Archivos Mensuales: agosto 2016

El mirador de aves de la Reserva Natural Punta Rasa, en San Clemente.

Punta Rasa es una reserva natural dispuesta en las cercanías de la ciudad de San Clemente, allí donde el Río de la Plata se une con el Mar Argentino, donde con diferencia de apenas un par de metros se puede escuchar el viento sobre el agua calma del río o el oleaje constante del mar, y donde, según leí en internet, se da un fenómeno que puede verse en pocos lugares del mundo, como es que sol salga sobre el mar y se ponga sobre el río.

Paisaje nublado

Sobre Punta Rasa ya hablamos en este post anterioremente, y ahora llega el momento de contarte sobre el mirador de aves que se inauguró en febrero de 2015, y que sirve como punto de observación y estudio de las diferentes especies de pájaros que pasan por este lugar, sin necesidad de molestarlas.

Aves en el cielo

El mirador en sí no es más que un refugio construído en madera con ventanales desde donde los científicos, naturistas y turistas pueden apuntar sus cámaras hacia las aves y fotografiarlas. El acceso está construido con madera también, y está bien señalizado para que no puedas pasarlo por alto muy fácilmente. Incluso los carteles indican la posible presencia de vívoras, pero cuando fuimos nosotros, por más que las busqué, no vi ninguna.

Esta es la vista que uno tiene desde el mirador.

Vista desde el mirador

En ese momento no se veían pájaros, pero en realidad Punta Rasa es un lugar donde se concentran en gran cantidad, porque es el punto donde hacen un alto cuando migran desde el hemisferio norte hacia Tierra del Fuego, y viceversa. Así que, como no podía ser de otra manera, luego de algunos minutos, mirando hacia arriba avistamos una bandada considerable.

Bandada contra las nubes

Justo frente al acceso el camino se abre en una especie de estacionamiento, donde uno puede dejar el coche, así que no hay ningún impedimiento en frenar y quedarse un rato esperando el momento en que aparezca el pájaro que más te guste, y retratarlo.

Aves contra las nubes

Es un refugio super simple, pero de seguro tiene un gran valor para los estudiosos de todas partes del mundo que vienen a este lugar en la época migratoria. Y seguro los amantes de las aves lo agradecen también.

Alojándome en el Holiday Inn de Puerto Montt.

Hace unos meses atrás pasé unos días en el sur chileno, más precisamente en la ciudad de Puerto Montt. Allí me alojé en el Holiday Inn, que está estratégicamente ubicado al lado del shopping Costanera, al cual tiene acceso directo.

Hotel en piso 11

El acceso al hotel se compone únicamente por unos carteles indicativos y los ascensores que te llevan hasta el piso 11.

La estructura del hotel en sí es muy curiosa, ya que el hall de ingreso está totalmente pelado, a excepción de algún asiento para descansar y una pantalla que te indica que estás en el lugar indicado. Para llegar hasta el lobby de recepción, habrá que tomar el ascensor hasta el piso 11, la cual de hecho será la única opción disponible (junto con la planta baja y el estacionamiento), ya que para frenar en cualquiera de los otros pisos necesitás la tarjeta / llave que te entregan al hacer check in.

Vista al atardecer

Impresionante vista de Puerto Montt desde la habitación, en el atardecer de un día soleado.

La habitación que me asignaron era muy cómoda y amplia, y tenía una vista realmente espectacular. Como siempre que viajo, la batería llega casi de última, por lo que una de las primeras cosas que busco es dónde enchufar el celular. No había tomas a la vista disponibles, salvo un lámpara en el escritorio en cuya base había varios enchufes. Intenté conectar el celular allí, pero sin suerte: el toma con el adaptador no quedaba bien enchufado. Luego de un buen rato descubrí que la mesa de luz, dispuesta entre las dos enormes camas, tenía un compartimiento para los zapatos dentro del cual había un toma que funcionaba perfecto! Medio complicado de encontrar sin previo aviso, pero al final resultó efectivo.

Habitacion

La habitación es muy amplia: entran cómodas dos camas más el mobiliario necesario para la estadía.

El punto en contra de la habitación, al menos para mi gusto, es que no había placard. La ropa queda colgada a la vista y sin resguardo, y en lugar de estantes para acomodar la ropa hay muebles con cajones, que para estadías cortas me resultan muy incómodos. Otro punto en contra es que no cuenta ni con frigobar ni con heladera dónde guardar bebidas frías.

Guardarropa sin puertas

No hay placard para la ropa, pero sí hay tabla.

La vista desde la habitación es realmente un prvilegio, tanto de día como de noche.

Luces de PMC

Vista de la ciudad iluminada, y su reflejo en el agua durante la noche.

El desayuno por su lado es muy completo e incluye facturas, pan y fiambres con manteca y diferentes mermeladas. Para beber se puede optar café, té y leche.  Se sirve en el mismo piso de la recepción, donde hay un amplio comedor con tomas en las mesas de los costados, y desde el cual también se tiene una hermosa vista.

Lobby y restaurant

En el salón comedor se sirve el desayuno, en el mismo piso donde está el mostrador de recepción.

Así pasamos entonces por el Holiday Inn de Puerto Montt; en mi caso, el primer hotel de esta cadena en que me hospedo. Una propuesta para tener en cuanta cuando se visite el sur chileno.