Una noche en el Grand Hyatt de Santiago de Chile.

Durante el mes de marzo viajé a Chile por razones de trabajo, y por una noche me alojé en el Grand Hyatt, un 5 estrellas de lujo. Ya en el aeropuerto, al que llegué en un vuelo de Lan operado con el flamante B787 como te conté en este post, ya me esperaba el auto que me llevaría hasta el hotel en un viaje que duró apenas media hora. Llegué de noche y a primera hora de la mañana siguiente tenía que tomar otro vuelo, por lo que mi estadía en el Grand Hyatt fue muy escueta: apenas cenar y dormir unas horas, pero aún así no podía dejar de mostrarte lo que es este hotel.

Salon

El salón del hotel es amplio y está iluminado y decorado con mucho estilo.

Al llegar la recepcionista me explicó todas las cosas que tiene el hotel y que yo no iba a poder usar, como por ejemplo el gimnasio, el spa con masajes y sauna y el gimnasio. Además me comentó que dentro mismo del hotel hay tres restaurantes diferentes, cada uno con su estilo. Está el restaurante japonés (que no es de sushi aunque seguramente lo tengan dentro del menú), el tailandés y el mediterráneo.

Habitacion

Vista de la habitación y su enorme cama desde el área del living.

Una vez que me dieron la tarjeta llave subí a mi habitación asignada que, al entrar, realmente sorprendió por su tamaño. Además de una cama king size a la que apunta una televisión tamaño pantalla de cine, tenía una especie de living en desnivel, con sillones, mesa ratona y escritorio de trabajo incluídos, y desde cuyo ventanal se debería poder tener una vista excepcional de la coordillera de los Andes, de haber algo de luz solar.

Baño

El baño estaba divido en compartimientos e incluye una bata para cuando salís de la ducha.

El baño también estaba super equipado, incluyendo compartimientos separados para la ducha, donde uno hasta tiene disponible una bata del hotel, todo cuidadosamente ordenado. Otro detalle es que no hay cartel de “no molestar”, sino que en su lugar hay una perilla en la pared que al principio yo confundí con la de la luz, pero que resultó ser el comando por el que uno solicita que le limpien la habitación, o que no lo ingresen.

Do not disturb

Dos opciones: “Do not Disturb” o “Make up Room”.

Dejé rápidamente mi carry on en el armario sin desarmarlo y volví a bajar. Al hacerlo por el ascensor vidriado uno tiene una vista panorámica del lobby del hotel. Siguiendo las instrucciones de la recepcionista me dirigí al conserje (que tiene una oficina exclusiva al otro lado del lobby, incluyendo un cajero automático) para pedir un auto que me llevara al aeropuerto a la mañana siguiente. El detalle (y mi sorpresa): el conserje me llamó por ni apellido para consultarme si venía por el auto al aeropuerto. El tipo ya sabía quién era yo y mi necesidad, y ya tenía todo preparado: me aconsejó el horario de salida de acuerdo al de mi vuelo y me dijo que él se encargaba. Servicio en su estado más puro…

Ascensor vidriado

Los ascensores son vidriados y permiten una vista privilegiada del lobby del hotel.

Siendo ya pasadas las 11 de la noche tenía bastante hambre y no me iba a aventurar a encontrar algo potable fuera del hotel en una zona de la ciudad que no conocía, ni tampoco iba a experimentar con un menú raro dentro del hotel. Así que opté por el restaurante mediterráneo donde pedí un medallón de res con cebolla asada y una copa de vino tinto Carmenere von Siebenthal. Tanto la comida como el servicio estuvieron de diez, incluyendo al encargado del restaurante que se acercó a preguntar si estaba todo bien y se quedó charlando un rato. Para el postre pedí algo bien tranquilo: ensalada de frutas de estación, que resultó ser un plato enorme que no pude terminar.

Cena

Al día siguiente me desperté a la hora prevista y me preparé para el viaje. Preferí dormir unos minutos más, porque realmente habían sido pocas horas de sueño, y en consecuencia me perdí el desayuno del que no podré emitir opinión. Sin embargo, no lo necesito para decirte que el Grand Hyatt Santiago es un hotel excelente, aunque por supuesto, no es económico. Revisando internet al momento de escribir este post veo que la noche cuesta unos ARS 2500 y de allí para arriba. No es para el bolsillo de cualquiera, pero si te lo paga la empresa, o si una noche querés darte un gusto, es una opción que seguro no te va a defraudar.

Ensalada de Frutas

Ahora sí, habiendo dormido poco pero bien, ya estaba listo para seguir viaje a mi próximo destino. Espero que vos también estés listo para seguir navegando por Ahicito Nomás ¡Acá te espero!

Nota: La foto de portada del post está sacada de la web del hotel: santiago.grand.hyatt.com. Créditos al autor.

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