las cintas son cortas, provocando que la gente se amontone a su alrededor y que el proceso de recupero de valijas se haga bastante lento.

Como estamos habituados, en las salidas del  hall se agolpan las diferentes ofertas de taxis y transportes hasta la ciudad. Para tener de referencia, hasta el centro histórico el precio del viaje en julio 2018 era de ARS 200 aproximadamente.

Así volví una vez más al Noroeste Argentino, un viaje que me debía porque es una zona del país que me sigue fascinando. Pero de eso iremos hablando en los posts que vienen próximamente.

LA203: Viajando a Concepción en un vuelo sobrevendido.

Luego de un día intenso de trabajo en la capital chilena, al día siguiente nos tocaba viajar a la ciudad de Concepción, para lo cual teníamos pasajes para el LA203 que despegaba desde Santiago a las 8:15 de la mañana, razón por la cual los preparativos tenían que quedar listos antes de irnos a dormir. Sin embargo, el tema no fue tan fácil.

Luego de la cena nos dispusimos a realizar el checkin online siguiendo todo el proceso a través de la página web de Latam Airlines. Sin embargo, había algo que no estaba funcionando como de costumbre: al momento de elegir el asiento, no nos dejaba hacerlo. Pero tampoco nos asignaba asiento alguno. Y para finalizar, el sistema no nos dejó emitir el boarding pass, indicándonos que nos lo imprimirían en el aeropuerto. Sin prestarle demasiada atención al asunto nos fuimos a dormir, ya que el transfer al aeropuerto estaba reservado muy temprano: a las 6:30 debíamos estar listos en el lobby del hotel.

Al día siguiente llegamos bien temprano al Nuevo Pudahuel donde finalmente pudimos imprimir los boarding pass en las máquinas de autoservicio que hay en la zona de checkin, aunque con una rareza: los asientos estaban identificados como XXX. Es decir, no teníamos asientos. Algo preocupados consultamos con el personal de Latam y nos confirman que pasemos a la zona de embarque, ya que en la puerta misma nos asignarán los asientos.

No había más alternativas, así que hicimos seguridad rápidamente y llegamos al gate 34, donde nos esperaba uno de los colegas que también viajaba con nosotros. Su situación era aún peor: cuando intentó hacer el checkin online el sistema directamente no lo dejó avanzar, y le indicó que se presentara en el aeropuerto con una hora de anticipación a la habitual. El motivo, nos enteraríamos allí mismo, era que Latam tenía el vuelo sobrevendido. Nos acercamos al mostrador del gate donde nos asignaron los asientos (todos separados) ya que ya estábamos chequeados, pero nuestro compañero debía esperar a que algún pasajero no se presentara, lo cual no sucedió. Había más pasajeros en el gate que asientos en el avión…

El personal de Latam puso en marcha entonces el operativo habitual en estos casos, que es ni más ni menos que ofrecer una compensación económica a aquellos que pudieran y accedieran a quedarse abajo del avión y reprogramar el viaje en otro vuelo. En caso de querer recibirlo cash en el momento, el reintegro era de USD 120. Si bien esto es habitual (y cabe aclarar, legal) me sorprendió que la oferta se comenzara a anunciar por los parlantes luego de haber comenzado el embarque: básicamente hubo pasajeros que no se enteraron de esta opción porque ya estaban abordando, lo cual por consecuencia reducía las chances de Latam de solucionar el problema sin mayores sobresaltos.

Hasta último momento el tema no estuvo finiquitado, ya que seguía llegando gente hasta el gate a último momento, con lo cual los asientos que ganaban por pasajeros que decidían cobrar la indemnización y quedarse abajo, quedaban automáticamente ocupados por los nuevos que llegaban. Finalmente, en esta ocasión Latam tuvo suerte y pudo acomodar a todos los que tenían que viajar sí o sí, logrando que quienes no lo hacían fuera por voluntad propia.

Abordamos el A321 por plataforma, tardando un poco en llegar al pie del avión ya que el micro del servicio de rampa evidentemente se perdió. Sí, leyeron bien: dio vueltas por la plataforma amagando a estacionarse al lado de un avión, pero siguió de largo y fue a estacionarse al lado de otro…. que no era el nuestro. Luego de hablar algo con el personal en pista volvió a arrancar y recorrió un largo trecho hasta llegar al pie del Airbus. Finalmente subimos, con alguna duda de si era el avión correcto y si íbamos efectivamente a terminar en Concepción. Nos sentamos en nuestros asientos (en mi caso el 1K, incómodo por ser el del centro pero aceptable considerando que la primer fila tiene buen lugar para las piernas) en un avión que iba estallado de gente. No sobraba ni una butaca, y mientras estábamos en plataforma me preguntaba si algún sublo usaría alguno de los jump seats, ya que no había otra chance de viajar.

El vuelo resultó tranquilo, con una muy pequeña turbulencia, aunque algo demorado por meteorología, según explicó el capitán antes de aterrizar en Concepción. Aunque es muy corto, los TCP pasan ofreciendo refrigerios que hay que pagar aparte, ya que Latam Chile en sus vuelos de cabotaje no ofrece comida ni bebida incluida en el pasaje.

 

Así llegamos finalmente a nuestro destino. Sanos y salvos. Y todos, aunque algunos minutos retrasados.