Lufthansa volará a las Islas Malvinas en el que será el vuelo más largo de su historia.

El próximo lunes 1 de febrero Lufthansa cumplirá un nuevo hito en su historia. El vuelo charter LH2574 despegará desde el aeropuerto de Hamburgo con destino a Mount Pleasant, en las Islas Malvinas, en lo que se convertirá en el vuelo de pasajeros directo y sin escalas más largo que la compañía germana haya jamás realizado.

Tan distinguida operación se realizará a  instancias del Alfred Wegener Institute, Helmholtz Centre for Polar and Marine Research de Bremerhaven, y recorrerá unos 13700 kilómetros sin ningún tipo de paradas en unas 15 horas. El vuelo se realizará con el más moderno, eficiente y ecológico avión de la flota de Lufthansa: el Airbus A350-900 que actualmente está estacionado en Hamburgo, donde está siendo preparado para la travesía.

El charter transportará a un total de 92 pasajeros, la mitad de los cuales son científicos, y la otra mitad tripulación destinados a la nave de exploración Polarstern (Estrella Polar, en español). Se trata de un viaje particularmente importante, ya que en este contexto de pandemia resulta primordial seguir investigando el desarrollo del clima. Las mediciones que tomará el Polarstern serán clave para las predicciones climáticas del futuro, y en un tema de tanta importancia para el planeta es fundamental que no se creen baches temporales en los datos. Coronavirus o no, las mediciones en la Antártida deben seguir regularmente.

Las medidas de seguridad sanitaria son exhaustivas, a instancias de los requerimientos gubernamentales en las islas. Los 17 tripulantes del A350 cumplieron con 14 días de cuarentena, y la carga y equipaje han sido desinfectados y se encuentran aislados hasta el momento del embarque. No se puede asumir ningún riesgo que implique la infección del Polarstern. Incluso el catering de abordo ha tomado medidas de precaución, y para los desperdicios que se generen durante el vuelo se embarcarán contenedores adicionales, ya que los mismos no podrán ser desembarcados hasta el regreso del avión a Alemania. El vuelo de regreso tendrá lugar el 3 de febrero, y lo abordará la actual tripulación del Polarstern que será relevada.

A fin de convertir la investigación científica sobre el cambio climático en sustentable, el Alfred Wegener Institut donará fondos para la producción de biogas en Nepal por cada milla volada en este proyecto. De esta forma, indirectamente la institución busca compensar la generación de CO2 provocada por estos vuelos comerciales, necesarios para seguir adelante con sus investigaciones.

La solicitud de permiso a la ANAC

La semana pasada surgió la noticia de que Lufthansa había solicitado permiso para realizar este vuelo ( y otro similar, en marzo) a la autoridad aeronáutica argentina, lo cual resulta lógico considerando que la ruta elegida seguramente implique sobrevolar espacio aéreo nacional (y por tanto requiere de la autorización pertinente) y más importante aún, que la travesía requerirá de aeropuertos de alternativa en caso de una emergencia, y por la cercanía con el continente resulta claro que tal aeropuerto será argentino. De hecho, la ANAC ya autorizó la travesía y designó a Ushuaia como aeropuerto de alternativa.

Si bien la Cancillería argentina celebró tal solicitud como un reconocimiento de, al menos, la disputa por la soberanía sobre las islas, el gobierno alemán se apuró a aclarar que las acciones de una empresa privada no pueden interpretarse como un acto de reconocimiento tal, al menos no por parte de un estado soberano.

Leyendo el comunicado de prensa oficial de la línea aérea de bandera alemana resulta difícil concluir que haya algún tipo de intencionalidad geopolítica en la solicitud de autorización a la Argentina, ya que en todo momento se habla de Falkland Islands. Si hubiera algún ánimo al respecto en la companía, lo más lógico hubiera sido que se refirieran al archipiélago con los dos nombres asignados por las naciones que se las disputan, sin embargo la denominación de Islas Malvinas no aparece en ningún momento.

Sin lugar a dudas, a todo argentino esto le deja un sabor amargo en la boca, pero debemos recordar que las acciones y pronunciamientos de una empresa privada no tienen ninguna relevancia en el ámbito del derecho internacional, y que aunque hubiera sido un mimo de parte de Lufthansa el haber agregado la denominación argentina de las islas en su comunicado oficial, esto no hubiera cambiado en nada la realidad: el hecho de que en cuestiones de soberanía son los estados los que se deben ocupar y llegar a una resolución definitiva y pacífica.

Todo esto no empaña, por supuesto, el hecho de que el LH2574 será el vuelo de pasajeros más largo de la historia de la compañía germana, y que para realizarlo, fue necesaria la aprobación de las autoridades argentinas.

Foto de Portada: Lufthansa AG.

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