Amberes desde la otra orilla del Escalda.

La última vez que visitamos Europa tuvimos la suerte de poder sumar a Amberes dentro del grupo de ciudades belgas que conocimos. Era un día feo: fresco, nublado y con ocasionales lloviznas intermitentes que por un momento nos hicieron dudar, pero afortunadamente decidimos seguir adelante con el excelente free walking tour, del que podés leer en este otro post, luego del cual decidimos cruzar el río Escalda para poder tener una vista panorámica de la ciudad desde la otra orilla.

Son dos las opciones que hay para llegar hasta la ribera opuesta, y la que más salta a la vista es, por supuesto, navegar hasta allí. Para ello habrá que acercarse hasta el muelle cuyo acceso está justo a un lado del Castillo Steen. Allí atraca cada media hora el barco Schelde (que es ni más ni menos que el nombre del río en nerlandés: Escalda), fácilmente identificable por sus colores blanco y amarillo.

El Schelde es un transporte público gratuito cuyo único propósito es conectar ambas orillas del río, trayecto que realiza en 15 minutos, por lo que opera en cada una de las costas cada media hora. Uno puede viajar en la cubierta disfrutando del paisaje, o bien (si hace frío como el día que fuimos nosotros) pasar al interior de la cabina  donde unas rústicas sillas de plástico sirven para tomar un descanso luego de la caminata por la ciudad.

Importante no confundirlo con el Dewaterbus, barco de colores azulados cuyos servicios se pagan. Se trata de un transporte público con un recorrido definido que los habitantes de Amberes acostumbran utilizar para moverse de un lugar a otro de la ciudad, como si fuera un colectivo, pero por agua. Un sistema que ya habíamos visto en Hamburgo (link al post), y que por supuesto resulta muy atractivo en las horas pico cuando el tráfico vehicular se atasca.

Y por supuesto no hay que confundirlo con los cargueros que también avanzan por el río.

En aquella orilla hay un parque al aire libre por el que se puede pasear siguiendo la ribera del Escalda y apreciando la ciudad desde una perspectiva distinta. Desde lejos es una buena forma de admirar la arquitectura de Amberes en general, donde sobresale identificable la cúpula de la iglesia Saint Andrew. Seguramente, si no hubiera estado cerrado (y vallado) por refacciones, también habríamos podido obtener una bonita vista del Castillo Steen.

Recorriendo el paseo el visitante se encuentra con un sector de juegos para niños, y hasta con un museo marítimo al aire libre, que se destaca por las enormes boyas, las anclas y otros elementos típicos en la navegación que se encuentran diseminados por el lugar.

El servicio del Schelde funciona hasta las 18 horas, por lo que si uno se extiende en el paseo más allá de ese horario deberá buscar otra opción para volver a cruzar el río. Claro que también uno podría optar por la otra alternativa tan solo por lo pintoresca y novedosa que es, tanto que merece su post exclusivo la semana que viene.

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