Caminata a la Laguna Esmeralda, en Ushuaia.

Viajando por la mítica Ruta 40 hacia el norte, a unos 20 kilómetros de la ciudad de Ushuaia se encuentra el acceso a uno de esos lugares que hay que conocer antes de finalizar el viaje por esas remotas latitudes. En ese punto del camino, en una especie de playón que se mete hacia adentro y en el que se puede dejar el auto, un cartel indica que allí comienza el sendero hacia la Laguna Esmeralda.

Laguna Esmeralda

Se trata de un trekking de dificultad moderada y casi 5 kilómetros de ida que se recorrerán en aproximadamente 2 horas. Al organizar el viaje, uno debe considerar otras 2 horas para la vuelta, más lo que se vaya a estar en sí en la laguna, que si el día está lindo seguramente no baje tampoco de otras dos horas. A una excursión de 6 horas en total no hay que olvidar llevar agua y una vianda para el almuerzo. Además, como en todo trekking será recomendable ir con ropa deportiva y zapatillas cómodas, preferentemente calzado de trekking, y si es impermeable mejor.

Camino bloequeado

El camino no tiene mayor dificultad, de hecho casi no tiene desnivel, así que no requerirá mucho esfuerzo; apenas si hay que agacharse para pasar por debajo de algún tronco que obstaculiza el paso. Por otro lado está bien señalizado y es un sendero muy utilizado en la época estival, así que no hay chances de perderse. No hace falta mapa. Tampoco guía, salvo que te interese que te vayan explicando cosas en el camino, y si ese es el caso siempre podés contratar la excursión en la ciudad.

Muy nublado

El día que elegimos nosotros para hacer la caminata no estaba muy propicio, realmente. Los chaparrones caían de tanto en tanto y nos obligaron a esperar dentro del auto en el “estacionamiento” que hay en el acceso. Aunque era pleno enero, estaba fresco, pero siendo el último día en Ushuaia, en cuanto la lluvia paró nos bajamos del auto y nos pusimos en marcha, internándonos dentro del bosque.

El camino dentro del bosque

Allí se sigue el sendero entre los árboles, el cual cada tanto está marcado con flechas azules. Será importante llevar abrigo, pero también una mochila cómoda, ya que dentro del bosque hace frío, pero luego de un trecho el camino sale a un espacio libre donde con la caminata el sol se hace sentir, y es muy probable que haya que sacarse algo de ropa.

Señalizado

En un momento, el bosque es atravesado por un camino mucho más ancho que los que veníamos transitando, y que de hecho conforma una bifurcación. Hacia un lado hay un refugio donde, al parecer, también se debe poder conseguir un chocolate caliente. Para el lado opuesto uno sigue camino hacia la laguna.

Hacia la cafeteria

Al llegar al descampado se cruza el arroyo por un puente de troncos y se va caminando sobre los turbales, lo cual puede describirse como “una experiencia esponjosa”; es una sensación genial avanzar sobre esa superficie que hace que uno rebote como si tuviera una gran cámara de aire bajo los pies.

Paisaje Montañoso

En esa zona, si uno frena un poco y alza la vista para mirar alrededor, la vista es impresionante. Hacia la izquierda, el Cerro Bonete hace honor a su nombre destacándose por sobre el resto de las montañas, y a su derecha se podrá ver la pared de hielo que conforma el Glaciar del Albino, al cual también se puede acceder caminando, pero siendo ya una caminata mucho más larga y de mayor dificultad. Desde allí no se ve, y aún falta bastante para llegar, pero abajo del glaciar se encuentra la laguna que estamos buscando.

Panoramica

Panorámica: a la izquierda el Cerro Bonete. El hielo que se ve al centro es el Glaciar Albino, y abajo de él la laguna.

El camino sigue hacia adelante y comienza a alternarse entre bosque y cielo abierto. Al atravesarlo ya iremos detectando signos inequívocos de la presencia de los castores, que construyen diques y secan la porción de bosque que queda dentro del embalse, tal como te conté en este post.

Castorera en el camino

Luego habrá un tramo del recorrido que se hace bordeando un arroyo que nace ni más ni menos que en la laguna, por lo que al ir siguiendo ese recorrido estaremos acercándonos cada vez más al objetivo, hasta que subiendo una última lomada que tapa la visión, hace su aparición la hermosa Laguna Esmeralda. El por qué del nombre no lo voy a explicar, ya que para eso están las fotos.

Nubes sobre las montañas

A orillas del agua hay una playita pequeña donde uno puede sentarse a almorzar y pasar un rato descansando en paz bajo el sol. Si el día está lindo, será ideal para disfrutar de la tranquilidad que transmiten estos lugares alejados de la locura cotidiana de la gente, y donde los celulares no funcionan más que para sacar fotos y escuchar Pink Floyd con los auriculares puestos.

1er Vista de la laguna

Pasado el obligado momento de relax uno puede emprender el regreso, o como hicimos nosotros, seguir un poco más allá. Pero la historia del perro cazador de castores y la cinematográfica parte de atrás de la laguna serán cuestión del próximo post. Si te gustó este, no te pierdas el que viene!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s