Archivo por meses: diciembre 2017

Caminata por el Cañón Arco Iris hasta la Ciudad Perdida, en Talampaya.

El Parque Nacional Talampaya es enorme y existen varias opciones para conocerlo, aunque sea por partes. Si bien el zafari en camión 4×4 por el Cañón del Talampaya sea quizá la excursión más conocida del parque (link al post), el trekking por el Cañón Arco Iris fue la que más nos gustó, tanto por los increíbles paisajes que visitamos, como por la sensación de autóctono y su simpleza.

Se trata de una excursión combinada en la que se realiza una caminata de aproximadamente 2 horas de duración, que finaliza en la fabulosa Ciudad Perdida, un paisaje digno de ser visitado. Para hacer esta excursión es necesario contratar guías que conocen el terreno y evitarán que uno se pierda en el enorme parque, y que en abril de 2017 tenía un costo de $250 más la entrada al parque, que si ya la abonaste para alguna otra excursión sigue siendo válida.

Una vez realizados los trámites en el puesto ubicado sobre la ruta 76 cerca de la entrada al parque cuando uno viene desde Villa San Agustín, los visitantes abordan la camioneta que se internará en la inmensidad a campo traviesa, por lo que largos siglos atrás fuera un enorme lago. Así se llega al lecho de un río seco (que sólo tiene agua cuando llueve, pocas veces al año, momentos en los que la excursión queda suspendida) y devenido en camino para las camionetas de la cooperativa.

Durante el trayecto motorizado ya se podrán contemplar las paredes de piedra elevadas en ángulos casi rectos, producto del movimiento de placas tectónicas que serán una constante durante toda la excursión.

Al llegar al Cañón propiamente dicho, la camioneta estaciona y comienza la caminata, internándonos en las formaciones rocosas donde se pueden ver estratos tanto horizontales como verticales en ángulos de 45°. A medida que se avanza hacia el interior del cañon, uno retrocede en el tiempo, caminando por estructuras que tienen millones de años y que en esta zona del planeta han quedado al descubierto por acción de algún terremoto o suceso parecido que las ha desenterrado en algún momento de la historia.

Los diversos colores que se aprecian hacen que el paseo sea muy vistoso y entretenido, y dan nombre por supuesto al cañon. En general, los colores, que van desde rojos fuertes q hasta tonos verdes e incluso algún blanco, delatan la antigüedad de cada estrato.

La caminata llega a su fin cuando se divisan las enormes formaciones rocosas que simulan un conjunto de altos edificios que parecieran estar abandonados y percudidos por el paso de los años. Se trata de la Ciudad Perdida, el punto de destino de la excursión y el paisaje más impresionante que vi en el Parque Talampaya.

Si el grupo tiene ganas de seguir caminando, el guía podrá proponer internarse en las formaciones y recorrer sus laberintos, aunque por supuesto tendrá que conocerlos realmente porque sino será muy factible perderse. Caminar por dentro de aquellas paredes de colores rojizos dará al visitante una visión diferente del lugar, además de imprimirle un poco de aventura al paseo, al explorar esos recovecos fabricados por las aguas del río cuando corren con fuerza y cambian el paisaje año a año.

Luego habrá que volver hasta la camioneta, en una caminata relajada aunque más rápida, ya que se regresa exactamente por el mismo camino. Como las salidas desde el puesto son bien temprano hay que ir abrigado, pero luego en el cañón el calor comienza a hacerse sentir. Las cosas que sobren podrán quedar en la camioneta, o bien, si uno no está seguro, pueden ir quedando en el camino, para ser recogidas luego a la vuelta. Como en todo trekking será fundamental llevar agua para hidratarse, gorro para el sol y cámara de fotos con la tarjeta vacía.

En mi opinión, la cara más linda del Parque Nacional Talampaya. Si van a visitarlo, más que recomendado hacer este paseo, salvo que vayan con chicos que puedan aburrirse o no aguantar tanto caminar bajo el sol. Como sobran las fotos y no puedo incluirlas todas en un sólo post, en breve saldrá publicada la galería de fotos. Si les gusta el Arco Iris, los invito a verla!

Un fin de semana en la localidad más antigua de Buenos Aires: Baradero

Fundada en el año 1615, la población más antigua de la Provincia de Buenos Aires nació como una reducción de indígenas al mando de los franciscanos, bajo el nombre de Santiago  de Varadero, aduciendo a Santiago Apóstol y al hecho de que en esa zona del río se varaban las naves sin peligro de avería, según reza la web oficial del municipio.

En algún punto de la historia difícil de determinar, la «V» se convirtió en «B», y hoy a menos de dos horas de viaje desde la Capital Federal, Baradero es una excelente opción para tomarse un fin de semana largo de descanso, con aire de campo. A orillas del río homónimo, que no es ni más ni menos que un brazo del Paraná, la ciudad presenta buenas alternativas tanto para la vida de camping como para salir de pesca.

En su casco histórico se destaca la Plaza Mitre, en cuyo centro se alza una pirámide que representa la Revolución de Mayo, sobre la cual un cóndor de bronce homenajea al Ejército de los Andes comandado por el General San Martín. Por supuesto, el Libertador tiene también su propia estatua a pocos metros de distancia.

Frente a la plaza, en una esquina, la iglesia Santiago Apóstol data de la época de la reducción, aunque el actual edificio se construyó entre 1857 y 1912, cuando finalmente se lo terminó. Los edificios de alrededor mantienen el estilo y le dan un aire homogéneo al casco histórico, aún cuando se trate de modernos locales de marcas de actualidad, o la clásica escuela del pueblo.

Además de la oportunidad de descanso que presenta, Baradero tiene una amplia oferta turística, destacándose por supuesto sus eventos musicales más importantes: el de Música Popular focalizado en nuestro tradicional folklore, y el Baradero Rock. Pero además de la faceta musical también destacan sus museos, dentro de los cuales encontramos el Histórico Municipal (que tendrá su post exclusivo), el Museo de los Alpes a las Pampas (que hace referencia a la formación de la primera colonia agrícola del país), y el pintoresco Museo de Autos Antiguos y Clásicos.

Quienes gustan del turismo religioso, por otro lado, pueden llegarse hasta el Paseo del Cristo, que es nada más y nada menos que un vía crucis que desemboca en una cruz instalada en lo alto de una loma que hace las veces de mirador y regala buenas vistas aéreas del río y la ciudad.

Y las notas tristes, pero no por eso menos interesantes, son la estación de tren de Baradero, en total estado de abandono luego de que fuera arrasada por un incendio, y la pulpería El Torito, de la que se cuentan muchas cosas pero a la que no pudimos entrar por haberla encontrado cerrada.

Desde la Ciudad de Buenos Aires se llega por autopista Panamericana, Ramal Escobar Ruta 9, en un viaje tan tranquilo como rápido. Con una variada oferta de alojamientos, Baradero es una excelente opción para tomarse unas mini vacaciones.